JULIO 2026

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domingo, 26 de julio de 2026

PRESENCIA EJECUTIVA: MUCHO MÁS QUE UNA CUESTIÓN DE IMAGEN

 


Por Guillermo Ceballos Serra

¿Por qué algunos profesionales con excelentes resultados nunca llegan a la alta dirección, mientras otros sí?

La respuesta no siempre está en el conocimiento técnico, la experiencia o los resultados. En muchos casos, la diferencia radica en una competencia de la que todavía se habla poco en Argentina y gran parte de Latinoamérica: la presencia ejecutiva.

Sin embargo, el término suele generar cierta resistencia. Para algunas personas, hablar de presencia ejecutiva remite a la apariencia física, la forma de vestir, el carisma o incluso a un concepto asociado con estereotipos y sesgos.

Nada más alejado de la realidad.

En las organizaciones más avanzadas, la presencia ejecutiva no tiene relación con la imagen personal. Tiene que ver con la percepción que los demás construyen sobre la capacidad de un líder para generar confianza, influir, tomar decisiones, representar la cultura de la organización y conducir equipos hacia resultados sostenibles.

En países como Estados Unidos, esta competencia forma parte de los programas de desarrollo de líderes, de los procesos de planificación de sucesión y del coaching dirigido a ejecutivos de alto potencial. Allí se entiende que, para acceder a posiciones de mayor responsabilidad, no basta con obtener resultados. También es necesario demostrar la capacidad de liderar el futuro de la organización.

Quizás haya llegado el momento de incorporar esta conversación con mayor fuerza en nuestras organizaciones.

No es apariencia, es percepción

La presencia ejecutiva no depende del cargo, de la antigüedad, del estilo personal ni de la personalidad.

Es la percepción que los demás construyen sobre nuestra capacidad para liderar.

Es la confianza que inspiramos, la credibilidad que proyectamos y la influencia que generamos a través de nuestras decisiones, nuestros comportamientos y nuestra forma de relacionarnos.

En definitiva, es la coherencia entre lo que pensamos, lo que comunicamos y la manera en que actuamos.

Los cuatro pilares de la presencia ejecutiva

1. Pensamiento estratégico

El primer pilar es la capacidad de elevar la mirada.

Los líderes con presencia ejecutiva no quedan atrapados en la urgencia del día a día. Comprenden el negocio, anticipan escenarios, conectan información, identifican oportunidades y toman decisiones alineadas con la estrategia de largo plazo.

Mientras algunos administran el presente, ellos ayudan a construir el futuro. Su aporte no se limita a resolver problemas. Aportan criterio, visión y dirección.

2. Comunicación con impacto

La comunicación ejecutiva no consiste en hablar más, sino en generar claridad e influencia.

Es la capacidad de transmitir ideas complejas de forma simple, escuchar activamente, formular preguntas que amplían la reflexión, sostener conversaciones difíciles y adaptar el mensaje a cada audiencia.

Los líderes con presencia ejecutiva utilizan la comunicación para movilizar personas, generar confianza y alinear voluntades hacia un objetivo común.

3. Cómo me perciben los demás

Existe una pregunta que todo líder debería hacerse con frecuencia:

¿Cómo me perciben las personas con las que trabajo?

La presencia ejecutiva no es lo que creemos proyectar. Es lo que los demás experimentan cuando interactúan con nosotros.

Se manifiesta en la serenidad con la que enfrentamos una crisis, en la coherencia entre nuestras palabras y nuestras acciones, en la forma de escuchar, de decidir y de generar confianza.

Las personas recuerdan mucho más cómo las hizo sentir un líder que el contenido exacto de sus discursos.

4. Ser un embajador de la cultura

Todo ejecutivo representa mucho más que un área, un proyecto o un resultado.

Representa la cultura de la organización.

Cada decisión, cada conversación y cada comportamiento transmiten un mensaje sobre qué valores son realmente importantes. Los colaboradores observan cómo sus líderes enfrentan los errores, reconocen los logros, gestionan los conflictos, toman decisiones difíciles y tratan a las personas.

La cultura organizacional no se construye únicamente a través de una declaración de misión o de valores escritos. Se construye, sobre todo, a través del comportamiento cotidiano de quienes lideran.

Un ejecutivo con verdadera presencia comprende que siempre está siendo observado y que, quiera o no, actúa como un embajador de la organización. Su ejemplo fortalece la confianza, refuerza la cultura y genera coherencia entre lo que la empresa dice y lo que realmente hace.

El cargo llega después de la percepción

Existe una realidad que rara vez se conversa en los programas de desarrollo de liderazgo.

Antes de ser nombrado gerente, director o vicepresidente, las personas deben ser percibidas como tales.

Las organizaciones no promueven únicamente a quienes obtienen buenos resultados. Promueven a quienes consideran preparados para asumir responsabilidades de mayor complejidad.

Mucho antes del nombramiento, los líderes ya están siendo observados. Se observa cómo piensan, cómo toman decisiones, cómo influyen sin necesidad de autoridad formal, cómo representan la cultura de la organización y cómo reaccionan frente a la incertidumbre y la presión.

Por esa razón, el nombramiento suele ser una formalidad. Es la confirmación de una percepción que se ha construido a lo largo del tiempo.

Quienes esperan tener el cargo para comenzar a comportarse como líderes suelen llegar tarde. En cambio, quienes desarrollan presencia ejecutiva empiezan a liderar antes del ascenso. Piensan estratégicamente antes de dirigir una unidad de negocio. Influyen antes de ocupar una posición jerárquica. Actúan como embajadores de la cultura antes de recibir un nuevo título.

La presencia ejecutiva no nace con el cargo. Con frecuencia, es precisamente esa presencia la que abre la puerta al siguiente nivel.

El rol del coaching ejecutivo

La buena noticia es que la presencia ejecutiva no es un atributo innato ni un privilegio reservado para unos pocos.

Es una competencia que puede desarrollarse.

El coaching ejecutivo ofrece un espacio de reflexión para fortalecer el autoconocimiento, identificar puntos ciegos, comprender cómo somos percibidos y desarrollar comportamientos que incrementen nuestra influencia y credibilidad.

El objetivo no es construir una imagen artificial ni interpretar un papel. Es desarrollar un liderazgo auténtico, coherente y alineado con los desafíos que demandan las organizaciones actuales.

