Septiembre 2017

Hola a todos, ¡muchas gracias por sus visitas y comentarios .

Este mes tenemos 2 invitados que nos acompañan por primera vez. El primero es Alejandro Salomón, Director Ejecutivo de la Escuela Nacional de Inteligencia, de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) de la República Argentina, quien desarrolla el tema de estrategias para la formación del personal policial. Es la primera vez en casi 10 años de este espacio, que alguien aborda el tema de la formación en algún área del sector público.

Participa también Ilia Rodríguez Torres, PHD. Regional Sr. HR Director de Ferring Pharmaceuticals (Miami, USA), que aborda el tema del diseño de la experiencia del empleado.

Por mi parte he compartido las ideas centrales de mi exposición en el 3er Congreso Argentino de Recursos Humanos, ¿Que aprendimos del futuro?. También he incluido el habitual Flash Laboral.

Me pareció muy interesante compartir el video de apertura de la convención de desarrolladores de Apple, que tuvo lugar en junio, definitivamente muy divertido.

Como siempre los invitamos a dejar sus comentarios y seguirnos también en nuestro Facebook Profesional www.facebook.com/ceballosserra

Guillermo

miércoles, 23 de febrero de 2011

REVISTA CONOCIMIENTO & DIRECCION - MEXICO



La revista Conocimiento y Dirección de México ha tenido la generosidad de invitarme a publicar en la proxima edición mi artículo "El desafío de la Gestión: Recursos Humanos 2020" que fuera publicado en este blog en el mes de noviembre pasado.




http://ceballosserra.blogspot.com/2010/11/el-desafio-de-la-gestion.html

jueves, 3 de febrero de 2011

STEVE JOBS - SU HISTORIA



Genio, Empresario, Informático y Visionario: Está considerado como una de las personas más influyentes del pasado y presente siglo. Pertenece a una generación de jóvenes emprendedores que revolucionaron por completo la forma como concebimos el mundo en la actualidad, los negocios, nuestra vida y cultura, a través de la innovación y el establecimiento de una de las mayores mega tendencias de la historia de la humanidad: La industria de la informática y la tecnología de la información y el entretenimiento.

CODIGOS DE CONDUCTA


Por Guillermo Ceballos Serra

Muchas organizaciones cuentan con códigos de ética o de conducta. Realizan ingentes esfuerzos, por difundirlo, publicitarlo, hacerlo presente en la vida cotidiana de las organizaciones. Muchas veces pareciera que las corporaciones más modernas, con las tecnologías más sofisticadas que operan en mercados globales, se ocupan de temas ancestrales, propios de cuestiones de siglos pasados y no de la modernidad propia del tercer milenio.

No sólo eso, constituyen comisiones o comités de seguimiento, documentan sus conclusiones con un celo propio de notarios, analizando cuestiones que muchas veces parecen irrelevantes para el mundo actual o al menos para los titulares de los medios de prensa.

¿Porque estos esfuerzos? ¿Porqué la inversión de recursos en estas practicas? La utilidad de contar con ellos reside esencialmente en facilitar que todo el personal de una corporación pueda conocer y alinearse con los valores que sostienen las organizaciones, contando con una versión explícita de los principios y conductas más importantes que se comprometen a sostener en toda circunstancia. Consiste en promover una mirada homogénea y cohesionante sobre la temática general que afecta una organización, la comprensión del espíritu ético subyacente, en particular, útil para definir la conducta apropiada para aquellas situaciones no previstas explícitamente en una norma o en un hecho novedoso que confronta o plantea dudas a nuestro sistema de creencias.

Ahora bien, comprometerse a cumplir un Código Ético, no es una restricción a nuestras libertades o nuestras creencias mas profundas. En primer lugar, porque nadie está obligado a integrar una organización donde sus valores mas preciados están en franca oposición a los corporativos, menos aún a seguir directivas ilegales u omisiones a la legislación vigente. Segundo, porque el compromiso con esas pautas éticas son las que posibilitan el cumplimiento los objetivos que nos proponemos en todo orden.

