DICIEMBRE 2025

sábado, 27 de diciembre de 2025

DEL “GRACIAS ISABEL” A LA EMPLEABILIDAD

Documento de época. Argentina 1974

Por Guillermo Ceballos Serra

A propósito de la reunión del gobernador Axel Kicillof con la CGT el pasado 26 de diciembre de 2025.

Recuerdo un día especial de mi época de estudiante. Caminaba hacia la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina —por entonces ubicada en la calle Moreno 371— cuando me encontré con una escena que quedó grabada en mi memoria: una multitud reunida en Plaza de Mayo, movilizada en apoyo de la recientemente sancionada Ley de Contrato de Trabajo 20.744. 

Era el 20 de septiembre de 1974.

El canto que se imponía era claro y contundente: “Gracias Isabel”, en referencia a la entonces presidente de la Argentina. Obviamente no recordaba el día exacto al escribir el primer borrador de este posteo, pero sí el clima de época: el trabajo concebido como relación vitalicia, la estabilidad como valor central y la ley como principal herramienta de protección.

Pasaron 51 años. El mundo es otro. Hace años que no existe el trabajo vitalicio. La relación de dependencia no desaparece, pero se transforma, atravesada por cambios tecnológicos, nuevos modelos productivos y una velocidad de transformación sin precedentes. Hoy el trabajo debe ganarse todos los días.

Pretender regular el trabajo del siglo XXI con categorías del siglo XX no solo resulta ineficaz: termina siendo injusto para quienes hoy necesitan insertarse y sostenerse en un mercado laboral dinámico y cambiante.

Hace más de quince años que en la Argentina no crece el empleo privado formal. Ese dato, por sí solo, debería obligarnos a cambiar el eje del debate. El foco no puede estar únicamente en conservar estructuras que ya no responden a la realidad, sino en ayudar a las personas a adaptarse, adquirir nuevas herramientas, reconvertirse y construir empleabilidad a lo largo de toda la vida laboral.

Dado que en la reunión señalada al inicio se utilizaron expresamente estos conceptos, resulta necesario, en este contexto, revisar con seriedad la calificación de regresiva, flexibilizadora o precarizadora aplicada a cualquier intento de actualización del marco laboral.

Regresivo es un sistema que excluye. Un mercado laboral que no genera empleo formal desde hace más de una década no amplía derechos: consolida desigualdades. Defender reglas que solo protegen a quienes ya están dentro del sistema, mientras millones permanecen en la informalidad o directamente afuera, no es progresista: es conservador. Modernizar para incluir no es retroceder.

Flexibilizar tampoco debería ser un insulto. Flexibilizar no es desproteger, es adaptar. Las organizaciones trabajan hoy con proyectos, ciclos más cortos y reconversiones permanentes. Un marco normativo que no contemple esta realidad no protege al trabajador: lo deja afuera.

La verdadera precarización no surge de actualizar reglas, sino de la informalidad, del desaliento a la contratación y de la falta de oportunidades. No tener trabajo en blanco, no poder planificar, no acceder a derechos básicos: esa es la precariedad real.

Desde una mirada profesional de Recursos Humanos, el desafío no es sostener estructuras del pasado, sino construir un sistema laboral sostenible, inclusivo y orientado al futuro. La estabilidad ya no la da un puesto, sino la capacidad de mantenerse empleable.

El rol del Estado, de las organizaciones sindicales y de las empresas debería centrarse en educación, formación continua, reconversión laboral y desarrollo de habilidades técnicas y socioemocionales. Preparar a las personas para el mundo del trabajo real es la forma más genuina de protegerlas.

El verdadero derecho laboral del siglo XXI no es la promesa de un empleo eterno, sino la posibilidad real de construir empleabilidad a lo largo de toda la vida.


miércoles, 24 de diciembre de 2025

NAVIDAD Y AÑO NUEVO: UNA PAUSA NECESARIA PARA VOLVER A LO ESENCIAL


 

Llegan las Fiestas y, con ellas, una oportunidad poco frecuente: detenernos.

Detenernos para agradecer, para revisar el camino recorrido y para preguntarnos —con honestidad— qué vale la pena llevar con nosotros al año que comienza.

