Enero 2018

Hola a todos, ¡muchas gracias por sus visitas y comentarios! .

Este mes contamos con un primer invitado que ha participado en muchas ocasiones. Se trata de Jorge Mosqueira, miembro de la Comisión Directiva de la Asociación de Capacitación y Desarrollo de la República Argentina y columnista permanente del diario La Nación, que escribe sobre sobreponerse a la frustración para la obtención de grandes logros.

Participa también mi amiga Fabiana Losana, especialista en comunicación institucional y recursos humanos, docente en la UADE y coautora de libros de su especialidad, que habla del bienestar de los colaboradores en el espacio laboral.

Incluyo también el habitual Flash Laboral y un video de Simon Sinek sobre como preparar una presentación oral.

Como siempre los invitamos a dejar sus comentarios y desear a todos nuestros mejores deseos para la Navidad y Año Nuevo.

Guillermo

sábado, 29 de junio de 2013

LA GENERACIÓN TRANSPARENTE



Por Enrique Dans, Profesor de Sistemas de Información en IE Business School, Lic  en Ciencias Biológicas por la Universidad de Santiago de Compostela, MBA en IE Business School, Ph.D. en Sistemas de Información en UCLA, es investigador y consultor. 

Es uno de los temas que más llaman la atención cuando hablamos del uso de nuevas tecnologías sociales, y particularmente cuando planteamos diferencias generacionales: la aparición de toda una generación de usuarios con una vocación absoluta por la transparencia, por la ausencia de privacidad, por el “aquí estoy y estoy haciendo esto”, por el “estos son mis datos”.

En este momento, se plantea ya casi en forma de lucha: mientras un sector de la población se resiste con fiereza a los excesos de control planteados por gobiernos y empresas en base a la seguridad o a la explotación comercial más o menos intrusiva, otro sector, con usos y costumbres radicalmente diferentes, se mete en redes sociales y herramientas de diverso tipos y lo revelan todo de sí mismos sin el menor pudor ni consideración hacia la privacidad, llegando a extremos que a muchos harían sentir completamente incómodos, al borde del sonrojo.

Personas a las que no sólo no les preocupa que haya mucha información suya disponible en la red, sino que además quieren que así sea. Quinceañeras que suben a la red series enteras de fotos hechas por sí mismas en el espejo del baño, completamente sobreexpuestas con el reflejo del flash y sobre una pared de azulejo sin el menor miedo a ser consideradas ególatras o exhibicionistas, usuarios de móvil que no dudan en instalarse aplicaciones que comparten su posición en cada momento, pensamientos personales de todo tipo dentro de lo que muchos considerarían la más estricta intimidad, que aparecen expresados en la identidad del messenger o en el estatus del Tuenti, a la vista de todo el que pase por allí. Ausencia total de preocupaciones sobre muchos de los temas de seguridad, intimidad y privacidad que sus mayores consideran fundamentales. Si no estás, si no compartes, si no lo cuentas, no existes, te conviertes en un paria social.

Vivimos un cambio de tendencia. No sé si son inconscientes, si no se lo han planteado, si pasan del tema o si simplemente les gusta así. Pero son diferentes. Su nivel de apertura y de transparencia en su información excede con mucho lo que una persona de la generación anterior se podría llegar a plantear, y si lo hiciese, sería visto como completamente extravagante.

Son diferentes, y esas diferencias no forman parte de una casualidad, ni de un hecho puntual: representan una tendencia en toda regla. Y sus consecuencias, en un entorno como el que vivimos, van a llegar a muchos sitios.


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