En idéntico sentido, sostenía magistralmente Platón refiriéndose a la virtud de la justicia… “¿Crees que una ciudad o un ejército o una banda de piratas o de ladrones o cualquier asociación de ese género que se proponga un objetivo común mediante la injusticia, podría llevarlo a cabo si sus componentes obraran entre si con injusticia?”. (Platón – Republica – Libro I). Todo emprendimiento humano requiere un mínimo de pautas éticas para poder llevarse a cabo y facilitar la convivencia entre las partes.

Extendiendo el mismo razonamiento: ¿Consideraríamos a nuestra Constitución Nacional un obstáculo o restricción a nuestras libertades personales o es su observancia y sostenimiento lo que nos dignifica como ciudadanos? ¿Los pueblos no valoran más aún sus constituciones cuando su vigencia se encuentra suspendida o comprometida?

Podemos decir que en el plano ético, la observancia de un código de conducta en las organizaciones, nos hace participes plenos de la vida organizacional, mas aún, podemos decir que en un sentido metafórico, nos transforma de meros habitantes de la organización en “ciudadanos corporativos”, sostenedores, custodios y difusores de sus valores, que son justamente los que posibilitan nuestro desarrollo personal, profesional y corporativo.

LA DOCTRINA DE STEVE JOBS



Por Kelly O'Keefe - President, O'Keefe Brands / Professor and Former Managing Director, VCU Brandcenter

http://www.linkedin.com/pub/kelly-o-keefe/0/2bb/a75

Esta semana, las noticias de negocios fueron dominadas por el anuncio de que Steve Jobs de dar un paso temporal al costado en su función de CEO de Apple para tomar una licencia médica. No se trata de su primer licencia sabática médica; Jobs ha luchado con problemas de salud durante años, pero el momento del anuncio se produjo apenas un día antes de que Apple, Inc. registrara récords de ingresos y beneficios, superando todas las estimaciones de los analistas por un amplio margen.

La empresa cuenta ya con unos ingresos de más de $ 70 mil millones, diez veces su tamaño cuando Jobs volvió a la compañía en 1997. Cuenta con los productos más deseados en la mayoría de sus categorías y un valor de stock de más de $ 300 millones.

Ciertamente, Jobs ha demostrado ser un líder brillante, con una extraña habilidad para identificar oportunidades y responder con productos muy bien desarrollados. Entonces la pregunta es, ¿Puede Apple continuar en este camino una vez que Jobs se haya ido? ¿El éxito de Apple se debe únicamente a la perfecta visión de su carismático director general o hay algo más - una receta que otros líderes corporativos pueden aprovechar?

Para encontrar nuestras respuestas podemos observar el desempeño no de una empresa, sino de las dos empresas que Jobs ha liderado en los últimos años, Apple y Pixar. Antes de la venta de Pixar a Disney en 2006, Steve Jobs, fue CEO del estudio de cine al mismo tiempo que dirigía Apple, una hazaña notable, aún más notable por el hecho de que Pixar tiene el mejor historial de éxitos de cine en Hollywood.

A través de los años, he seguido muy de cerca ambas empresas tanto como estudiante de creatividad y como docente de las mejores prácticas exitosas de marcas. En mis observaciones, he visto más que talento individual en el trabajo, me he dado cuenta que existe un patrón simple y clara de conducta que impulsa al éxito de ambas compañías. Yo lo llamo "La Doctrina Jobs."

Esta doctrina se puede utilizar para comprender cómo Apple se convirtió en la empresa más influyente en las computadoras, teléfonos, aparatos electrónicos de música y de los consumidores y cómo al mismo tiempo Pixar se convirtió en una de las empresas más influyentes en el cine. La Doctrina Jobs también se puede poner en practica en cualquier empresa o utilizarse para desarrollar una carrera más exitosa.

Entonces, ¿qué es la Doctrina Jobs? No es una larga serie de reglas o una fórmula matemática. Es simplemente un enfoque disciplinado para hacer cosas que nos encantan: Diseñar menos, más simples y mejores cosas.

Esta receta que parece tan obvia que apenas vale la pena mencionar, a excepción de que es tan poco entendida como la fuerza motriz de la creatividad de Jobs y que es ignorada por la mayoría de las empresas y los individuos.