En un mundo atravesado por la urgencia, la incertidumbre y el cambio permanente, la gestión humana nos recuerda algo fundamental: las organizaciones crecen cuando las personas crecen. Cuando hay escucha, confianza, sentido y vínculos genuinos.

Este año nos dejó desafíos complejos, aprendizajes profundos y, seguramente, más de una decisión difícil. También nos dejó encuentros, equipos que se sostuvieron aun en la tormenta y personas que hicieron la diferencia desde lugares silenciosos pero decisivos.

Que esta Navidad sea un espacio para reconectar con lo esencial:
con las personas que nos rodean, con aquello que nos inspira y con el propósito que da sentido a lo que hacemos.

Y que el Año Nuevo nos encuentre con la valentía de seguir transformando, la humildad de seguir aprendiendo y la convicción de que liderar también es cuidar.

Les deseo muy Felices Fiestas y un 2026 lleno de proyectos con sentido, trabajo con impacto y vínculos que valgan la pena.

Un abrazo,
Guillermo 


The holiday season arrives and, with it, a rare opportunity: to pause.

To pause and give thanks, to reflect on the path we’ve traveled, and to ask ourselves—honestly—what is truly worth carrying into the year ahead.

In a world shaped by urgency, uncertainty, and constant change, human management reminds us of something essential: organizations grow when people grow. When there is listening, trust, purpose, and genuine connections.

This year brought complex challenges, deep learnings, and, undoubtedly, more than a few difficult decisions. It also brought meaningful encounters, teams that stood firm through the storm, and individuals who made a difference from quiet yet decisive roles.

May this Christmas be a moment to reconnect with what truly matters:
with the people around us, with what inspires us, and with the purpose that gives meaning to what we do.

And may the New Year find us with the courage to keep transforming, the humility to keep learning, and the conviction that to lead is also to care.

I wish you very happy holidays and a 2026 filled with purposeful projects, impactful work, and relationships that truly matter.

Warm regards,
Guillermo

martes, 16 de diciembre de 2025

LO QUE NO TE ENSEÑAN SOBRE TRABAJAR EN RRHH

 


Por Franco Andrés Molina. Analista Sr de Administración de Personal, DIRECTV Latin America 

Cuando empecé en RRHH pensaba que todo era charlas, clima laboral y beneficios.

Nadie me dijo que iba a terminar gestionando con:

📊 Bases de datos cruzadas de 5 sistemas distintos
📌 Planillas que hacen malabares entre AFIP, SAP, Excel y (a veces) la paciencia
📬 Consultas legales, laborales y emocionales… todo en el mismo día
🤯 Y con la presión de que los procesos salgan bien sí o sí

Con el tiempo entendí que RRHH es mucho más que “gestionar personas”.

Es entenderlas. Cuidarlas.
Y, al mismo tiempo, hacer que el sistema no se rompa.

¿A vos también te pasó algo parecido cuando entraste al área?


Publicado en LinkedIn en agosto de 2025 y en este espacio con expresa autorización del autor.

Nota: Este articulo ha logrado un número significativo de impresiones, reacciones, re-posteos y comentarios.

lunes, 8 de diciembre de 2025

BUSCANDO EL CANDIDATO PERFECTO… MIENTRAS LOS BUENOS PASAN DE LARGO

 


Por Guillermo Ceballos Serra

¿Te imaginas encontrar a la pareja de tu vida… y no comprometerte porque “querés ver si aparece alguien más para comparar”? Como si fueras la única opción en el "mercado"; como si la otra persona estuviera obligada a esperarte eternamente. Absurdo, ¿no?

Bueno… en selección pasa todos los días.

Tenemos al candidato ideal delante: competencias ajustadas, motivación alta, excelente fit cultural. Pero el proceso se detiene porque “mejor sigamos buscando más opciones para comparar”. Y mientras seguimos pescando en la misma pecera, el talento realmente valioso ya aceptó otra oferta. Ah me olvidaba: casualmente, el candidato también elige… y suele hacerlo bastante más rápido.

