Julio 2018

¡Gracias a todos por las visitas del mes! En particular muy contento de que este espacio esté ubicado en el mes de julio, en el octavo lugar del ranking del Observatorio de la Blogosfera de Recursos Humanos, entre 296 blogs tematicos en español.
En esta oportunidad nos acompaña mi amigo Enrique Parborell, Socio Co Fundador y Director de Estrategia de Transformación Digital de Estratega, quien aborda el tema de las razones aprendidas de los fracasos organizacionales al encarar los proyectos de transformación digital.

Nos acompaña también otro excelente profesional, Bernardo Hidalgo, Fundador de Hidalgo y Asociados, docente universitario y experto en el área de remuneraciones, que analiza como seducir los millennial mas allá del salario.

Por mi parte reflexiono sobre conceptos novedosos a la hora de incorporar talentos del mercado, son los conceptos de Strategic Hunting e Inplacement, además del habitual Flash Laboral.

El video de este mes es de Brian Robertson sobre el concepto de holocracia.

Como siempre los invito a compartir sus ideas y comentarios.

Guillermo

domingo, 19 de octubre de 2008

VALOR DE UNA VIDA LABORAL

Valuación de un activo como los derechos a cobrar su trabajo

Por Héctor Mario Rodríguez

Consideraciones generales:

Todo activo (bien y/o servicio) tiene valor subjetivo. Ello es lo que genera transacción y comercio. El intercambio voluntario es un “win-win”, es decir un juego de suma positiva: ambos participantes ganan. El que vende obtiene dinero (que necesita) por el bien o servicio que entrega (y necesita menos, relativamente). “Mutatis mutandi” el que compra: desea menos el dinero que lo que obtiene por él.

También, sobre todo desde una óptica contable, los activos tienen un valor objetivo compuesto por la suma de los costos para producirlo. Sin embargo, este valor objetivo (base del análisis marxista del valor) sólo es relevante para el que produce. El eventual comprador no verá en el activo el trabajo cristalizado para producirlo sino la satisfacción que su uso futuro le generará.

El análisis subjetivo del valor de un bien demandado es tan diverso como demandantes del bien puedan existir. Pero, para normativizar su estudio y en función de la experiencia de las transacciones de mercado, se determinan ciertos componentes esenciales para proceder a su cálculo. Esto no es ni más ni menos que el VAN o VPN, es decir el Valor Actual Neto o Valor Presente Neto que permite, exponer en un sólo precio (o conjunto de precios factibles) la suma de los flujos de fondos futuros que obtendrá el propietario del bien o servicio de que se trate.

Los componentes principales para llevar a cabo el cálculo son:
1. Serie de ingresos (y gastos) futuros
2. Serie de inversiones para mantener en funcionamiento el activo o servicio
3. Plazo u horizonte del ejercicio, o lapso durante el cual los flujos no están estandarizados.
4. Riesgo y volatilidad inherente a los flujos
5. Tasa de descuento para considerar, a valor presente, los flujos monetarios futuros

Aplicación a la valuación de la “vida laboral”:

Siendo que esta metodología standard para la valuación subjetiva de un bien o un servicio también es aplicable a la valuación de un derecho, resulta totalmente válido utilizar el método para acceder a un valor de la vida laboral de un individuo.
Cada uno de los 5 puntos mencionados más arriba deben ser considerados al momento de intentar llenar el flujo de fondos futuros referidos a la vida laboral de que se trate.
En particular, pueden destacarse las siguientes peculiaridades:

• Los ingresos deben ser proyectados en moneda constante (sin inflación futura de la moneda en la que están expresados) y deben contemplar las eventualidades de mejoras reales por capacitación, experiencia, responsabilidades y otras eventuales causas. Deben ser proyectados hasta que se estabilicen o hasta el retiro.

• Los gastos e inversiones serán exclusivamente los necesarios para generar “esos ingresos”. Es decir, carece de sentido considerar la alimentación, vestimenta y alojamiento; salvo que fueran excepcionalmente requeridos para la generación de “esos ingresos”. Por ejemplo, alimentación especial para deportistas de elite, vestimenta especial para bomberos, alojamiento para nómades del estilo diplomático.


• La volatilidad de los ingresos es un tema arduo. Deberá calcularse la distribución de probabilidades de los ingresos futuros y asignarle su esperanza matemática que, por lo general, es el valor promedio.

• El riesgo de tener o no derecho a percibir los ingresos generados es, ni más ni menos, que el respeto a la libertad humana y al derecho de propiedad. No es lo mismo ejercer una profesión en una sociedad poco respetuosa del imperio de la ley que en otro lugar donde no se cometan atropellos tan liviana y frecuentemente. En general, a ello se lo llama “riesgo país” y será prudente computar un xx % anual acumulativo y se agrega a la tasa de descuento pura.


• La tasa de descuento pura tiende a ser la tasa real de interés de equilibrio en los mercados financieros. A lo largo de décadas, esa cifra se aproxima al 3% anual en dólares. A esta tasa debe adicionarse, cuando correspondiere, una prima de riesgo por la volatilidad del negocio en el cual se desempeñe la vida laboral. Existen actividades cuyos resultados económicos (y posibilidad de pagar remuneraciones) son más inestables, cíclicos, inciertos que otras. En el extremo, ser banquero en Suiza es menos volátil que ser productor de commodities en Venezuela. El ejemplo quizás obstaculiza la percepción que el riesgo país, analizado en el punto anterior, no forma parte del riesgo actividad, aunque pueden entrelazarse.

Tomando en cuenta estas consideraciones, el valor de la vida laboral así obtenido se aproximará a un “fair value” que, si bien contempla elementos subjetivos, se basa en conceptos analíticos sólidos.

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