Permítanme mostrar la doctrina en acción. En 2010, una encuesta Businessweek nominó a Apple la empresa más innovadora en el mundo. Mientras que eso puede no ser una gran sorpresa, la mayoría de la gente asocia la innovación con el cambio constante y multitud de innovaciones. Pero el único nuevo producto importante de Apple para el año fue el IPAD ® y su último lanzamiento importante previo fue el nuevo iPhone ®, lanzado en 2007, tres años antes. Además para llegar a la puesta en marcha del iPod ®, debemos remontarnos al año 2001. El punto es que mientras que los productos de Apple son indiscutiblemente innovadores, los lanzamientos de éstos son mucho menos frecuentes que los de sus competidores.

Si observamos las líneas de productos telefónicos disponibles de Samsung, Nokia o Motorola podemos encontrar decenas de modelos con una amplia variedad de características. Incluso la marca más selectiva BlackBerry ® cuenta actualmente con siete modelos. Apple sólo tiene dos: el nuevo iPhone 4 y el modelo anterior 3GS. Ambos vienen sólo en negro. Actualmente se encuentran sólo disponibles en un carrier. Lo sorprendente es que Apple da opciones a los consumidores en un número mucho menor que la totalidad de sus principales competidores, sin embargo, sorprendentemente, ha vendido 16 millones de teléfonos el último trimestre.

Piense en la dilución de esfuerzos que una empresa experimenta cuando se tiene decenas de teléfonos para diseñar, fabricar y brindar soporte. Imagínese el foco que obtendría si decidiese desguazar sus líneas de productos masivos para focalizarse en el diseño de un único y hermoso teléfono.

El genio de Jobs radica en él entiende perfectamente el poder de la simplificación. Visite la página de cualquier competidor, de Microsoft, Google, HP, Samsung, a Dell y usted encontrará que todos tienen grandes líneas de productos y operan en más categorías. Jobs preside una empresa que premia la simplicidad no sólo en su línea de productos, sino en todas las características que aparecen en cada producto. Esto permite aprovechar el tiempo de la compañía en el desarrollo meticuloso, que a su vez conduce a productos de calidad superior. Jobs fundamentalmente cree que los consumidores están más interesados en la perfección de los productos que en la variedad. Y esto es claramente evidente en su otra compañía, Pixar.

Parecía poco probable que un magnate de la tecnología tuviera éxito en el negocio del cine, pero la experiencia de Jobs ha sido más que exitosa. Él compró Pixar a Lucasfilm en 1986 por us$ 10 millones y vendió la compañía a Disney en 2006 para 7,4 mil millones de dólares, 740 veces lo que pagó por ella. Pero lo más notable es que en el momento que Jobs vendió Pixar a Disney, había lanzado sólo seis películas.

Al igual que Apple, Jobs revolucionó la industria del cine de animación y ganando una fortuna de hacerlo, siguiendo una receta idéntica: diseñar menos, más simples y mejores cosas. Aunque el estudio sólo había hecho seis películas en el momento de su venta a Disney, cada uno había sido lanzado para convertirse en número uno en la taquilla. Y la racha continúa en la actualidad, varios años después de que Jobs renunciara como director general. Su película más reciente, Toy Story 3, fue la película animada más taquillera de todos los tiempos.

La compañía continúa lanzando menos películas que sus competidores y se toma más tiempo para perfeccionar las películas, pero cada una de 11 películas de Pixar, figura entre las 50 películas mas taquilleras de animación de todos los tiempos y cada una ha sido aclamada por la crítica.
Así es que , los éxitos de Apple y Pixar se basan más en una fórmula consistente que en el genio individual de una persona. Si esta fórmula de éxito puede continuar en ausencia de Steve Jobs, como ocurre con Pixar, tal vez todos podemos tomar lecciones de ella.

Vamos a desagregar un poco la fórmula. He utilizado el término "diseño" porque Jobs considera que Apple esta en el negocio del diseño. La evidencia está impresa en el empaque. Las palabras "Diseñado por Apple en California," sugieren una empresa que tiene que ver con el diseño. Pero ¿qué pasaría si su negocio no tiene nada que ver con el diseño? Tal vez debería cambiar su perspectiva.