El resultado:

  • Costos ocultos por mantener el puesto vacante.
  • Retrasos operacionales que afectan al equipo.
  • Percepción negativa del candidato sobre la agilidad y profesionalismo de la empresa.
  • Y lo más grave: pérdida de talento que podría haber sido clave.

En selección, como en las relaciones, la perfección no existe. Lo que sí existe es la claridad de criterios, la capacidad de decisión a tiempo y el respeto por la experiencia del candidato.

Cuando encuentres a la persona correcta para el rol, no la dejes pasar mientras buscas una comparación que no necesitas.

El costo de esperar es siempre más alto que el de decidir.

sábado, 22 de noviembre de 2025

LA CULTURA EN TIEMPOS HÍBRIDOS

 


Por Guillermo Ceballos Serra

Cómo construir pertenencia cuando la pantalla es el nuevo pasillo.

La ilustración de este artículo muestra la evolución —o involución— de nuestras reacciones frente a un accidente. En 1980, la gente corre a ayudar. En 2010, lo primero es sacar el teléfono para grabar. En 2025, es el propio accidentado quien se toma una selfie.
Detrás del humor hay un mensaje inquietante: nuestros valores han cambiado, y con ellos, nuestra forma de relacionarnos, trabajar y construir comunidad.

Este artículo propone una reflexión sobre estos cambios, por qué están ocurriendo y qué implicancias tienen para la vida social y especialmente, para las organizaciones.


1. De la empatía activa a la documentación pasiva

El cambio más evidente es la forma en que respondemos ante el sufrimiento ajeno.
Antes, el impulso natural era acercarse y ayudar. Hoy, muchas personas priorizan registrar, observar o compartir antes que intervenir.

No es un signo de maldad, sino el resultado de un condicionamiento progresivo: la tecnología nos ha enseñado a mirar a través de una pantalla incluso cuando la realidad está pidiendo acción. La empatía sigue existiendo, pero opera más lenta, porque debe competir con el hábito de documentar.


2. ¿Qué valores están cambiando realmente?

  • Del sentido de comunidad al individualismo digital. El bienestar colectivo ha perdido fuerza frente a la narrativa de “mi vida, mi contenido, mi historia”.
  • De la presencia emocional a la desconexión cotidiana. Podemos estar presentes físicamente, pero mentalmente en otro lugar, atrapados por notificaciones y estímulos digitales.
  • De la empatía espontánea a la empatía condicionada. El instante decisivo se diluye: antes de actuar, pensamos si debemos grabar, compartir o simplemente observar.
  • De lo íntimo a lo público. Los límites entre lo personal y lo social se han vuelto difusos; cualquier momento puede convertirse en material de redes.


3. ¿Por qué están ocurriendo estos cambios?

  • La tecnología moldeó nuestros reflejos. Los smartphones se convirtieron en extensiones de la mano y del pensamiento. La cámara es hoy un filtro: vemos la realidad, pero la interpretamos como contenido.
  • Cultura de inmediatez y sobreexposición. La prioridad no es el proceso, sino la visibilidad. Todo debe ser registrado, mostrado, consumido.
  • Aspectos psicológicos. Dependencia del refuerzo inmediato. Insensibilización ante imágenes de crisis. Efecto espectador”: mientras más personas presencian una emergencia, menos actuamos.
  • Transformaciones laborales. El ritmo acelerado, la hiperconexión y la presión por la productividad reducen la energía emocional para el entorno social. Las relaciones laborales se vuelven funcionales, no profundas.


4. Pros y contras del presente

Lo positivo

  • Se puede pedir ayuda más rápido.
  • Las grabaciones sirven para análisis e investigación.
  • La información se democratiza.
  • Problemas antes invisibles hoy salen a la luz.

Lo preocupante

  • Disminuye la reacción espontánea de ayuda.
  • El sufrimiento ajeno se convierte en consumo.
  • Las relaciones se superficializan.
  • Aumenta el individualismo.
  • Se debilita la comunidad y la cooperación.


