Septiembre 2017

Hola a todos, ¡muchas gracias por sus visitas y comentarios .

Este mes tenemos 2 invitados que nos acompañan por primera vez. El primero es Alejandro Salomón, Director Ejecutivo de la Escuela Nacional de Inteligencia, de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) de la República Argentina, quien desarrolla el tema de estrategias para la formación del personal policial. Es la primera vez en casi 10 años de este espacio, que alguien aborda el tema de la formación en algún área del sector público.

Participa también Ilia Rodríguez Torres, PHD. Regional Sr. HR Director de Ferring Pharmaceuticals (Miami, USA), que aborda el tema del diseño de la experiencia del empleado.

Por mi parte he compartido las ideas centrales de mi exposición en el 3er Congreso Argentino de Recursos Humanos, ¿Que aprendimos del futuro?. También he incluido el habitual Flash Laboral.

Me pareció muy interesante compartir el video de apertura de la convención de desarrolladores de Apple, que tuvo lugar en junio, definitivamente muy divertido.

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Guillermo

domingo, 28 de abril de 2013

EL EGO: ¿ES ALIADO O ENEMIGO?


Por Alejandro Melamed - Human Resources Vice President - South Latin Business Unit,  The Coca Cola Company.

Lunes, 6.45: suena el despertador. Un instinto nos lleva a apagarlo; otro, a levantarnos ¿Qué nos sucede? El concepto de egonomics fue introducido por Schelling en la década del 70 para referirse al hecho de que, en todos nosotros, hay dos “yos”. El primero busca la satisfacción inmediata (seguir durmiendo). El segundo está enfocado en la supervivencia en el largo plazo (levantarnos). Ambos “yos” están en continua tensión.

En Filosofía se dice que el ego es lo que constituye la individualidad, la personalidad de un ser humano; mientras que para el Psicoanálisis es una instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que media entre los instintos del ello, los ideales del superyó y el mundo exterior. El ego se hace presente cuando el individuo se reconoce como un yo único y toma conciencia de su identidad.

En el lenguaje coloquial se lo suele emplear para referirse a situaciones en las cuales se observa un claro y evidente exceso de autoestima y, desde ya, suele tener una connotación negativa. El ego puede ser nuestro principal activo o nuestro más costoso pasivo.

¿Confianza o arrogancia?

Para crecer en cualquier instancia de la vida –y en las empresas en particular– se requiere una alta dosis de autoconfianza. Pero ello, que implica una virtud, rápidamente se puede convertir en un riesgo muy grande.

El exceso de autoconfianza, transformado en un ego desmedido, es arrogancia, y lleva a asumir posturas inflexibles, enfrentar riesgos innecesarios y a actuar sobrepasando el límite de la ética.

En cantidades adecuadas, el ego es positivo y brinda un nivel saludable de ambición y confianza, reduciendo el miedo, la inseguridad y la apatía.

Sin embargo, fuera de control, como todo talento y habilidad, es una amenaza. Si bien el exceso de ego siempre se refiere a actitudes individuales, muchas empresas lo incorporan como parte de su cultura, con los riesgos que ello conlleva: la arrogancia organizacional.

Bajo control

¿Cómo darnos cuenta cuando el ego está al límite de lo admisible? Hay algunas señales a las que debemos prestar atención: cuando hacemos ostentación de nuestra propia inteligencia, si vivimos comparándonos con otros o si adoptamos una actitud defensiva recurrentemente.

Precisamente, el aporte de egonomics consiste en ayudarnos a entender cómo nuestro ego afecta nuestras decisiones y cómo podemos mantenerlo bajo control. Una característica que se observa, tanto en las personas como en las empresas exitosas y sustentables, es su capacidad de mantener el bajo perfil cuando todo sale bien.

Mientras otros son consumidos por la soberbia de una buena racha, los auténticamente exitosos siguen trabajando con la constancia de siempre. Es crítico cultivar la sensatez, la humildad y la gratitud para domesticar nuestro ego.

* Sensatez: muchas veces pensamos que somos la única persona capaz de hacer nuestro trabajo. Creemos que si nos vamos la empresa se va a derrumbar. Esto es, por supuesto, una fantasía. Y la sensatez debe prevenirnos contra este pensamiento. Es la capacidad de ser honestos con nosotros mismos y de ver las cosas como son, con transparencia, integridad, frialdad y objetividad.

* Humildad: consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, para obrar en consecuencia. Es el amor propio inteligente, que nos preserva de pensar demasiado bien o demasiado mal de nosotros mismos. Nos recuerda cuán lejos hemos llegado y al mismo tiempo nos ayuda a ver lo lejos que estamos de lo que podemos ser. Es el punto medio, de equilibrio.

* Gratitud: es una característica complementaria de la sensatez y la humildad, porque nos permite reconocer que no hemos llegado adonde estamos en soledad. En cada paso recibimos la ayuda de muchas personas: todos aquellos que nos dijeron la palabra adecuada en el momento oportuno, todos los referentes de los que aprendimos.

A fin de que nuestro éxito no sea nuestro principal enemigo, es crítico cultivar la sensatez, la humildad y la gratitud, para que el ego sea un aliado en nuestra trayectoria

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