Webster tiene varias definiciones para el diseño. Ellas son:

• crear, moda, ejecutar o construir de acuerdo al plan

• concebir y planear en la mente

• tener un objetivo

• diseñar para una función específica o final

Estas definiciones pueden aplicarse a cualquier cosa que uno haga, ya sea la creación de un informe de investigación que podría cambiar la dirección de su empresa, el perfeccionamiento de un licuado para que haría famoso a un restaurante, desarrollando planes de estudio que realmente impactarán en sus estudiantes o la construcción de la mejor página web para la adopción de cachorros como nadie ha visto con anterioridad. Cuando usted piensa en su papel como el de un diseñador, en lugar de alguien que realiza un trabajo de rutina, se libera para construir su proyecto desde cero. Usted no es sólo la ejecución o el ajuste, usted está creando algo nuevo y mejor. Pero, por supuesto, usted sólo puede hacerlo si está centrado en menos cosas.

El diseño de menor cantidad cosas puede ser difícil de hacer si usted es un empleado y otra persona está fijando sus prioridades, pero aún en ese caso es posible. Piense en un diseñador de publicidad que deben trabajar en una docena de proyectos cada semana. Si mira a cada proyecto como igualmente prometedores, tendrá sus esfuerzos dividido con pocas esperanzas de perfeccionar su trabajo. Pero si se trabaja para identificar los proyectos con el potencial de crecimiento, se puede enfocar la mayor parte de su tiempo en esos y luchar para conseguir que sea aprobado. Muchos creativos publicitarios famosos han construido su reputación en algunas pocas campañas brillantes. Entonces, concéntrese en esas oportunidades y concentre sus habilidades en hacer un trabajo brillante.

La última pieza de La Doctrina Jobs es la búsqueda de la simplicidad. Aquí es donde Steve Jobs, puede estar en su plenitud. Casi todo lo que hace tiene menos funciones que casi todo lo que hacen sus competidores. Menos botones. Menos menues. Menos cables y puertos. Menos opciones. Steve Jobs es absolutamente fanático de diseño de productos con sencillez. Hay ventajas y desventajas, por supuesto. El MacBook Air ® no tiene unidad de CD / DVD, pero le permite ser más pequeño, más ligero y más elegante. El control remoto para el Apple TV ® tiene sólo unos pocos botones, pero esto elimina la confusión.

Vivimos en un mundo complejo, donde la simplicidad es un bien escaso, y como todas las cosas raras, es valorada. Eche un vistazo a su trabajo. ¿Puedes hacerlo más sencillo? ¿Se puede eliminar la confusión? ¿Se puede editar el exceso hasta que sólo los ingredientes esenciales sean evidentes? Si usted es como la mayoría de la gente, la respuesta es "sí." Pero se necesita tiempo. El famoso párrafo de Mark Twain dice: "Yo no tenía tiempo para escribir una carta corta, así que en cambio escribí una larga." La mayoría de nosotros caemos en esta trampa. Queremos hacer las cosas más simples, pero que simplemente no tienen tiempo para el perfeccionamiento necesario. Y esto nos retrotrae nuevamente a hacer menos cosas.

Un último punto sobre la doctrina: Diseñar de menos, más simples y mejores cosas no sólo hace mejores los productos, los hace más fáciles de vender. Jobs es considerado showman magistral y lo es. Todos podemos aprender de la observación de sus presentaciones, pero lo que le permite ser tan persuasivo son dos cosas: Él tiene sólo un par de cosas de que hablar y cada una se ha perfeccionado para hacerlos mejor que la competencia. Todos sabemos la sensación de ir a una reunión con un gran trabajo en nuestras manos y estamos ansiosos por mostrarlo. Nuestro entusiasmo y confianza son palpables. La venta de unas pocas grandes ideas es mucho más fácil de vender que un montón de ideas mediocres. Tenemos el tiempo enamorar con cada idea y ganamos el poder al saber que el trabajo es bueno.