5. Impacto en las organizaciones: un escenario frágil que no podemos ignorar

Todo lo que está pasando en la sociedad se refleja dentro de las empresas. Hoy encontramos:

  • Equipos técnicamente conectados, pero emocionalmente dispersos.
  • Relaciones laborales más transaccionales que humanas.
  • Colaboradores que conocen a sus compañeros a través de pantallas, no de experiencias compartidas.
  • Culturas que se construyen sin rituales presenciales, sin convivencia diaria y sin interacción espontánea.

Aquí surge una reflexión fundamental:

La pandemia de 2020 fue superada, en gran parte, porque las organizaciones ya tenían culturas sólidas construidas durante años de presencialidad.
La confianza, la comunicación y el sentido de pertenencia estaban consolidados.
El trabajo remoto no destruyó la cultura: simplemente se apoyó en ella.

Pero hoy estamos en un escenario distinto.

Muchas empresas tienen culturas nacidas o sostenidas en la virtualidad, relaciones más débiles y equipos que nunca han convivido fuera de una videollamada. El tejido cultural se sostiene “con alfileres”: funciona… mientras nada lo tensione demasiado.

Y entonces aparece la pregunta clave:

¿Qué pasaría si tuviéramos que enfrentar una nueva pandemia con las culturas organizacionales actuales?

Probablemente enfrentaríamos desafíos mayores que los de 2020:

  • Sentido de pertenencia más débil.
  • Vínculos laborales superficiales o efímeros.
  • Menor resiliencia colectiva.
  • Equipos fragmentados por la distancia y por la falta de experiencias compartidas.
  • Menos cultura acumulada para sostener el trabajo en momentos críticos.

Una crisis de aislamiento hoy pondría en evidencia que muchas organizaciones han construido funcionamiento… pero no cultura.


6. ¿Cómo recuperar —o construir— una cultura firme en tiempos híbridos?

Empatía como habilidad estratégica. Programas de inteligencia emocional, escucha activa y comunicación consciente.

Rituales que sostengan la identidad. Encuentros periódicos, espacios de integración, ceremonias simples pero significativas.

Liderazgo con presencia, aun a distancia. Líderes visibles, disponibles y capaces de generar cohesión.

Fomento del “nosotros” sobre el “yo”. Metas compartidas, colaboración real y reconocimiento colectivo.

Educación digital.  La tecnología debe servir al equipo, no desplazar los vínculos humanos.


7. ¿Es posible recuperar la comunidad?

La imagen del motorista no es solo un meme; es una advertencia.
En un mundo hiperconectado, podemos perder la empatía sin darnos cuenta.
En organizaciones con equipos dispersos, podemos perder la cultura sin notarlo.

Pero no es un destino inevitable.

Podemos usar la tecnología sin sacrificar humanidad.
Podemos construir culturas sólidas, incluso en modelos híbridos.
Podemos elegir ayudar antes de grabar.
Podemos volver a ser comunidad.

El desafío no es técnico, es humano: volver a poner a las personas en el centro, incluso cuando todo a nuestro alrededor nos empuja hacia la pantalla.

domingo, 9 de noviembre de 2025

Simon's Thoughts on the Purpose of AI - Reflexiones de Simon Sinek sobre el propósito de la IA.


AI and other technologies can support our relationships but they shouldn’t replace them.
La IA y otras tecnologías pueden apoyar nuestras relaciones, pero no deberían reemplazarlas

domingo, 2 de noviembre de 2025

TRABAJAR DESPUÉS DE JUBILARTE PUEDE HACERTE MÁS FELIZ

 

Por Leo Piccioli.  Economista, Autor, Speaker, ex-CEO Staples.

La felicidad no está en el retiro: la ciencia avala que seguir activo con propósito es vital para el bienestar. Sin embargo, en Argentina, la urgencia es doble: la expectativa de vida creció, pero el sistema jubilatorio colapsó. Para quienes tienen menos de 50, la jubilación "se terminó". La clave es rediseñar la carrera ya, enfocando el valor en el juicio y la experiencia para construir un "retiro activo" y financieramente sostenible.