Una invitación a la reflexión

En las primeras etapas de una carrera profesional, el crecimiento suele depender del conocimiento técnico y de la capacidad para entregar resultados. Sin embargo, a medida que aumentan las responsabilidades, el diferencial cambia.

Las organizaciones necesitan líderes capaces de pensar estratégicamente, comunicar con claridad, influir con credibilidad y representar la cultura que desean construir.

La presencia ejecutiva integra todas esas capacidades. No se trata de parecer un líder. Se trata de convertirse en uno.

Quizás la pregunta más importante que todo profesional debería hacerse no sea:

¿Estoy preparado para mi próximo cargo?

Sino otra mucho más desafiante:

¿Las personas que toman las decisiones ya me perciben como alguien capaz de desempeñarlo?

El liderazgo no comienza el día en que una persona recibe un nuevo cargo. Comienza mucho antes, cuando inspira confianza, demuestra criterio y representa con coherencia los valores de la organización.

El cargo no crea al líder. Simplemente reconoce al líder que los demás ya habían comenzado a ver.

 


domingo, 19 de julio de 2026

LA PRÓXIMA REVOLUCIÓN EDUCATIVA NO SERÁ TECNOLÓGICA

 


Por Sebastián Vons MSc, Sports Event Management, Wellness and Community engagement.

La educación enfrenta una crisis de propósito

Durante décadas diseñamos sistemas educativos para transmitir conocimiento. Hoy el conocimiento está disponible en segundos.

“Lo que comienza a escasear es la capacidad para interpretarlo, cuestionarlo y transformarlo en buenas decisiones”

La Inteligencia Artificial está reduciendo el costo de acceder a la información y automatizando tareas cognitivas que antes requerían alta especialización. Frente a este escenario, la OCDE no propone una revolución tecnológica, sino una redefinición del propósito de la educación: desarrollar personas capaces de aprender durante toda la vida, actuar con autonomía y tomar decisiones responsables en contextos complejos e inciertos.

En otras palabras, la pregunta estratégica ya no es: ¿cómo incorporar IA en las aulas? La verdadera pregunta es: ¿qué capacidades deberán desarrollar las próximas generaciones para convivir con ella?

“Pensamiento crítico, juicio, creatividad, ética y liderazgo dejan de ser habilidades complementarias para convertirse en activos económicos centrales”

La verdadera brecha ya no es tecnológica

Hanover Research encontró que solo el 19 % de los estudiantes afirma haber recibido orientación docente para utilizar IA como herramienta de aprendizaje. El dato no puede extrapolarse automáticamente a todos los países, pero revela una tendencia global.

“La tecnología avanza mucho más rápido que nuestra capacidad institucional para enseñar a utilizarla de manera crítica y responsable”

El Stanford AI Index describe una aceleración sin precedentes en el desarrollo de modelos de IA, mientras que UNESCO insiste en una alfabetización digital basada en principios éticos y centrada en las personas. Ambos diagnósticos convergen en una misma idea:

“La verdadera brecha ya no es tecnológica; es educativa, organizacional y humana”

Lo que empieza a diferenciar a las organizaciones ya no es únicamente la tecnología que poseen, sino la calidad del capital humano capaz de comprenderla, cuestionarla, adaptarla e integrarla estratégicamente en sus procesos de decisión.

“La tecnología avanza; la preparación humana intenta alcanzarla”

El docente deja de transmitir respuestas y comienza a construir criterio

Si el conocimiento deja de ser escaso, el trabajo del docente cambia para siempre.

Su valor ya no reside únicamente en explicar contenidos, sino en enseñar a interpretar información, formular mejores preguntas, evaluar evidencia, identificar sesgos y tomar decisiones responsables.

Ninguna de estas instituciones analizadas propone reemplazar al docente mediante IA. Por el contrario, todas coinciden en fortalecer su rol como moderador de experiencias de aprendizaje, mentor y arquitecto del desarrollo humano.

El caso de Khanmigo infiere que la IA no será utilizada para sustituir la enseñanza, sino para liberar tiempo y permitir que los docentes se concentren en aquello que ninguna tecnología puede reemplazar.

“Desarrollar criterio, Autonomía, Creatividad y Propósito”

La Inteligencia Artificial puede democratizar el acceso al conocimiento. La educación deberá democratizar la capacidad de pensar.

Cuando ciencia, educación y deporte hablan el mismo idioma

La convergencia más sorprendente de esta investigación quizás no provenga de Silicon Valley, sino del Movimiento Olímpico. Mientras gran parte del debate internacional se concentra en algoritmos y automatización, el Comité Olímpico Internacional continúa invirtiendo en liderazgo, resiliencia, excelencia, respeto, amistad e inclusión mediante iniciativas como OVEP, Olympism365 y Fit for the Future.

OVEP propone una pedagogía basada en la experiencia:

“Aprender haciendo, Reflexionar sobre la acción, Trabajar en equipo, Resolver conflictos y Construir ciudadanía”

El deporte deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un entorno privilegiado para desarrollar capacidades humanas que hoy gran diversidad de organizaciones internacionales identifican como esenciales para el futuro.

La conclusión es difícil de ignorar ya que ninguna de estas instituciones coloca realmente la tecnología en el centro de su estrategia.

“Todas colocan a las personas. La IA aparece como un acelerador del cambio. El verdadero motor del desarrollo continúa siendo el capital humano”

 La nueva infraestructura estratégica

Después de analizar los marcos estratégicos de la OCDE, UNESCO, Stanford HAI, OpenAI, Khan Academy y el Comité Olímpico Internacional, una conclusión se repite con notable consistencia.

“La Inteligencia Artificial no está reduciendo el valor del capital humano; está aumentando el valor del capital humano de mayor calidad”

La pregunta estratégica ya no es quién desarrollará la próxima generación de modelos de IA. La pregunta es mucho más desafiante.

¿Quién desarrollará a las personas capaces de utilizarlos con criterio, liderazgo, ética y propósito?

Porque si la tecnología se democratiza —y todo indica que así será—, la verdadera ventaja competitiva dejará de estar en el acceso a la Inteligencia Artificial. Estará en la capacidad de formar seres humanos que sepan convertirla en innovación, prosperidad y bienestar colectivo.

“La próxima gran ventaja competitiva no será tecnológica. Será la capacidad de desarrollar mejor el potencial humano”

 La próxima ventaja competitiva probablemente no tendrá código. Tendrá nombre y apellido. ¿Estamos formando a esas personas?