Steve Jobs, será recordado como una persona notable que fue capaz de rediseñar cada industria donde participó. El hecho de que gran parte de que el genio se ha concentrado en el diseño y perfeccionamiento de un pequeño número de cosas que no disminuye sus logros, es la fuente de ellos. Aplicar esta fórmula a nuestro propio esfuerzo no nos convierte en un millonario o de una celebridad, pero hará más potente nuestro trabajo y nuestro esfuerzo más focalizado y eso en si es una buena idea.

DESAMOR SIN ESCALAS – A propósito del film Up in the air.



Por Jorge Mosqueira
Propietario de Mosqueira y Asociados
Profesor Titular de RRHH en la Universidad de La Matanza
Profesor Titular de Administración de Personal de la UBA
Columnista permanente del diario La Nación


El film “Amor Sin Escalas” (“Up in the Air”, es su título original) es una cita inevitable para todos los profesionales de recursos humanos a partir del planteo de base. Su protagonista, interpretado por George Clooney, es un consultor externo que se especializa en despedir a los empleados de las empresas que requieren sus servicios.

El procedimiento es tan simple como impropio. Su misión consiste en realizar la entrevista final con mínimo riesgo de consecuencias legales o agresiones físicas, esas posibles reacciones de aquellos que reciben sorpresivamente la noticia de su desvinculación. En estas cuestiones, es un experto. Mediante una voz en “off” que acompaña las primeras escenas, el consultor define su actividad a través de la caracterización de sus clientes. Textualmente: “Yo trabajo para otra empresa (la consultora) que me presta a maricas como el jefe de Steve para que lo despida”. Steve es un empleado que está incluido en una lista de bajas.

Es muy significativo que se utilice el calificativo de “marica” para aquellos que se niegan a enfrentar una situación de fuerte estrés como suele ser la comunicación de un despido. En primer lugar, es discriminatorio, porque parte del estereotipo que quien no tolera enfrentar situaciones fuertes tiene rasgos de femineidad y, por lo tanto, son personas débiles. En consecuencia, las mujeres son “débiles” y los verdaderos hombres, “fuertes”.

No es lo que sucede en la realidad, pero surge de una habitual confusión entre virilidad y masculinidad, excelentemente abordada por un estudioso francés, Christophe Dejours . En apretada síntesis, la virilidad está asociada con el ejercicio de la violencia contra el prójimo, especialmente con los dominados. Según sus palabras: “Es un hombre, un hombre realmente ‘viril’, el que puede infligir sin vacilar sufrimiento o dolor al prójimo, en nombre del ejercicio, la demostración o la reinstalación del dominio y del poder sobre otro, también por la fuerza”.

En este punto, vale separar la “virilidad” de la “masculinidad”, concepto éste que Dejours define como “la capacidad que tiene un hombre para distanciarse y liberarse de lo que prescriben los estereotipos de la virilidad, para subvertirlos”. Como si fuera poco, detrás de estos juicios ocultos, se encuentra la relación con el coraje y la cobardía. Quien no quiere ejercer violencia y rehúsa hacerlo, puede ser considerado un cobarde. Nada más falso. Negarse a realizar una acción a la que alguien se ve obligado puede poner en riesgo su empleo, su prestigio y hasta su integridad física en casos extremos. Hay que tener mucho coraje también para decir “no”.

“Amor sin Escalas” tiene la virtud de ubicar la cuestión de los despidos como materia a discutir. Hay cientos de miles de seminarios comerciales que no incluyen el tema para no perder el “glamour”. Ser un “Gran Líder” se revela muy especialmente en los momentos difíciles. Comunicar un despido es uno de éstos y no puede delegarse en un consultor externo o al área de recursos humanos, porque hasta en la formación académica específica se encuentra demasiado ausente.

Las desvinculaciones, masivas o individuales, forman parte de las reglas del juego. El modo de enfrentarlas o la legitimidad moral o económica que le da sustento es harina de otro costal. Nada tiene que ver con la virilidad, la masculinidad o el coraje. Son decisiones que hay que tomar, que hay que hacerse cargo cada vez que aparece el dilema.



