JULIO 2026
viernes, 1 de mayo de 2026
jueves, 5 de marzo de 2026
CUANDO OCURRE LA MAGIA
Por Gisel Spinosa, Vice Presidente de Recursos
Humanos - ADIUM
Durante años he participado en diferentes
encuentros estratégicos, lanzamientos, reuniones de equipos donde el foco
estaba en los números, los productos, los resultados. Pero con el tiempo
descubrí algo. Lo verdaderamente transformador nunca estuvo en el escenario, ni
en las presentaciones impecables, ni en las métricas proyectadas en una
pantalla. La verdadera magia siempre estuvo en las personas que participaban.
Y esa es, precisamente, la materia prima de los alquimistas modernos.
En cada encuentro uno puede observar dos
niveles de realidad: El visible: agendas, discursos, networking, planificación.
Y el invisible: miradas que se reencuentran, alguien que recupera
confianza, equipos que vuelven a creer, líderes que deciden —a veces sin
decirlo— dar un paso distinto.
La alquimia no ocurre en los contenidos., ocurre
en los vínculos. Porque las organizaciones no cambian cuando
entienden...cambian cuando algo las toca.
He visto cómo una conversación de pasillo
genera más transformación que una conferencia completa. Cómo alguien que
se siente escuchado vuelve a su lugar de trabajo con una energía capaz de
movilizar a otros. Cómo, cuando las personas se sienten parte de algo, aparece
una fuerza que ningún proceso puede imponer.
Eso no es logística. Eso es
transmutación. Nosotros trabajamos con algo infinitamente más complejo:
convertir miedo en posibilidad, convertir resistencia en compromiso,
convertir individuos en comunidad, convertir trabajo en propósito.
Las
convenciones, cuando están bien concebidas, son laboratorios humanos.
Espacios donde se suspenden las inercias cotidianas y se abre la
oportunidad de reconfigurar la manera en que las personas se ven a sí mismas, a
los otros y a lo que construyen juntos.
Ahí sucede la verdadera “Gran Obra”, la magia.
No en los contenidos sino en la energía compartida.
Por eso, liderar hoy no es solo definir
estrategias. Es diseñar experiencias donde las personas puedan
redescubrir su valor, su conexión y su capacidad de crear algo mayor que ellas
mismas.
La magia
no está en el evento. Está en lo que despierta. Y cuando eso ocurre, ya
no estamos gestionando organizaciones. Estamos practicando alquimia.
Publicado en LinkedIn el 20 de febrero de 2026 y en este espacio con expresa autorización de la autora.
martes, 5 de agosto de 2025
LA PRÓXIMA FRONTERA DE HR
Por Carla Fassi. Seasoned Regional Human Resources | HR Senior Director | Latin America | HR Influencer
La próxima
frontera de HR no es contratar más, es conocer mejor a nuestra gente.
Durante mucho tiempo, el éxito en Recursos Humanos se medía por la rapidez en
cubrir vacantes o la cantidad de contrataciones. Hoy, el verdadero diferencial
está en comprender profundamente a quienes ya forman parte de la organización y
potenciar su talento.
En un mundo híbrido, digital y dinámico, las empresas que realmente marcan la
diferencia son las que transforman datos en decisiones humanas. No se trata
solo de procesos o tecnología, sino de entender qué mueve, motiva y retiene a
las personas.
People Analytics, trabajo híbrido, bienestar integral y employee experience ya
no son tendencias: son las nuevas reglas del juego.
En mi experiencia liderando equipos de Recursos Humanos, comprobé que los
grandes cambios muchas veces comienzan con pequeños hallazgos:
🔹 Detectar un patrón en la rotación de un equipo
🔹 Identificar perfiles que necesitan planes de
desarrollo distintos
🔹 Ajustar la comunicación interna
🔹 Incorporar acciones de bienestar físico y
emocional
Pequeñas acciones que transforman la cultura y la experiencia del empleado.
La nueva frontera de HR combina datos y sensibilidad humana para anticipar
necesidades, retener talento y construir culturas donde la gente quiera
quedarse.
¿Y vos, qué hallazgo reciente te ayudó a conocer mejor a tu gente?
Publicado el 5/8/2025 en LinkedIn y en este espacio con expresa autorización de la autora.
domingo, 20 de julio de 2025
RECALCULANDO EL VALOR DEL TALENTO
Por Guillermo Ceballos Serra
El
mundo laboral cambió para siempre y dejó obsoletos los viejos manuales del
siglo pasado.
Cada época laboral se sostiene en paradigmas dominantes: marcos de referencia
que definen qué se valora, cómo se trabaja y cómo se mide el éxito. Estos
paradigmas suelen perdurar mientras el entorno los respalda, pero cuando la
realidad cambia y surgen nuevas exigencias —tecnológicas, sociales o
económicas— se vuelven insuficientes y terminan por colapsar.
Ese es el punto en el que nos encontramos hoy. La
transformación radical del trabajo —acelerada por la digitalización, la
globalización y la inteligencia artificial— ha desbordado los límites de los
viejos modelos laborales. Sin embargo, muchas organizaciones siguen aferradas a
esquemas del siglo pasado, incapaces de cuestionar lo que alguna vez funcionó y
de reemplazarlo por marcos que respondan a los desafíos actuales.