Cuando dejé de ser CEO de Staples Argentina, a los 45 años, mucha gente me preguntó si me iba a retirar. La pregunta me pareció absurda. No porque tuviera 45, sino porque la idea de "dejar de trabajar" nunca tuvo sentido para mí. Hoy, años después, entiendo que esa pregunta refleja una fantasía colectiva: que la felicidad llega cuando dejás de trabajar. "Ojalá llegue el viernes", "no aguanto hasta las vacaciones", "faltan dos años para jubilarme". Como si la vida empezara cuando el trabajo termina.  

La evidencia científica dice lo contrario. Seguir activo, pero por elección y no por necesidad, es una de las claves del bienestar en la segunda mitad de la vida. Pero para elegir, primero hay que entender que el mundo cambió. Y para los argentinos, el cambio es doble: global y local.

Spoiler: si tenés menos de 50 años y estás esperando que el Estado te resuelva la vejez, te tengo malas noticias. Pero si estás dispuesto a rediseñar tu carrera ahora, tengo buenas noticias.

Lo que dice la ciencia

Estudios comparativos en Europa y Estados Unidos, como los de Dingemans & Henkens (2019) o Calvo et al. (2009), muestran que quienes siguen trabajando después de la edad de retiro reportan mayor satisfacción con la vida y menos síntomas de depresión. Pero acá viene la parte que tal vez no te guste escuchar: el efecto no es solo económico. Investigaciones de Van Solinge & Henkens (2008) y Zhan et al. (2009) confirman que el bienestar proviene, sobre todo, del sentido de propósito, la estructura diaria y los vínculos sociales que el trabajo provee.

La llamada "Teoría de la Actividad", propuesta ya en los años 60 por Havighurst y actualizada por Rowe & Kahn en 1997, lo predice claramente: mantener un rol activo —ya sea trabajando, aprendiendo o contribuyendo a la comunidad— es fundamental para la salud mental y cognitiva. Envejecer activamente funciona. 

Y hay más. Un estudio publicado en Neurology en 2024 (Edwin et al.) analizó a más de 7,000 personas durante décadas y encontró algo contundente: quienes tuvieron trabajos rutinarios y repetitivos entre los 30 y los 65 años enfrentaron un 74% más de riesgo de deterioro cognitivo leve y un 37% más de riesgo de demencia después de los 70, comparado con quienes tuvieron ocupaciones cognitivamente estimulantes. En otras palabras: las tareas repetitivas no solo te aburren, te enferman.

Claro que no es para todos. La clave es la libertad. El bienestar solo aparece cuando la decisión es voluntaria, como señala un estudio de Kromer et al. (2020). Si el trabajo agota o se hace por pura necesidad, el efecto es el contrario. En empleos muy demandantes, el retiro, de hecho, mejora la felicidad, según Gorry et al. (2015).

50% de aumento de expectativa de vida

Vivimos más y trabajamos distinto. La expectativa de vida a los 65 años aumentó un 50% en las últimas cinco décadas: en 1970 era de 14 años, hoy supera los 21, según datos de la OECD de 2021. Al mismo tiempo, la tecnología nos permite extender nuestra productividad. La automatización y el trabajo remoto, como explican Brynjolfsson & McAfee en "La segunda era de las máquinas" (2014), nos dan la chance de seguir aportando valor sin importar la edad. La jubilación ya no es un evento, es una transición. O como lo resumen Wang & Shultz (2010): "el retiro no es el fin de la carrera, es su rediseño".

Lo que nadie te dice sobre trabajar después de los 60

El problema no es que la gente no quiera trabajar después de los 60. El problema es que no saben cómo hacerlo sin quemarse. La mayoría intenta competir en el mismo juego que a los 30: mismas horas, misma intensidad, mismas reglas. Y ahí es donde se estrellan.

La clave está en cambiar de juego. A los 60, tu ventaja no es la velocidad, es el mapa. Sabés, por experiencia propia, qué funciona, qué no, y por qué. Claro que muchos no van a querer escucharte si te convertiste en un viejo cascarrabias. También es importante mantenerse humilde, curioso, y empático.

Eso no se aprende en YouTube - y las IA nunca van a tener esa experiencia humana. Hay empresas, emprendedores y líderes dispuestos a pagar muy bien por ese conocimiento. Pero tenés que aprender a empaquetarlo, comunicarlo y venderlo. 

