ABRIL 2026

domingo, 29 de marzo de 2026

EL MITO DE LA ESCASEZ DE TALENTO

 


Por Guillermo Ceballos Serra

Durante años, escuché la misma frase repetirse en reuniones, entrevistas y directorios:

“No encontramos talento.”

Claro que hay búsquedas difíciles.
Claro que existen perfiles escasos o altamente demandados en el mercado.

Pero incluso en esos casos, la dificultad no suele estar solo en la falta de talento.
Muchas veces, lo que llamamos “escasez” es en realidad el resultado de cómo definimos el perfil, cómo buscamos y, sobre todo, cómo tomamos decisiones sobre ese talento.

Después de trabajar con distintos equipos, industrias y contextos, la conclusión es otra:

Las empresas no tienen problemas de talento.
Tienen problemas de decisiones.

El problema rara vez es la falta de talento.
El problema son las decisiones que se toman (o no se toman) sobre ese talento.

 

EL MITO DE LA ESCASEZ

Claro que hay perfiles difíciles de conseguir.
Claro que hay mercados competitivos.

Pero en la mayoría de los casos, lo que parece un problema de talento es en realidad:

• Búsquedas mal definidas
• Expectativas irreales
• Procesos de selección lentos o confusos
• Liderazgos que no desarrollan
• Culturas que expulsan

No es que el talento no exista.
Es que no estamos sabiendo atraerlo, elegirlo o sostenerlo.

 

DECISIONES QUE DESTRUYEN TALENTO (SIN QUE LO NOTEMOS)

A lo largo del tiempo, hay patrones que se repiten:

1. Buscar el “candidato perfecto”

Perfiles imposibles, híbridos irreales, años de experiencia que no se justifican.

Resultado: procesos eternos y oportunidades perdidas.

2. Contratar desde la urgencia

Cuando la presión aprieta, baja la calidad de la decisión.

Resultado: malas contrataciones que después cuestan el doble.

3. Promover sin preparar

Convertir a un buen técnico en un mal líder.

Resultado: pérdida de talento + equipos desmotivados.

4. No dar feedback (o darlo mal)

Evitar conversaciones incómodas es una de las decisiones más caras.

Resultado: bajo desempeño sostenido en el tiempo.

5. Tolerar culturas que desgastan

Ambientes donde el talento entra motivado… y se va agotado.

Resultado: rotación que se interpreta como “falta de compromiso”.

 

EL VERDADERO PROBLEMA: DECISIONES DESCONECTADAS DEL NEGOCIO

Muchas decisiones sobre talento se toman sin responder preguntas clave:

  • ¿Qué impacto tiene este rol en el negocio?
  • ¿Qué tipo de perfil realmente necesitamos?
  • ¿Qué estamos dispuestos a ofrecer a cambio?
  • ¿Qué tipo de cultura estamos construyendo?

Cuando estas respuestas no están claras, el resultado es predecible:
ruido, frustración y rotación.

 

CAMBIAR EL FOCO: DE TALENTO A DECISIONES

Las organizaciones que gestionan bien el talento no necesariamente tienen más candidatos.

Tienen algo distinto:
toman mejores decisiones.

Decisiones como:

  • Definir bien antes de salir a buscar
  • Capacitar a la línea para entrevistar
  • Priorizar potencial sobre perfección
  • Invertir en desarrollo real
  • Medir impacto, no solo actividad
  • Construir entornos donde la gente quiera quedarse

 

UNA PREGUNTA INCÓMODA (PERO NECESARIA)

Antes de decir “no hay talento”, quizás valga la pena preguntarse:

¿Qué decisiones estamos tomando que hacen que el talento no llegue, no crezca o no se quede?

 ¿Entonces?

El talento no es un recurso escaso.
Lo escaso es la capacidad de gestionarlo bien.

Y eso no depende del mercado.
Depende de nosotros.

jueves, 5 de marzo de 2026

CUANDO OCURRE LA MAGIA

 


Por Gisel Spinosa, Vice Presidente de Recursos Humanos - ADIUM

Durante años he participado en diferentes encuentros estratégicos, lanzamientos, reuniones de equipos donde el foco estaba en los números, los productos, los resultados. Pero con el tiempo descubrí algo. Lo verdaderamente transformador nunca estuvo en el escenario, ni en las presentaciones impecables, ni en las métricas proyectadas en una pantalla. La verdadera magia siempre estuvo en las personas que participaban. Y esa es, precisamente, la materia prima de los alquimistas modernos.

En cada encuentro uno puede observar dos niveles de realidad: El visible: agendas, discursos, networking, planificación.  Y el invisible: miradas que se reencuentran, alguien que recupera confianza, equipos que vuelven a creer, líderes que deciden —a veces sin decirlo— dar un paso distinto.

La alquimia no ocurre en los contenidos., ocurre en los vínculos. Porque las organizaciones no cambian cuando entienden...cambian cuando algo las toca.

He visto cómo una conversación de pasillo genera más transformación que una conferencia completa.  Cómo alguien que se siente escuchado vuelve a su lugar de trabajo con una energía capaz de movilizar a otros. Cómo, cuando las personas se sienten parte de algo, aparece una fuerza que ningún proceso puede imponer.

Eso no es logística.  Eso es transmutación. Nosotros trabajamos con algo infinitamente más complejo: convertir miedo en posibilidad,  convertir resistencia en compromiso, convertir individuos en comunidad, convertir trabajo en propósito.

 Las convenciones, cuando están bien concebidas, son laboratorios humanos.  Espacios donde se suspenden las inercias cotidianas y se abre la oportunidad de reconfigurar la manera en que las personas se ven a sí mismas, a los otros y a lo que construyen juntos.

Ahí sucede la verdadera “Gran Obra”, la magia. No en los contenidos sino en la energía compartida.

Por eso, liderar hoy no es solo definir estrategias.  Es diseñar experiencias donde las personas puedan redescubrir su valor, su conexión y su capacidad de crear algo mayor que ellas mismas.

 La magia no está en el evento.  Está en lo que despierta. Y cuando eso ocurre, ya no estamos gestionando organizaciones. Estamos practicando alquimia.


Publicado en LinkedIn el 20 de febrero de 2026 y en este espacio con expresa autorización de la autora.