Publicado en LinkedIn el 16 de julio de 2026 y en este espacio con expresa autorización del autor.


domingo, 28 de junio de 2026

EL PODER DE CAMBIAR LA PERSPECTIVA


Por Guillermo Ceballos Serra

"Cuando cambias la perspectiva, no cambia la realidad; cambia el universo de posibilidades que eres capaz de descubrir."  GCS

La imagen que acompaña este artículo es un excelente recordatorio de una verdad que con frecuencia olvidamos: no siempre vemos la realidad tal como es; la vemos desde la perspectiva en la que estamos ubicados.

Durante años hemos observado el mundo a través del mapa tradicional, donde el hemisferio norte ocupa la parte superior y parece dominar el espacio visual. Sin embargo, basta con cambiar el punto de vista para descubrir que no existe un "arriba" o un "abajo" absoluto en el universo. Lo que cambia no es el planeta, sino nuestra percepción de él.

Lo mismo ocurre en nuestra vida personal, profesional y organizacional.

La percepción no siempre es la realidad

Las personas interpretamos el mundo a partir de nuestras experiencias, creencias, conocimientos y emociones. Dos personas pueden observar exactamente la misma situación y llegar a conclusiones completamente diferentes. Ninguna necesariamente está equivocada; simplemente están viendo el problema desde ángulos distintos.

En las organizaciones esto sucede todos los días:

  • Un colaborador percibe un cambio como una amenaza.
  • Un líder lo interpreta como una oportunidad.
  • Un cliente considera insuficiente un servicio que el equipo cree excelente.
  • Un conflicto entre áreas suele originarse porque cada una observa únicamente su propia realidad.

La diferencia rara vez está en los hechos. Generalmente está en la perspectiva.

Pensar fuera de la caja significa cambiar de posición

Con frecuencia escuchamos la expresión "pensar fuera de la caja". Sin embargo, no siempre implica encontrar una idea extraordinaria. Muchas veces significa algo mucho más sencillo y poderoso: atreverse a mirar desde otro lugar.

Cuando cambiamos de perspectiva aparecen preguntas diferentes:

  • ¿Qué estoy dejando de ver?
  • ¿Cómo entendería esta situación alguien completamente distinto a mí?
  • ¿Qué pasaría si la solución tradicional no fuera la única posible?
  • ¿Y si el problema estuviera mal planteado?

Las grandes innovaciones nacen precisamente de personas que decidieron cuestionar aquello que todos daban por sentado.

La riqueza de las alternativas

Uno de los principales enemigos de la creatividad es creer que solo existe una respuesta correcta.

Cuando pensamos que únicamente hay dos opciones, normalmente estamos limitando nuestras posibilidades. En cambio, cuando aceptamos que pueden existir diez caminos diferentes, nuestra capacidad de innovación se expande.

Las mejores decisiones rara vez provienen de elegir rápidamente entre A o B. Surgen cuando somos capaces de construir una opción C, D o incluso una completamente nueva.

En liderazgo esto significa escuchar antes de decidir.

En innovación significa experimentar antes de concluir.

En la vida significa comprender antes de juzgar.

La diversidad necesita confianza

Las organizaciones más exitosas no son necesariamente las que tienen más recursos, sino aquellas que desarrollan la capacidad de cuestionar sus propios paradigmas.

Cuando una empresa incorpora diversidad de experiencias, generaciones, disciplinas y formas de pensar, aumenta significativamente su capacidad para resolver problemas complejos. Sin embargo, esa diversidad solo despliega todo su potencial cuando existe un ambiente de confianza, donde las personas se sienten escuchadas, respetadas y seguras para expresar opiniones diferentes, cuestionar ideas y proponer nuevas alternativas sin temor a ser juzgadas. Es precisamente esa confianza la que transforma las diferencias en innovación, aprendizaje colectivo y mejores decisiones.

La confianza permite que las personas hablen con honestidad, hagan preguntas difíciles, reconozcan errores y aporten ideas que desafían el pensamiento tradicional. Sin confianza, las organizaciones corren el riesgo de quedarse con las opiniones más cómodas, perdiendo la riqueza que surge del intercambio genuino de perspectivas.

Cambiar la mirada cambia los resultados

Cuando las personas se sienten libres para pensar diferente y existe apertura para escuchar con respeto, aparecen soluciones que antes parecían invisibles. Las diferencias dejan de ser un motivo de conflicto para convertirse en una fuente de aprendizaje, creatividad e innovación.

Cada nueva perspectiva agrega información que antes permanecía oculta. Y cuando esa diversidad se sostiene sobre una cultura de confianza, las organizaciones desarrollan una capacidad extraordinaria para adaptarse, aprender y evolucionar.

Una invitación permanente

La imagen del mundo vista desde otro ángulo nos recuerda que muchas de nuestras certezas son simplemente el resultado de la costumbre.

Quizá el verdadero desafío no sea encontrar respuestas nuevas, sino atrevernos a formular preguntas diferentes.

Cada vez que enfrentemos un problema, una decisión o un conflicto, vale la pena detenernos un momento y preguntarnos:

  • ¿Estoy viendo toda la realidad o solo una parte?
  • ¿Qué otra interpretación podría existir?
  • ¿Quién podría ayudarme a observar lo que yo no veo?
  • ¿Qué ocurriría si cambiara completamente mi punto de vista?

Porque, al final, la diferencia entre un obstáculo y una oportunidad muchas veces no está en la realidad, sino en la manera en que decidimos observarla.

Cambiar la perspectiva no modifica los hechos; amplía las posibilidades. Y cuando esa nueva mirada se comparte en un ambiente de confianza, respeto y apertura, descubrimos que pensar "fuera de la caja" no es salir de ella, sino darse permiso para construir una caja completamente nueva.


miércoles, 27 de mayo de 2026

EN LA ERA DE LA IA, LA HUMANIDAD ES LA VENTAJA

 


Por Jaime Merisotis. President and CEO of Lumina Foundation,  Indiana, USA. Una fundación privada e independiente con sede en Indianápolis, dedicada a brindar oportunidades de aprendizaje más allá de la escuela secundaria a todos. Escribe sobre educación superior, trabajo humanitario, filantropía y políticas públicas. 

Los empleos del futuro exigirán habilidades humanas más agudas que nos permitan hacer lo que las máquinas, en el mejor de los casos, solo pueden imitar.