PREMIANDO LO OBSOLETO EN EL SIGLO XXI
El mundo
laboral del siglo XXI convive todavía con varios paradigmas heredados del
siglo pasado que ya no responden a la realidad actual. Entre ellos, podemos
mencionar:
- La jornada laboral rígida de 8 horas, diseñada para la era industrial, que pierde sentido cuando lo que importa son los resultados y no la cantidad de horas presenciales.
- La división tajante entre empleados y proveedores, que se desdibuja en un ecosistema laboral de freelancers, consultores y colaboradores por proyecto.
- La obligación de un puesto físico fijo, cada vez más anacrónica en tiempos de trabajo remoto e híbrido.
Sin embargo, hay
uno que resulta especialmente contradictorio: el premio a la antigüedad
como criterio de mejora salarial. Este indicador surgió en el marco del modelo
clásico de contratación, consolidado en el siglo pasado con la
Administración Científica de Frederick Taylor. Bajo ese esquema, la
relación era clara: la empresa contrataba, invertía en capacitación, ofrecía
seguridad en el empleo y premiaba la permanencia con incrementos salariales y
oportunidades de promoción. Era el modelo del empleo vitalicio en su máxima
expresión, donde la experiencia acumulada equivalía a pericia, porque el
conocimiento se mantenía vigente durante décadas.
Pero el mundo
cambió. La “guerra por el talento” conceptualizada por McKinsey &
Company en 1997 introdujo un escenario donde el conocimiento se volvió el
recurso estratégico por excelencia. Peter Drucker ya lo había
anticipado: “El conocimiento es el recurso económico clave y la única
ventaja competitiva sostenible.”
Pero en el
siglo XXI, todo conocimiento tiene una fecha de vencimiento cada vez más
cercana. Vivimos en entornos VUCA (Volátiles, Inciertos,
Complejos y Ambiguos), BANI (Frágiles, Ansiosos, No Lineales e
Incomprensibles) y TUNA, (Turbulento, Incierto, Novedoso y
Ambiguo) RUPT (Rápido, Impredecible, Paradójico y Entrelazado)
o cualquier otro acrónimo de nuestra preferencia, donde lo que sabíamos ayer,
que probablemente no alcanzará mañana, describen un entorno dinámico y
desafiante donde la capacidad de adaptación y la toma ágil de decisiones son
claves para el éxito.
Como señala Zygmunt
Bauman en Tiempos líquidos: “Las formas sociales ya no tienen
tiempo suficiente para solidificarse y no pueden servir como marcos de
referencia para las acciones humanas ni para la elaboración de proyectos de
vida a largo plazo.”
En este
contexto, premiar la antigüedad se vuelve paradójico. Mientras la
innovación y la actualización constante son el motor de la competitividad,
seguimos reconociendo con un plus salarial el mero paso del tiempo. En muchos
convenios laborales argentinos esto representa un 1% o 2% adicional anual,
que puede convertirse en un 40% más de salario a los 20 años de servicio,
aunque las competencias y conocimientos no se hayan renovado.
Premiar la
antigüedad en el siglo XXI es tratar a las organizaciones como museos: valorar
lo que se conserva en lugar de lo que se transforma.
Actualizar este paradigma —y tantos otros
heredados del pasado— no es solo modernizar la gestión: es garantizar la
competitividad y la pertinencia del talento en la economía del conocimiento.
LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO Y EL DESAFÍO PERMANENTE
A pesar de estas anclas pretéritas, la economía del
conocimiento redefine las reglas. En 2023, Arvind Krishna, CEO
de IBM, anunció que la empresa pausaría las contrataciones en roles
que pudieran ser reemplazados por inteligencia artificial, estimando que un 30%
de los puestos administrativos podrían desaparecer en pocos años. (Bloomberg
Línea, 2 de mayo de 2023).
Por su parte, Sam Altman, CEO de OpenAI,
predijo: “Pronto veremos empresas de una sola persona valuadas en mil
millones de dólares,” gracias al apalancamiento tecnológico y la
inteligencia artificial. (Forbes,19 de febrero de 2025).
PERTINENCIA: EL NUEVO VALOR DEL TALENTO
Frente a esta evidencia, el concepto que debería
reemplazar a la antigüedad es el de PERTINENCIA.
La pertinencia es la capacidad de una persona
para aportar valor efectivo, actualizado y relevante al contexto en el que
opera, en función de los desafíos, necesidades y objetivos cambiantes de la
organización.
No se trata solo de tener conocimientos, sino de que
esos conocimientos:
- Sean actuales y aplicables a los problemas presentes.
- Sean adaptables a nuevos escenarios o tecnologías.
- Generen impacto concreto en los resultados del negocio o en la innovación.
En definitiva, la pertinencia es el ajuste
dinámico entre lo que sé, lo que puedo hacer y lo que el entorno necesita en
este momento.
Métricas para evaluar la pertinencia del talento en el siglo XXI
- Conocimientos y competencias adquiridas: Cantidad de capacitaciones, certificaciones o programas de formación completados por el personal en un período determinado (ej. anual).