Ver Dejours, Christophe. La Banalización de la Justicia Social, Editorial Topía, 2006

miércoles, 2 de febrero de 2011

THE STEVE JOBS DOCTRINE

By Kelly O'Keefe - President, O'Keefe Brands / Professor and Former Managing Director, VCU Brandcenter

This week, the business news was dominated by an announcement that Apple’s Steve Jobs has temporarily stepped down from the role of acting CEO to take a medical leave of absence. This is not his first medical sabbatical; Jobs has struggled with health issues for years, but the timing of the announcement came just one day before Apple, Inc. posted record-breaking revenues and profits, blowing past all analyst estimates by a wide margin.

The company now has revenues of more than $70 billion, tenfold its size when Jobs returned to the company in 1997. It has the most desirable products in most of its categories and a stock value of more than $300 billion.

Certainly Jobs has proven to be a brilliant leader with an uncanny ability to identify opportunities and respond with beautifully executed products. So the question is, can Apple continue on this path once Jobs is gone? Does Apple’s success surface solely from the perfect-pitch vision of its charismatic CEO or is there more at work here — a recipe that other leaders can follow?

To find our answers we can look at the performance of not one but two companies that Jobs has led in recent years, Apple and Pixar. Prior to Pixar’s 2006 sale to Disney, Steve Jobs was CEO of the motion picture studio while simultaneously running Apple, a remarkable feat, made even more remarkable by the fact that Pixar has the best track record of movie hits in Hollywood.

Over the years, I’ve followed both companies closely as a student of creativity and a teacher of successful brand practices. In my observations, I’ve seen more than individual mastery at work; I’ve noticed a simple, clear pattern of behavior that drives the success of both companies. I call it “The Jobs Doctrine.”

This doctrine can be used to understand how Apple became the most influential company in computers, phones, music and consumer electronics, and how Pixar simultaneously became one of the most influential company in movies. The Jobs Doctrine can also be put to work in any company, or used to make any career more successful.

So what is The Jobs Doctrine? It isn’t a lengthy set of rules or a mathematical formula. It is simply a disciplined approach to making things that delight us: Design fewer, simpler, greater things.

This recipe would seem so obvious that it’s barely worth mentioning; except that it is so little understood as the driving force of Jobs’s creativity and it is ignored by most corporations and individuals.

Let me demonstrate the doctrine in action. In 2010, a Businessweek survey named Apple the most innovative company in the world. While that may be no big surprise, most people associate innovation with constant change and multitudes of innovations. But Apple’s only major new product for the year was the iPad® and its last major new launch was the iPhone®, released in 2007, three years earlier. And to get to the launch of the iPod®, you have to go back to 2001. The point is that while Apple’s products are inarguably innovative, their releases are much less frequent than those of their competitors.

Take a quick look at the phone lines available from Samsung, Nokia or Motorola and you’ll see dozens of models with a wide variety of features. Even the more selective BlackBerry® brand has seven current models. Apple has only two: the new iPhone 4 and the earlier 3GS model. Both come only in black. They are currently only available from one carrier. The remarkable truth is that Apple gives consumers far fewer options than all of their major competitors, yet they sold an astonishing 16 million phones last quarter.

Think of the dilution of effort that a company experiences when it has dozens of phones to design, manufacture and support. Imagine the focus that would come if it decided to scrap their massive product lines to instead focus on designing a single, beautiful phone.

Jobs’s genius is that he fully understands the power of simplification. Go to the site of any competitor, from Microsoft, to Google, to HP, to Samsung, to Dell, and you’ll find they all have larger product lines and operate in more categories. Jobs presides over a company that prizes simplicity not only in its product line but in every feature that appears on every product. This allows the company time for meticulous development, which in turn leads to superior products. Jobs fundamentally believes that consumers are more interested in perfection than variety. And this is plainly evident at his other company, Pixar.

It seems unlikely that a technology mogul could succeed in the movie business but Jobs has been more than successful. He bought Pixar from Lucasfilm in 1986 for $10 million and sold the company to Disney in 2006 for $7.4 billion, 740 times what he paid for it. But what is more remarkable is that at the time Jobs sold Pixar to Disney, it had released only six movies.