Hoy en día, es difícil saber qué pensar sobre la inteligencia artificial. Las opiniones son muy polarizadas: algunos advierten sobre un estado de vigilancia robótica, mientras que otros descartan la tendencia como una exageración.

Pero más allá de los titulares, en todas las regiones, sectores y grupos demográficos, los estadounidenses se preguntan: ¿Cómo afectará la IA a mi trabajo?

Algunos temen que sus puestos de trabajo desaparezcan, reemplazados por tecnología más barata, eficiente e impersonal. Otros se preocupan por la disminución de la demanda de trabajadores principiantes o por las dificultades que tendrán para reinsertarse en un mercado laboral que ha cambiado radicalmente. A muchos trabajadores se les pide que se adapten sobre la marcha, probando nuevas herramientas de IA para determinar su mejor uso.

En medio de tanta incertidumbre, algunas cosas están claras: la inteligencia artificial ya está aquí, avanza a pasos agigantados y transformará el aprendizaje y el trabajo tal como los conocemos. Esto exige que actuemos.

Nuestro camino hacia el futuro reside en potenciar el talento humano a la par de la tecnología. Esto implica preparar a las personas para utilizar la IA y liderar junto a ella. Los empleos del futuro exigirán habilidades humanas más desarrolladas que nos permitan hacer lo que las máquinas, en el mejor de los casos, solo pueden imitar: trabajar en equipo, adaptarnos al cambio y desenvolvernos en entornos complejos.

Los trabajadores de todas las edades deberán perfeccionar sus habilidades, no tanto para conservar su puesto en el cambiante mercado laboral, sino para posicionarse y aprovechar las nuevas oportunidades que generará esta era impulsada por la IA. El Informe del Índice de IA de Stanford estima que casi el 80 % de las empresas ya utilizan inteligencia artificial. Además, el informe sobre el futuro del empleo del Foro Económico Mundial indica que, si bien la IA y la tecnología podrían eliminar unos 92 millones de puestos de trabajo en todo el mundo para 2030, podrían crearse alrededor de 170 millones de nuevos empleos.

Esto no es precisamente nuevo. La tecnología siempre ha transformado el trabajo . La economía estadounidense se basaba en la agricultura durante el período colonial y en la fundación del país. En el siglo XIX, la industrialización revolucionó la economía mediante fábricas y ferrocarriles. El siglo XX presenció el crecimiento de las corporaciones y el sector financiero. La manufactura continuó evolucionando a medida que la automatización dio paso a una nueva era de producción avanzada, y la globalización transformó los mercados. Hoy en día, la tecnología y la atención médica impulsan la economía.

Pero fueron las personas, no la tecnología, quienes impulsaron al país a través de todos esos cambios. Fue su talento —sus conocimientos, habilidades y capacidades— lo que lo hizo posible.

Invirtamos, pues, en el desarrollo de ese talento. Empoderemos a las personas con la educación y la formación necesarias para liderar junto con la tecnología y, de este modo, prosperar en la revolución de la IA. Muchos más estadounidenses necesitan este tipo de formación: programas postsecundarios asequibles, flexibles y relevantes.

Un sistema de aprendizaje sólido tendrá que afrontar varias cuestiones sobre la IA, entre ellas:

  • Cómo orientar a los estudiantes para que la IA les ayude, en lugar de perjudicarles, en su aprendizaje. Los jóvenes expresan ideas matizadas sobre la IA; las encuestas muestran un uso intensivo de herramientas de IA, pero también una profunda preocupación por su impacto en su aprendizaje y sus perspectivas profesionales. Pocos afirman recibir orientación constante —o ninguna— en sus centros educativos. Diversos estudios demuestran el peligro de la « descarga cognitiva » —delegar demasiado trabajo a las máquinas—, especialmente entre los estudiantes con menos experiencia. No podemos permitir que un enfoque superficial de la IA obstaculice el desarrollo de los estudiantes.
  • Cómo integrar las habilidades de IA en todos los niveles de aprendizaje. Los trabajadores necesitarán cada vez más determinar si los resultados de la IA son fiables y valiosos. Esto implica incorporar la competencia digital, la alfabetización de datos y el razonamiento ético en los programas de educación y formación en todos los niveles. Los estudiantes también necesitan más oportunidades de aprendizaje práctico, más posibilidades de aplicar sus conocimientos y habilidades en la práctica.
  • Cómo demostrar el valor de las habilidades duraderas. Los estudiantes deben estar mejor informados sobre los propósitos de lo que aprenden y cómo lo aprenden. Un ensayo de cinco párrafos no se centra en el ensayo en sí, sino que es un elemento fundamental para que los estudiantes aprendan a organizar la información y comunicarla eficazmente. Resolver una serie de problemas matemáticos no se trata solo de obtener las respuestas correctas, sino también de aplicar conceptos y desarrollar fluidez con los números. Cuando comprenden las razones subyacentes de sus actividades de aprendizaje, los estudiantes pueden traducir mejor lo aprendido en habilidades que demuestren su preparación para el mundo laboral.
  • Cómo establecer las salvaguardias adecuadas. La IA sigue estando en gran medida sin regular, incluso en el ámbito educativo, lo que corre el riesgo de mermar su potencial. Más allá de que las escuelas establezcan recomendaciones y buenas prácticas, la IA necesita normas que definan los límites legales y éticos. Los responsables políticos, los educadores, los tecnólogos y los estudiantes deben colaborar estrechamente para desarrollar marcos que regulen cuándo, por qué y cómo integrar la IA en la experiencia de aprendizaje.

La IA ha asumido muchas tareas, pero no puede replicar por completo las capacidades humanas. En el sector sanitario, por ejemplo, los algoritmos pueden ayudar a analizar exploraciones, predecir riesgos y hacer un seguimiento de los datos. Sin embargo, la atención integral al paciente sigue siendo profundamente humana. Requiere la responsabilidad, el criterio y la compasión de médicos, enfermeros y demás profesionales sanitarios.

Confiamos en las nuevas generaciones para que aborden los problemas más urgentes y complejos de la sociedad. Por ejemplo, es poco probable que las máquinas se encarguen del impacto ambiental del uso de la IA. Y no podemos dejar en manos de la tecnología la responsabilidad de garantizar que todos tengan una verdadera oportunidad de llevar una vida plena y satisfactoria.

