Octubre 2017

Hola a todos, ¡muchas gracias por sus visitas y comentarios! .

Este mes contamos como invitadas a 3 mujeres de altísima calidad profesional.

Por simple orden de entrega de los artículos, la primera se trata de la periodista estadounidense Lydia Dishman, especializada en los temas que vinculan tecnología, liderazgo e innovación, colaboradora de Fast Company y otras publicaciones de renombre. Lydia aborda el tema de la habilidad de los freelancers para prepararse rápidamente al futuro del trabajo.

La segunda es mi amiga Gabriela Olivan, Head of Corporate Communications for Hispanic South America, de Accenture Argentina, quien trata el tema de los filtros y algoritmos que nos presentan sólo los temas de nuestra preferencia.

Por último, nuestra colega Fabiana Gadow, Partner de InGrow Consulting, que reflexiona sobre el liderazgo femenino.

Por mi parte hago algunas reflexiones sobre la magnitud de los cambios que se avecinan y los prototipos del futuro.

Incluyo también el habitual Flash Laboral y un video de Sophie la primer robot ciudadana de Arabia Saudita y por ende mundial.

Como siempre los invitamos a dejar sus comentarios y seguirnos también en las redes sociales.

Guillermo

jueves, 30 de enero de 2014

PARADIGMAS CORPORATIVOS




Por Guillermo Ceballos Serra

“Cada vez que piensas que no puedes hacer algo, alguien más piensa que si puede”. (Robert Kiyosaki).

Cuando hablamos de paradigmas nos referimos a la forma de visualizar e interpretar conceptos, modelos de comportamiento, modelos de pensamiento, que tienen influencia directa en el desarrollo de la vida en general y en nuestro caso de las corporaciones en particular.

Nacemos y crecemos  bajo la influencia directa de dos conceptos, paradigma y mímesis, modelo e imitación, obviamente los modelos de nuestros mayores, que a lo largo de nuestros primeros años, nos inculcan la imitación de sus conductas. Es ni más ni menos, que el modelo educativo por el cual las  sociedades transmiten sus valores y su cultura en general a las generaciones siguientes.

Estos conceptos generales son absolutamente aplicables a nuestros al ámbito corporativo, en primer lugar porque las corporaciones son también sociedades y al incorporarnos ya cuentan con un bagaje cultural preexistente.

Las organizaciones son el fruto de una visión. La visión  del fundador, del grupo de accionistas o del fruto de sus directivos más encumbrados. Pero son claramente el resultado de la visualización de un futuro deseado. Nacen al calor de paradigmas que se afianzan en el tiempo si logran ser exitosos en la consecución de sus objetivos.

Cuando se ingresa a una corporación, el primer paso es el programa de inducción o proceso de orientación donde se familiariza  al ingresante con la cultura y herramientas para ser exitoso en la gestión dentro de la organización.  Todos los funcionarios exitosos graban a fuego estos conceptos que los han encumbrado a lo largo de los años y al alcanzar posiciones con responsabilidad relevante comienzan ellos mismos el adoctrinamiento de los recién llegados.

Hasta llegados los años 70 del siglo pasado, el mundo transcurría a una velocidad crucero donde los cambios ocurrían mesuradamente. A partir de entonces el mundo se aceleró y los cambios se aceleraron y se transformaron en permanentes. Desde entonces florecen en las escuelas de negocios, los estudios en negociación y gestión del cambio, por transformarse en esenciales para la supervivencia de las organizaciones.

¿Pueden encararse los  cambios desde dentro, con los ejecutivos existentes? Por supuesto, pero sin duda será más difícil a que si llega alguno proviniendo del mercado sin compromisos con el modelo anterior.
Innovar es difícil porque, lo nuevo genera temor. Temor a la pérdida de lo obtenido, tenor a no ser capaz de repetir el éxito. Cuando los paradigmas cambian, “los contadores vuelven a cero”, perdemos la ventaja que habíamos logrado y nuevos jugadores, sin méritos y sin nada que perder se atreven a hacer lo que no ha sido probado anteriormente.  La experiencia no cuenta, las medallas no cuentan, todo debe ser revalidable.
Los nuevos paradigmas aparecen e insinúan soluciones a los antiguos problemas insolubles…, bajo el viejo modelo.

¿Cómo nos atreveremos a hacer cosas diferentes si no tenemos garantía de éxito? ¿Cómo nos embarcaremos en nuevas propuestas si no tenemos datos que corroboren nuestras intuiciones?
No podemos seguir gerenciando nuestras organizaciones a la antigua usanza. Tenemos que familiarizarnos con los mercados, con nuestros competidores tradicionales, con nuestros nuevos competidores, con quienes traen ideas “locas”, con quienes pensamos que lo hacen de un modo destinado al fracaso, con quienes lo hacen mejor; me atrevería a decir que deberíamos copiar y adaptar impunemente las mejores prácticas de los otros, de cualquier mercado, grandes o chicos, de aquí o de allá, porque no tenemos obligación de inventar lo que otro ya ha inventado, a lo sumo adaptarlo o recrearlo para que sirva a nuestros propósitos.

Deberíamos proclamarlo abiertamente a nuestros colaboradores: “Todo puede ser mejor, vayan,  vean y traigan, prueben, traten”. Transmitir que está mal visto no intentar, derrumbar los límites de nuestras zonas de confort.

Deberíamos anunciar un mensaje sencillo pero contundente: “Amigos, aquí en nuestra organización, podemos equivocarnos y volverlo a intentar”.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Guillermo, muy interesante tu articulo, el problema cuando en algunas empresas que quieren obtener resultados distintos sin hacer cambios!
Saludos, Alejandro Rasso

GUILLERMO CEBALLOS SERRA dijo...

Gracias Alejandro, en tu reflexión estas en muy buena compañía: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo".
Albert Einstein

Saludos
Guillermo