Si usás bien tu experiencia, deberías valer más por hora a medida que pasa el tiempo, no menos. Eso es lo esperado, pero tiene que ser por diseño. Un abogado junior factura por hora. Un abogado senior factura por criterio. Un CEO de 35 cobra por gestionar. Un ex-CEO de 65 cobra por evitarte los errores que le costaron millones. El valor se mueve del esfuerzo al juicio. Y acá está la diferencia: tenemos que ser más valiosos, probablemente por nuestros errores y emociones, algo que las máquinas, TikTok y los libros no te pueden contar.

El colapso argentino: un llamado a la acción individual

Y acá llegamos a nuestro país. En Argentina, la conversación sobre el retiro tiene una urgencia adicional. El sistema jubilatorio está colapsado y no se va a resolver. No es una opinión, son datos. Para que el sistema se autofinancie, se necesitan al menos tres trabajadores activos por cada jubilado. Hoy hay apenas 1,8 según datos de Chequeado. La pirámide demográfica se invirtió.

La especialista Andrea Falcone fue brutalmente honesta en los medios: "Para todos los que tienen menos de 50 años, la jubilación como la conocimos se terminó". El sistema, que ya funciona con un déficit crónico (2,8% del PBI en 2022), solo va a emporar. El resultado es un achatamiento de los haberes y una creciente injusticia para quienes aportaron toda su vida.

El economista Jorge Colina, de IDESA, lo dijo sin anestesia: "Hoy la jubilación es una miseria, en el futuro va a ser peor que una miseria. Así que por eso, andá preparándote".

Qué hacer al respecto

La conclusión es ineludible: tu futuro no lo va a resolver el Estado. Lo tenés que construir vos. La felicidad no va a llegar cuando dejes de trabajar, sino cuando puedas elegir cómo, con quién y para qué seguís haciéndolo.

Si estás antes de los 40: Construí una carrera flexible, no una línea recta. Invertí en habilidades que envejezcan bien: creatividad, juicio crítico, empatía. Tu "yo" de 60 te va a agradecer poder elegir seguir activo, no tener que hacerlo por obligación.

Si estás entre los 40 y los 60: Empezá a redefinir el trabajo. Menos "puesto", más "propósito". Aplicá el algoritmo EAT (Eliminar-Automatizar-Tercerizar) no solo para optimizar tu empresa, sino para optimizar tu carrera: eliminá lo que te agota, automatizá lo repetitivo, tercerizá lo que otros hacen mejor. Lo que quede es lo que deberías estar haciendo a los 70. La clave no es retirarte, sino diseñar tu propia jubilación activa.

Si ya estás cerca o más allá de los 60: No compitas con los de 30, enséñales lo que no pueden googlear. Tu valor ya no está en el esfuerzo físico, sino en tu capital relacional e intelectual. Tu experiencia es una ventaja competitiva, si la convertís en contribución.

La jubilación ha muerto. Larga vida al trabajo con propósito.


Publicado originalmente en Forbes el 1ro de noviembre de 2025.

sábado, 25 de octubre de 2025

IMAGINACIÓN ESTRATÉGICA: LECCIONES DEL MAÑANA PARA TRANSFORMAR EL PRESENTE

 


Por Guillermo Ceballos Serra

En 1995 integraba el equipo gerentes de RRHH de Unilever. Recuerdo un workshop en el que nos propusimos algo que, en ese momento, parecía casi un juego: imaginar cómo deberíamos ser para tener éxito en el año 2000.

No se trató de un simple ejercicio de planificación, sino una verdadera práctica de anticipación. Nos invitaba a mirar más allá del presente y a pensar en el futuro como algo que se puede diseñar. Anticipar no es adivinar, sino construir con propósito.

RRHH EN UN MUNDO HIPERDINÁMICO

Vivimos en un entorno donde los cambios se aceleran más rápido que la capacidad de muchas organizaciones para adaptarse.

Las áreas de Recursos Humanos lo sienten especialmente: nuevas tecnologías, transformaciones culturales, expectativas generacionales y modelos laborales que evolucionan casi a diario.