As with Apple, Jobs revolutionized the animated film industry and made a killing doing it, following the identical recipe: design fewer, simpler, greater things. While the studio had made only six films at the time of its sale to Disney, each had been released to become number one at the box office. And the streak continues today, several years after Jobs stepped down as CEO. Its most recent film, Toy Story 3, was the highest-grossing animated film of all time.

The company continues to release fewer films than its competitors and it takes longer to perfect the films, but each of Pixar’s 11 movies is listed among the 50 highest-grossing animated films of all time and each has been acclaimed by critics.

So, the successes of Apple and Pixar are based more on a consistent formula than on individual genius. If this successful formula can continue in the absence of Steve Jobs, as it has with Pixar, than maybe we can all take lessons from it.

Let’s break down the formula a bit. I’ve used the term “design” because Jobs considers Apple to be in the design business. The evidence is printed on every package. The words “Designed by Apple in California” suggest a company that is concerned with design. But what if your business has nothing to do with design? Perhaps you should alter your perspective.

Webster’s has several definitions for design. They are:

• to create, fashion, execute or construct according to plan

• to conceive and plan out in the mind

• to have as a purpose

• to devise for a specific function or end

These definitions can apply to anything you do, whether it’s creating a research report that might change the direction of your company, perfecting a smoothie to make your restaurant famous, developing curriculum that will really get through to your students or building the finest website for adopting puppies that anyone’s ever seen. When you think of your role as that of a designer, rather than just someone who performs a routine job, it liberates you to build your project from scratch. You are not just executing or refining but are creating something new and better. But of course, you can only do this if you’re focused on a few things.

Designing fewer things may be hard to do if you’re an employee and someone else is setting your priorities, but it is still possible. Think of an advertising designer who must work on a dozen projects every week. If she looks at each project as equally promising, she will have her efforts divided with little hope of perfecting her work. But if she works to identify projects with the potential for greatness, she can focus most of her time on those and fight to get them approved. Many famous advertising creatives have built their reputations on a few, brilliant campaigns. So look for these opportunities, and concentrate your skills on making brilliant work.

One last piece of The Jobs Doctrine is the quest for simplicity. This is where Steve Jobs may be at his best. Almost everything he makes has fewer features than almost everything his competitors make. Fewer buttons. Fewer menus. Fewer cables and ports. Fewer options. Steve Jobs is absolutely fanatical about designing products with simplicity. There are trade-offs, of course. The MacBook Air® has no CD/DVD drive, but that allows it to be smaller, lighter and more elegant. The remote for Apple TV® has only a few buttons, but this eliminates confusion.

We live in a complex world, where simplicity is a rare commodity, and like all rare things, it is valued. Take a look at your work. Can you make it simpler? Can you eliminate confusion? Can you edit out the excess until only the essential ingredients are evident? If you’re like most people, the answer is “yes.” But it takes time. Mark Twain famously commented, “I didn’t have time to write a short letter, so I wrote a long one instead.” Most of us fall into this trap. We would make things simpler, but we just don’t have time for the needed refinement. And this comes back to doing fewer things.

One last point about the doctrine: Designing fewer, simpler, greater things doesn’t just make the products better, it makes them easier to sell. Jobs is considered a masterful showman, and he is. We can all learn from watching his keynote presentations, but what enables him to be so persuasive is two things: He has only a few things to talk about, and each has been refined to make them better than the competition. We all know the feeling of going into a meeting with great work in our hands. We almost can’t wait to show it off. Our excitement and confidence are palpable. Selling a few great ideas is considerably easier than selling a lot of mediocre ideas. We have the time to romance each idea and we gain power from knowing the work is good.

Steve Jobs will be remembered as a remarkable individual who reshaped every industry he entered. The fact that much of that genius has been concentrated on designing and perfecting a small number of things does not diminish his accomplishments; it is the source of them. Applying this formula to our own efforts may not make us a billionaire or a celebrity, but it will make our work stronger and our efforts more purposeful, and that’s a good idea.

FLASH LABORAL ARGENTINA - Enero 2011




Sintesis mensual de novedades laborales en Argentina

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