Cuando el New York Times consultó a ocho expertos para que hicieran predicciones sobre la IA , la gran mayoría coincidió en que la mayoría de los estadounidenses usarán chatbots de IA al menos una vez al día. Sin embargo, solo uno de ellos predijo que el desempleo en Estados Unidos aumentará significativamente debido a la IA. Los expertos destacaron el potencial transformador de la IA, al tiempo que recalcaron que ser "similar a un humano" no es lo mismo que ser humano.

Al pedírsele que aconsejara a un estudiante de secundaria sobre cómo prepararse para el futuro, el historiador Yuval Noah Harari dijo: «Den la misma importancia a su cabeza (habilidades intelectuales), a su corazón (habilidades sociales) y a sus manos (habilidades motrices). Es en la combinación de estas tres donde los humanos todavía tienen una gran ventaja sobre la IA».

“Además”, añadió, “intenten disfrutar del viaje”.

La verdadera promesa de este momento no reside en la tecnología, sino en la capacidad humana. La inteligencia artificial impulsará la productividad y transformará industrias enteras, pero no puede reemplazar el juicio, la empatía, la creatividad ni la compasión. Estas cualidades residen en las personas, no en las máquinas. El futuro del trabajo se forjará con las decisiones que tomemos hoy sobre educación, formación y nuestra humanidad compartida.

 

Publicado originalmente en inglés en la Revista Forbes el 11 de marzo de 2026

Traducción al español GCS.

jueves, 16 de abril de 2026

NO PERDISTE AL TALENTO HOY. LO PERDISTE HACE MESES.


 


























Por Guillermo Ceballos Serra

Hay algo que muchas empresas todavía no terminan de entender:

La gente buena no se va solo por dinero.

Esta semana hablé con un candidato que estaba en una muy buena empresa.
Buen salario. Buen puesto. Buen equipo.

Y sin embargo, decidió irse.

No fue una decisión impulsiva.
Fue el resultado de algo que se fue acumulando en el tiempo:

  • Falta de feedback real
  • Decisiones que no se explican
  • Sensación de no estar creciendo

Nada “grave”.
Pero todo importante.

Porque el talento no se va de un día para el otro.
Se va cuando deja de encontrar sentido.

Y lo más complejo es que, cuando eso pasa, ya es tarde.

La empresa cree que perdió a alguien por una oferta mejor.
Pero en realidad, lo perdió mucho antes.

Ahí está el verdadero problema.

No es la salida.
Es todo lo que pasó antes… y nadie vio.


𝗘𝗹 𝘁𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗱𝗲𝗰𝘂𝗮𝗱𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮 𝘀𝘂 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿.

 




domingo, 29 de marzo de 2026

EL MITO DE LA ESCASEZ DE TALENTO

 


Por Guillermo Ceballos Serra

Durante años, escuché la misma frase repetirse en reuniones, entrevistas y directorios:

“No encontramos talento.”

Claro que hay búsquedas difíciles.
Claro que existen perfiles escasos o altamente demandados en el mercado.

Pero incluso en esos casos, la dificultad no suele estar solo en la falta de talento.
Muchas veces, lo que llamamos “escasez” es en realidad el resultado de cómo definimos el perfil, cómo buscamos y, sobre todo, cómo tomamos decisiones sobre ese talento.

Después de trabajar con distintos equipos, industrias y contextos, la conclusión es otra:

Las empresas no tienen problemas de talento.
Tienen problemas de decisiones.

El problema rara vez es la falta de talento.
El problema son las decisiones que se toman (o no se toman) sobre ese talento.

 

EL MITO DE LA ESCASEZ

Claro que hay perfiles difíciles de conseguir.
Claro que hay mercados competitivos.

Pero en la mayoría de los casos, lo que parece un problema de talento es en realidad:

• Búsquedas mal definidas
• Expectativas irreales
• Procesos de selección lentos o confusos
• Liderazgos que no desarrollan
• Culturas que expulsan

No es que el talento no exista.
Es que no estamos sabiendo atraerlo, elegirlo o sostenerlo.

 

DECISIONES QUE DESTRUYEN TALENTO (SIN QUE LO NOTEMOS)

A lo largo del tiempo, hay patrones que se repiten:

1. Buscar el “candidato perfecto”

Perfiles imposibles, híbridos irreales, años de experiencia que no se justifican.

Resultado: procesos eternos y oportunidades perdidas.

2. Contratar desde la urgencia

Cuando la presión aprieta, baja la calidad de la decisión.

Resultado: malas contrataciones que después cuestan el doble.

3. Promover sin preparar

Convertir a un buen técnico en un mal líder.

Resultado: pérdida de talento + equipos desmotivados.

4. No dar feedback (o darlo mal)

Evitar conversaciones incómodas es una de las decisiones más caras.

Resultado: bajo desempeño sostenido en el tiempo.

5. Tolerar culturas que desgastan

Ambientes donde el talento entra motivado… y se va agotado.

Resultado: rotación que se interpreta como “falta de compromiso”.

 

EL VERDADERO PROBLEMA: DECISIONES DESCONECTADAS DEL NEGOCIO

Muchas decisiones sobre talento se toman sin responder preguntas clave:

  • ¿Qué impacto tiene este rol en el negocio?
  • ¿Qué tipo de perfil realmente necesitamos?
  • ¿Qué estamos dispuestos a ofrecer a cambio?
  • ¿Qué tipo de cultura estamos construyendo?

Cuando estas respuestas no están claras, el resultado es predecible:
ruido, frustración y rotación.

 

CAMBIAR EL FOCO: DE TALENTO A DECISIONES

Las organizaciones que gestionan bien el talento no necesariamente tienen más candidatos.

Tienen algo distinto:
toman mejores decisiones.

Decisiones como:

  • Definir bien antes de salir a buscar
  • Capacitar a la línea para entrevistar
  • Priorizar potencial sobre perfección
  • Invertir en desarrollo real
  • Medir impacto, no solo actividad
  • Construir entornos donde la gente quiera quedarse

 

UNA PREGUNTA INCÓMODA (PERO NECESARIA)

Antes de decir “no hay talento”, quizás valga la pena preguntarse:

¿Qué decisiones estamos tomando que hacen que el talento no llegue, no crezca o no se quede?

 ¿Entonces?

El talento no es un recurso escaso.
Lo escaso es la capacidad de gestionarlo bien.