El resultado es familiar: procesos que llegan tarde, iniciativas que se ajustan sobre la marcha, estrategias que envejecen antes de consolidarse.

Pero quizás la pregunta correcta no sea “¿cómo nos ponemos al día?”, sino “cómo desarrollamos la capacidad de anticipar”.

DE GESTIONAR LO URGENTE A DISEÑAR LO EMERGENTE

La anticipación no consiste en predecir, sino en preparar a la organización para moverse con agilidad frente a lo desconocido.

Las áreas de RRHH que logran hacerlo no se enfocan solo en gestionar el presente, sino en construir capacidades futuras: aprendizaje continuo, liderazgo adaptativo y culturas que evolucionan junto al contexto.

Esto implica cambiar el paradigma.

En lugar de operar sólo como un área que responde a necesidades del negocio, RRHH se convierte en un generador de escenarios posibles, un espacio donde se ensayan futuros y se traduce esa exploración en decisiones de hoy: nuevas competencias, estructuras flexibles, modelos de trabajo híbridos y ecosistemas colaborativos.

LA CIENCIA FICCIÓN COMO LABORATORIO DE FUTUROS POSIBLES

Para anticipar, no basta con mirar datos: hay que imaginar.

La ciencia ficción —desde Asimov hasta Ursula K Le Guin, pasando por series como Black Mirror o Severance— funciona como un laboratorio simbólico donde ensayamos escenarios que aún no existen. Nos permite explorar dilemas éticos, tecnológicos y humanos antes de que lleguen, y preguntarnos cómo responderíamos como personas, líderes y organizaciones.

En ese sentido, leer o ver ciencia ficción no es un simple ejercicio cultural, sino una forma de entrenar la imaginación estratégica.

Cada historia futurista nos invita a pensar qué pasaría si… y esa pregunta, bien usada, se transforma en una poderosa herramienta de diseño organizacional.

Es, en definitiva, la vigencia del pensamiento “fuera de la caja”, esa capacidad de desafiar lo establecido, mirar más allá de los límites actuales y conectar ideas que normalmente no conviven.
En tiempos de cambio acelerado, pensar fuera de la caja ya no es un eslogan de creatividad: es una necesidad estratégica.

CLAVES PARA UN RRHH QUE ANTICIPA

  • Cultivar pensamiento de futuro: crear espacios donde equipos de RRHH y líderes del negocio exploren tendencias, escenarios y futuros alternativos.
  • Aprender rápido y desaprender con frecuencia: mantener una mentalidad experimental que valore el error como fuente de aprendizaje.
  • Diseñar culturas vivas: entender la cultura como un sistema adaptable que se ajusta a los desafíos, no como una declaración estática.
  • Usar la tecnología como aliada estratégica, no solo operativa: automatizar para liberar tiempo y energía hacia la innovación.
  • Incluir la ficción, el arte y la imaginación como insumos válidos para la estrategia: porque toda transformación comienza con una historia que alguien se atrevió a imaginar.

ANTICIPAR ES IMAGINAR CON PROPÓSITO

En un mundo hiperdinámico, la ventaja competitiva no está en reaccionar más rápido, sino en imaginar antes y actuar con sentido.

Las organizaciones que se atrevan a combinar análisis, creatividad y humanidad no solo dejarán de correr detrás del cambio: serán quienes lo lideren.

Anticipar no es solo mirar hacia adelante, sino interpretar el presente con profundidad, leer las señales que otros pasan por alto y conectar los puntos entre lo que somos hoy y lo que podríamos llegar a ser.

Liderar el futuro no se trata de tener todas las respuestas, sino de hacer las preguntas correctas, de crear espacios donde la curiosidad sea una fortaleza, la innovación un hábito y la empatía una estrategia.

Cuando RRHH asume ese rol —el de arquitecto del sentido y catalizador del aprendizaje colectivo—, deja de ser una función de soporte para transformarse en la brújula que orienta el rumbo de la organización y en un mundo donde el cambio es constante, esa brújula es, quizás, el activo más valioso con que una empresa puede contar.