Octubre 2017

Hola a todos, ¡muchas gracias por sus visitas y comentarios! .

Este mes contamos como invitadas a 3 mujeres de altísima calidad profesional.

Por simple orden de entrega de los artículos, la primera se trata de la periodista estadounidense Lydia Dishman, especializada en los temas que vinculan tecnología, liderazgo e innovación, colaboradora de Fast Company y otras publicaciones de renombre. Lydia aborda el tema de la habilidad de los freelancers para prepararse rápidamente al futuro del trabajo.

La segunda es mi amiga Gabriela Olivan, Head of Corporate Communications for Hispanic South America, de Accenture Argentina, quien trata el tema de los filtros y algoritmos que nos presentan sólo los temas de nuestra preferencia.

Por último, nuestra colega Fabiana Gadow, Partner de InGrow Consulting, que reflexiona sobre el liderazgo femenino.

Por mi parte hago algunas reflexiones sobre la magnitud de los cambios que se avecinan y los prototipos del futuro.

Incluyo también el habitual Flash Laboral y un video de Sophie la primer robot ciudadana de Arabia Saudita y por ende mundial.

Como siempre los invitamos a dejar sus comentarios y seguirnos también en las redes sociales.

Guillermo

domingo, 13 de septiembre de 2015

MILLENNIALS: REFLEXIONES DESDE OTRA PERSPECTIVA


Por Guillermo Ceballos Serra

Por primera vez en la historia moderna cuatro generaciones están trabando simultáneamente en las organizaciones. La remanente generación “tradicional” (hoy quizás recluidas en sus propias empresas familiares),  baby boomers, X y Y.  

Efectivamente desde los últimos 30 años (aproximadamente), conviven algunas personas de 75, 60, 40 y 25 años.  Me refiero a historia moderna, sencillamente porque con anterioridad, la menor expectativa de vida y salud  “no permitían” dicha convivencia.  Por otra parte, por primera vez también (quizás ahora en los últimos 50 años) , abuelos,  padres, e hijos sostienen diferentes valores y expectativas de sus vidas, incluyendo desde luego, las expectativas laborales.

Si leyó la primera frase rápidamente, quizás no haya prestado atención a que escribí  “simultáneamente” y no juntos. Pues bien, la elección de la palabra no fue casual.

Debo confesar que cuanto hablo con personas que ocupan posiciones de gran responsabilidad y liderazgo en organizaciones, muchas se refieren  en voz baja de la generación Y en términos que jamás lo harían en público. Sin duda algunos de estos comentarios serían considerados, “políticamente incorrectos”, aún cuando tuvieran algún asidero, fundamentalmente por la incomprensión de los nuevos códigos.  

Las organizaciones tratan de adaptarse a estos cambios como pueden, por cierto, algunas lo hacen muy bien y a otras les resulta menos traumático por  la índole del negocio o la actividad que desarrollan.

Obviamente, todos deben ocuparse del tema, la generación Y, no sólo es el futuro, sino también una realidad presente. La única forma de mantener vivo el flujo de talento, es ser capaz de seducir a los jóvenes para que inviertan su talento en las organizaciones. Repito, invertir talento, habilidades apreciadas, no solamente un rango etario.  Jóvenes sin estas habilidades distintivas, no despiertan ningún entusiasmo en un entrevistador por carecer de empleabilidad.

Según el estudio de PWC, “Millennials at work. Reshaping the workplace”, realizado en 2011, encuestando 4364 graduados universitarios pertenecientes a 75 países, para 2020 los millennials representarán el 50 % de la fuerza global de trabajo.

El estudio resalta alguno de los aspectos que tanto perturban a algunos líderes corporativos de otras generaciones: en particular las cuestiones referidas a la lealtad y al compromiso, inclusive ausencia de parámetros mínimos de cortesía,  tales como faltar a una entrevista de trabajo si siquiera avisar al reclutador.

Antes de continuar, quisiera expresar que estoy convencido que los jóvenes Y son capaces de comprometerse,  pero claramente en términos diferentes a los de las generaciones que los antecedieron y con escalas de valoración aún más variadas.
Pienso que  llegar a constituir el 50 % de la fuerza laboral en 2020, es un dato que no se puede obviar, pero no tengo duda, que al menos por una década más, en términos generales, no se erigirán  en los líderes de las organizaciones que están fuera de los ámbitos asociados directamente a los sectores de la tecnología.

Ser millennials, no los excluye de las obligaciones que tienen las personas adultas (aunque jóvenes) en el mundo laboral. Todos los esfuerzos que deben hacer las organizaciones por necesidad, conveniencia y buena convivencia, no los excluye de realizar alguna adaptación al mundo corporativo, al menos en este último punto.

Creo que los mayores, en general, no estamos abordando el tema integralmente. Lo hacemos desde el punto de vista de la caracterización de la cuestión, de las necesidades presentes y futuras de las organizaciones y las dificultades que acarrea el proceso. Entiendo que en gran medida estamos haciendo un culto de los millennials, proveyéndolos de un  aura, seguramente por no entenderlos, que no los beneficia y olvidamos encarar una parte del problema, a saber, nadie tiene garantizado su futuro profesional y que aun siendo nativo informático  y otras muy buenas condiciones, tienen la responsabilidad de comprender el mundo al que se incorporan para conocer las reglas, intentar eventualmente cambiarlas  fundamentadamente y lograr el éxito o satisfacción personal en el proceso.

Así por ejemplo, deberíamos recordar que:

a ) Los progresos en el ámbito de la salud y calidad de vida, hacen que muchos pertenecientes a los BBs, prefieren continuar trabajando algunos años más y las compañías empiezan a entenderlo y a beneficiarse de esta situación, por lo que quizás deban convivir por más tiempo que el esperado originalmente. 

b) Las historias de los emprendedores y empresas de garaje que conocemos, en su inmensa mayoría, son las historias que han tenido un final feliz, ignorando los incontables fracasos. Desde luego el emprendedurismo es una característica muy valiosa que debería fomentarse mas, pero además de la intuición (habilidad para tomar decisiones correctas con poca o sin información), se necesita contar con formación, formal o experiencial que ahorre tropiezos. Las organizaciones pueden ser esas escuelas de aprendizaje. 

c) Deberíamos tener claro, que en las organizaciones convive un sistema de relaciones de colaboración con un sistema de relaciones jerárquicas, hoy sin duda atenuadas y más amigables, pero existen y todos BBs, Xs y Ys, deben aprender a manejarse exitosamente en las reglas de ambos sistemas.
 
Algunas de estas reflexiones, no se escuchan en ámbito alguno, quizás para evitar ser tildado de conservador o políticamente incorrecto, pero sería conveniente reflexionar con los millennials sobre estos temas, en las organizaciones y en las universidades, para ser capaces de construir puentes generacionales en beneficio de todos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Hola, Guillermo!
¡Muchas gracias por el anuncio de una nueva edición de tu blog, en tan buena compañía!
Un abrazo,
Gustavo