Y eso no depende del mercado.
Depende de nosotros.

jueves, 29 de enero de 2026

How To Make People Feel Seen | Simon Sinek


Leadership isn’t about catching people when they’re wrong. It’s about noticing when they’re right.

Learn how to make others feel valued and understood. Simon Sinek shares actionable advice on providing effective feedback and building team confidence. Discover practical steps for fostering a positive and supportive work environment.

En el liderazgo no se trata de detectar a los demás cuando se equivocan. Se trata de reconocer cuándo tienen razón.

Aprende a hacer que los demás se sientan valorados y comprendidos. Simon Sinek comparte consejos prácticos para brindar retroalimentación efectiva y fomentar la confianza del equipo. Descubre pasos prácticos para fomentar un ambiente de trabajo positivo y de apoyo.

domingo, 5 de octubre de 2025

STORYTELLYNG: TRANSFORMAR EL SABER EN COMPRENDER


Por Guillermo Ceballos Serra

“Agua” o “H₂O”: el poder de las historias para transformar el aprendizaje.

Hace unos días vi una caricatura que me dejó pensando.
Un hombre avanza arrastrándose por el desierto, sediento, sin fuerzas. Frente a él, dos carteles: uno dice “AGUA — 9 km”, y el otro “H₂O — 50 m”.

Y el hombre, desesperado, decide avanzar hacia el que está más lejos.
No porque quiera sufrir… sino porque no sabe que “H₂O” y “agua” son lo mismo.

Esa imagen se me quedó grabada.
Porque me recordó cuántas veces, en los procesos de aprendizaje y desarrollo, pasa exactamente eso: las personas tienen la respuesta frente a ellas, pero no logran reconocerla.

 

CUANDO EL CONOCIMIENTO NO SE CONECTA, SE PIERDE

En las empresas invertimos mucho en capacitación: cursos, talleres, plataformas de e-learning, programas de liderazgo.
Pero si lo que enseñamos no conecta con la realidad, el conocimiento se queda en teoría.
Y el participante sale sabiendo más… pero entendiendo poco.

Saber que el agua es H₂O no sirve de nada si no podemos reconocerla cuando la necesitamos.
Aprender no es acumular información; es darle significado y aplicabilidad a lo que aprendemos.

 

EL STORYTELLING: EL PUENTE ENTRE SABER Y COMPRENDER

Aquí entra en juego el poder del storytelling.
Contar historias es una forma ancestral de enseñar, recordar y conectar.
Desde niños aprendemos mejor cuando alguien nos cuenta un relato que despierta emoción, curiosidad o empatía.

En el mundo organizacional, las historias cumplen el mismo rol: traducen lo técnico en humano, lo abstracto en concreto, lo complejo en simple.

Cuando un facilitador comparte una historia real —un error que cometió, una decisión difícil, un cambio que lo transformó—, el grupo no solo escucha: se ve reflejado.
Y en ese espejo aparece la comprensión, la conexión y, finalmente, el aprendizaje.


ENSEÑAR DESDE LA EXPERIENCIA, NO SOLO DESDE EL CONTENIDO

Cada vez que capacitamos, tenemos dos caminos:

  • Repetir conceptos que otros olvidarán en una semana.
  • O tocar emociones que permanezcan en la memoria y guíen decisiones futuras.

Podemos enseñar liderazgo mostrando diapositivas…
o contar la historia de un líder que supo escuchar, confiar y transformar a su equipo en un momento difícil.
Podemos hablar de trabajo en equipo con teoría…
o narrar cómo un grupo logró salir adelante gracias a la colaboración en medio de la incertidumbre.

Las historias hacen que el conocimiento se vuelva significativo, aplicable y humano.


LA ENSEÑANZA QUE NOS DEJA EL DESIERTO

La próxima vez que planifiques una capacitación o dirijas a tu equipo, piensa en la imagen del hombre en el desierto.
No le hables solo de conceptos: cuéntale historias que lo ayuden a reconocer el “H₂O” en su propio camino.

Porque no siempre falta conocimiento; a veces falta conexión y esa conexión se construye con empatía, lenguaje cercano y buenas historias.

Enseñar no es llenar la mente de datos, sino encender la curiosidad.
Las historias son el agua que transforma el conocimiento en comprensión.

 


jueves, 25 de septiembre de 2025

UN MAL COMIENZO NO DEFINE TU FINAL. ¿QUICK WINS OR GREAT ENDS?

 

Por Guillermo Ceballos Serra

En muchas ocasiones, solemos darle demasiado peso a cómo comenzamos algo. Si el arranque no es perfecto, pensamos que todo el esfuerzo ya está condenado al fracaso. Sin embargo, la experiencia personal y profesional demuestra lo contrario: un mal comienzo no necesariamente significa un mal final. De hecho, muchas veces es el punto de partida hacia un proceso de aprendizaje profundo y de crecimiento verdadero.

El mito del "buen inicio"

Vivimos en una cultura que premia a quienes parecen despegar con fuerza desde el principio. Nos admiramos de las historias de éxito rápido, de las startups que triunfan en poco tiempo, de las personas que parecen tener todo resuelto desde sus primeros pasos. Pero lo que no siempre se ve es la cantidad de tropiezos, ajustes y reinicios que forman parte del trayecto de cualquier logro.

En el mundo corporativo, este mito se relaciona con la búsqueda de los famosos quick wins: resultados rápidos y visibles que validen un proyecto o estrategia. Si bien son útiles para generar confianza inicial, enfocarse únicamente en ellos puede crear una visión distorsionada del éxito. Los quick wins son valiosos, pero no deben convertirse en el único parámetro de evaluación. El verdadero impacto se mide en la capacidad de sostener resultados a largo plazo, incluso si el inicio fue difícil.

En realidad, un inicio complicado no es un obstáculo insalvable, sino una oportunidad para cultivar resiliencia, creatividad y determinación.

Lecciones que nos deja un mal comienzo

  1. El error es parte del aprendizaje.
    Un inicio complicado nos obliga a salir de la zona de confort, a buscar nuevas soluciones y a entender qué no funciona. Cada tropiezo es un maestro disfrazado.

  2. La resiliencia se forja en los malos comienzos.
    Las personas y equipos que saben levantarse tras una caída desarrollan una fortaleza interna que no se adquiere con los éxitos fáciles.

  3. El proceso es tan importante como el resultado.
    Un mal inicio puede hacernos más conscientes del camino. A veces, lo que aprendemos durante la carrera vale más que la medalla al final.

  4. La visión a largo plazo cambia la perspectiva.
    Cuando nos enfocamos en la meta, entendemos que un traspié inicial es solo un capítulo de una historia mucho más grande.

Ejemplos en el mundo profesional

  • Apple: en los años 90 estuvo al borde de la quiebra, con productos poco exitosos y un mercado que la daba por perdida. Sin embargo, tras el regreso de Steve Jobs y una reinvención estratégica, la empresa no solo se recuperó, sino que se convirtió en una de las marcas más valiosas del mundo.

  • Netflix: comenzó como un servicio de renta de DVDs por correo, con un modelo de negocio que parecía limitado. Tras varios ajustes y decisiones arriesgadas, se transformó en líder global del streaming, revolucionando la industria del entretenimiento. Hoy, además, sigue diversificando sus negocios con nuevas líneas como videojuegos, experiencias en vivo, restaurantes temáticos y tiendas de productos relacionados con sus series más icónicas, demostrando que incluso las empresas consolidadas deben reinventarse constantemente.

  • Starbucks: en sus primeros años de expansión internacional enfrentó pérdidas millonarias y el cierre de tiendas. Sin embargo, aprendió de esos tropiezos y reenfocó su estrategia en la experiencia del cliente, consolidándose como referente mundial en su sector.

  • Proyectos corporativos internos: muchas empresas inician programas de transformación digital con errores de implementación o resistencia al cambio. Sin embargo, aquellas que perseveran, ajustan y se enfocan en la cultura organizacional, logran resultados sostenibles más allá de los quick wins iniciales.

Cómo transformar un mal inicio en un gran final

  • Acepta los tropiezos como parte natural del camino. No los ignores, pero tampoco dejes que te definan.

  • Aprende y ajusta. Cada error trae una pista sobre lo que se debe mejorar.

  • Mantén la constancia. La disciplina diaria pesa más que un inicio brillante.

  • Confía en el proceso. A veces, los mejores resultados llegan después de los momentos más difíciles.

Reflexión final

Un mal inicio no es una sentencia, es un desafío. Lo que marca la diferencia no es la perfección en el arranque, sino la capacidad de avanzar, aprender y levantarse una y otra vez. En la vida y en el trabajo, lo que realmente importa no es cómo empiezas… sino cómo terminas.

lunes, 15 de septiembre de 2025

ECONOMÍA SILVER Y LUEGO EL RETIRO: COMO PREPARARSE PARA LO QUE VENDRÁ

 


Por Ricardo Backer. Founder & Chairman de Backer & Partners.

Todas las personas, inevitablemente, tendrán que atravesar el proceso de trabajar hasta envejecer y vivir de sus ahorros. El problema está en cómo se hace para mejorar eso.

Se habla mucho de cambios, de adaptación, de transformación. Pero no siempre tenemos claro qué nos tocará vivir a cada uno. Lo que comparto aquí apunta sobre todo a quienes trabajan en empresas, aunque también alcanza, en parte, a los autónomos.

Primera transición: del empleo único a múltiples clientes

¿Qué significa trabajar en una empresa? Básicamente, ganarse la vida ofreciendo valor a un solo cliente: el empleador, ya sea un empresario o una sociedad. Cada mes, él pone dinero de su bolsillo para retribuir lo que aportamos. Y el día que perciba que ya no generamos valor, inevitablemente prescindirá de nosotros.

La primer transición es trabajar para ganarse la vida ofreciendo valor a un solo cliente.

Hoy, además, enfrentamos un escenario complejo: los sistemas jubilatorios están quebrados o en crisis, y pocos pueden vivir solo de su jubilación. A eso se suma que vivimos mucho más tiempo que antes. Si antes nos retirábamos cerca de los 60 —cuando la expectativa de vida estaba entre 70 y 80—, ahora debemos proyectar alguna década más sin un empleo formal. Ni los ahorros ni las jubilaciones alcanzan. Por lo tanto, la mayoría de las personas tiene previsto seguir trabajando. Esto es un cambio importantísimo que se ha ido dando.

Pero se seguirá trabajando ya no para una empresa, sino como independiente.

La primera gran transición, entonces, será doble: por un lado trabajar más años de lo originalmente previsto adaptando los planes a esto, y por el otro, dejar de trabajar para “un solo cliente” (la empresa) y comenzar a generar valor para varios clientes. Puede ser ofreciendo servicios, abriendo un negocio o desarrollando alguna otra actividad.

La ventaja: ya no depender de un solo empleador.

La desventaja: tener que salir a buscar clientes, transformarse en “comercial” de lo propio.

Este cambio es trascendente. La empresa brinda seguridad, ingresos estables (mientras duran) y beneficios. La vida fuera de ella exige más esfuerzo en conseguir ingresos, aunque también nos libera de las luchas internas de la organización. El desafío es decidir cuál será la nueva actividad. Esto genera ansiedad y cuanto mejor se planifica, mejor será. Hay un proceso a seguir que pasa por conocerse a uno mismo, identificar lo que sabemos hacer bien y lo que disfrutamos, y entender el mercado al que podemos aportar valor. Para quienes nunca se sintieron vendedores, este camino puede ser un esfuerzo importante.

Una vez elegido, resulta hoy en día que rara vez es algo estático: el mercado cambia vertiginosamente y por eso, más allá de la decisión inicial, para seguir siendo atractivos, debemos estudiar, actualizarnos y estar en movimiento. Lejos de aquella imagen tranquila que muchos proyectábamos sobre la vida después del mundo corporativo.

En este trayecto, como en todo desafío grande, conviene no estar solos: apoyarnos en amigos, colegas o mentores puede hacer toda la diferencia.

Segunda transición: del trabajo a la vida sin trabajo

Después de varios años en esta dinámica, llega la segunda transicióndejar de trabajar definitivamente y vivir de los ahorros y la jubilación. Es otro cambio fuerte, pero por razones opuestas: aparece la falta de desafíos, un posible golpe a la autoestima, la sensación de ya no ser tan relevantes. Damos paso a las nuevas generaciones, que llevan el ritmo, y quizás nos encontramos con menos atención de quienes están ocupados con sus propias vidas.

La segunda transición es dejar de trabajar definitivamente y vivir de los ahorros y la jubilación.

A eso pueden sumarse situaciones de salud, y la sensación de vacío o soledad. Es aquí donde cobra enorme valor contar con un grupo de amigos con quienes compartir, aprender y sostenernos mutuamente. Porque a veces descubrimos que, por haber estado tan ocupados antes, no cultivamos tantas amistades; y los hijos, a su vez, están en su etapa de mayor actividad y no siempre pueden llenar esos espacios.

Por eso, la invitación es a ser proactivos: desarrollar grupos de afinidad, ampliar círculos, sumar personas que nos complementen más allá de los íntimos de siempre.

En definitiva

Todos, de una manera u otra, atravesaremos estas transiciones. Si tomamos conciencia hoy de lo que implican, podremos prepararnos mejor, evitar sorpresas y aprovechar lo bueno que cada etapa ofrece. Porque la vida, al final, es eso: una sucesión de etapas que, si sabemos transitar, nos permitirán disfrutar todo lo maravilloso que aún tienen para ofrecernos.

 

Publicado originalmente en Ámbito Financiero el 9 de septiembre de 2025.

sábado, 31 de mayo de 2025

JOB SEEKER: EMPEZAR OTRA VEZ, PERO CON TODO LO APRENDIDO



Por Guillermo Ceballos Serra

Perder el trabajo no define tu valor. En cambio, puede ser una oportunidad para redescubrir tu propósito, reordenar tus prioridades y volver al mercado con más claridad y fuerza.

A lo largo de la vida laboral, todos atravesamos momentos de cambio. Algunos son elegidos, otros nos sorprenden. Perder el empleo es uno de los más duros. Nos confronta con la incertidumbre, afecta nuestra economía, sacude nuestra autoestima y, muchas veces, nos hace replantear quiénes somos sin ese rol o ese título.

En un mundo que nos pregunta “¿y vos qué hacés?” para definirnos, quedarse sin trabajo puede sentirse como una pérdida de identidad. Pero hay algo esencial que conviene recordar: uno no es su puesto, ni su tarjeta personal. Uno es mucho más que eso.

NO SOS TU EMPLEO

Es natural sentir una especie de vacío cuando se pierde el trabajo. Pero ese vacío, bien mirado, puede ser espacio. Espacio para redefinirte, reconectar con tus talentos y elegir hacia dónde quieres ir. Tal vez no lo veas aún, pero esta transición puede convertirse en una bisagra valiosa.

Una frase que me gusta repetir en esos momentos: “Vos sos vos. Con trabajo o sin él.” Parece simple, pero cambia el foco. Porque tu experiencia, tu capacidad, tus valores siguen estando.

BUSCAR TRABAJO HOY: ESTRATEGIA Y ACTITUD

La búsqueda laboral ya no es mandar CVs y esperar. Es un trabajo en sí mismo, que requiere planificación, foco y mucha proactividad:

  • Actualiza tu perfil en LinkedIn y mantente activo: comenta, comparte, genera presencia.
  • Contacta a ex colegas, mentores, referentes: no para pedir, sino para conversar, aprender, visibilizarte.
  • Organiza tu búsqueda como una rutina: establece horarios, metas semanales, pausas, momentos de aprendizaje.
  • Capacitate: aprovecha cursos gratuitos o breves para seguir desarrollándote.

Y lo más importante: no te aísles. Tu red vale oro y muchas veces las oportunidades vienen por personas que nos conocen.

UNA OPORTUNIDAD PARA REINVENTARTE

Evita ese pensamiento repetido de “estoy sin trabajo” como si eso definiera todo de vos. No sos tu empleo, ni tu puesto, ni tu último recibo de sueldo. Estás en transición. Estás en búsqueda. Estás en un proceso. Y todo proceso implica movimiento, transformación y posibilidad.

El modo en que hablás y te presentás impacta directamente en cómo te ven los demás. Cambiar tu discurso, incluso en lo cotidiano —cuando alguien te pregunta “¿en qué andás?” y vos respondés con claridad, energía y enfoque— puede abrir puertas que ni sabías que existían. Empezá por vos. Reescribí tu historia desde la convicción de que tenés mucho para dar, que estás eligiendo y no esperando. 

Esa actitud, que nace en tu propio relato, es lo que primero perciben quienes te escuchan.                Cuando cambia tu relato, empieza a cambiar tu realidad.

CERRAR CICLOS

Cerrar un ciclo laboral no es una derrota, es una etapa que termina. A veces por decisión propia, otras por circunstancias externas, pero siempre con la posibilidad de resignificar lo vivido. Cuando miramos hacia atrás con gratitud —por lo aprendido, por los vínculos, por lo recorrido— abrimos espacio para que algo nuevo pueda comenzar. Como escribió Hermann Hesse: “En todo comienzo hay algo de magia que nos protege y nos ayuda a vivir.”

Cerrar bien no es renunciar. Es honrar el camino y prepararse, con más sabiduría, para lo que sigue. Cerrar bien también es una forma de avanzar con dignidad y claridad.

 TIPS ESENCIALES PARA JOB SEEKERS HOY:

  1. No te identifiques solo con tu puesto: sos más que tu último trabajo.
  2. Activa tu red: no te encierres, habla, participa.
  3. Capacítate: aprende algo nuevo, siempre suma.
  4. Cuida tu marca personal: la imagen que muestras cuenta.
  5. Organiza tu rutina de búsqueda: con constancia y foco.
  6. Confía en vos mismo: ya lo hiciste antes, lo vas a lograr de nuevo.


EL VALOR DE TU HISTORIA

No estás empezando de cero. Estás comenzando desde todo lo que ya viviste, aprendiste y construiste. Y eso marca una gran diferencia. Tu experiencia no es solo un resumen en un CV: es criterio, perspectiva, madurez. Es capacidad para adaptarte, para liderar, para aportar valor real.

Esta etapa no borra lo anterior; lo potencia. Porque cuando sabés de lo que sos capaz, buscás con más foco y elegís con más libertad. Y ese es el verdadero privilegio de quien tiene recorrido: poder empezar otra vez, pero mejor.


Recientemente tuve oportunidad de coachear dos ejecutivos en periodo de transición laboral. A ambos le recomendé la lectura de un artículo que escribí en 2013: "Job Seeker - Tips para recuperar el empleo" , el feedback fue muy positivo, y después de reelerlo, pensé  que hoy podría aportar algo más.

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