- Habilidades nuevas desarrolladas o fortalecidas: Número de nuevas habilidades técnicas o blandas incorporadas y nivel de dominio alcanzado, medido mediante evaluaciones internas o matrices de habilidades.
- Impacto en resultados de negocio o indicadores sociales: Contribución del talento a métricas clave del negocio (ej. incremento de productividad, mejoras de calidad, eficiencia en procesos) o a indicadores de impacto social definidos por la organización.
- Participación en proyectos diversos: Cantidad y variedad de proyectos interdisciplinarios o transversales en los que el talento ha sido asignado, como indicador de adaptabilidad y capacidad de colaboración en múltiples contextos.
UN IMPERATIVO ESTRATÉGICO PARA EL EMPRESARIADO
Para el sector empresario, este cambio de paradigma no
es solo una reflexión teórica: es un imperativo estratégico. Las
compañías que sigan valorando el tiempo por encima del talento, la permanencia
por encima de la actualización, quedarán rápidamente fuera de juego en mercados
cada vez más dinámicos y competitivos.
Es momento de repensar no sólo los sistemas de
compensación, sino toda la arquitectura organizacional para que incentive el
aprendizaje permanente, la movilidad interna y la innovación colaborativa.
El futuro no premiará a quienes duren más tiempo en el
cargo, sino a quienes logren mantenerse pertinentes y relevantes en un mundo
que cambia todos los días.
Aprender, desaprender y reaprender
En el contexto actual, la clave no es sólo adquirir
nuevos conocimientos, sino también desaprender lo que ya no es útil y
reaprender lo que se vuelve necesario. Esta capacidad de renovación
continua permite a las personas y a las organizaciones mantenerse vigentes en
entornos cambiantes, donde lo aprendido ayer puede quedar obsoleto mañana.
DEL MÉRITO DEL PASADO A LA PERTINENCIA DEL PRESENTE
Ha llegado el momento de cambiar los viejos
paradigmas. Las empresas que sobrevivan y prosperen en esta era no serán las
que premien las momias del pasado y menos aún la permanencia, sino las que
sepan identificar, desarrollar y recompensar la pertinencia: la
capacidad de cada persona para reinventarse, aprender lo que aún no sabe y
aplicar su conocimiento donde más valor genera.
Permanecer no es mérito si no se evoluciona. En un mundo donde el cambio es la única constante, la
verdadera lealtad no es hacia la permanencia en un puesto, sino hacia la
actualización continua y la capacidad de reinventarse. Este principio aplica a todos los
paradigmas mencionados heredados del siglo pasado que hoy deben revisarse para seguir
siendo relevantes.
El futuro pertenece a quienes comprenden que el tiempo
en la empresa es solo un dato; que el pasado es historia, porque en esta era, quien no cultiva su pertinencia firma su irrelevancia.
viernes, 4 de abril de 2025
LA GEOGRAFÍA DEL TALENTO
Por Susana von der Heide. Founder & Thinking Partner en VON DER HEIDE
Si algo nos enseñó la historia de la filosofía es que el “ser” es una construcción en permanente evolución. Sartre nos diría que estamos condenados a ser libres, y en ese vértigo de la existencia, lo mismo sucede con el talento: no es una condición estática, sino una elección, una posibilidad en constante movimiento.
Pero, ¿qué es el talento? A esta altura ya bien sabrán que no creo en definiciones encorsetadas. Prefiero verlo como un fenómeno vivo: el talento es la mejor versión de cada uno que aparece en aquel lugar que nos potencia.
Y es aquí donde nos enfrentamos a la gran trampa: el talento no es un don místico, ni un golpe de suerte. No es un título colgado en la pared ni una lista de habilidades en LinkedIn. Es el resultado de una geografía, una combinación de contexto, decisión y encuentro.
La geografía de los genios (o por qué el talento necesita tierra fértil). ¿Qué geografía aporta tierra fértil al talento?
Hay lugares que despiertan talento como el café despierta conciencias. Florencia en el Renacimiento. Viena en los años dorados del psicoanálisis. Silicon Valley en los 90. No porque el talento sea exclusivo de ciertos lugares, sino porque ciertos lugares crean las condiciones para que emerja.
El talento florece en terrenos con ciertas propiedades. Lugares donde la curiosidad es un valor y el pensamiento crítico una práctica. Donde el error no es un pecado, sino un camino. Donde se fomenta la colaboración y no la competencia voraz.
¿Y qué pasa cuando el talento no encuentra su lugar? Se fuga. Como Foucault nos recordaría, el poder estructura el saber, y muchas veces, las organizaciones moldean el talento con reglas invisibles. ¿Cuántas veces alguien no encuentra su voz hasta que cambia de contexto?
A veces, el entorno no te deja ver quién sos. A veces, el contexto te lo muestra cuando te valida.
Todos somos talento, pero no todos lo sabemos (aún)
Todos tenemos talento. Pero encontrarlo y potenciarlo es un acto de voluntad. De cuestionarse, de probar, de equivocarse, de atreverse. De buscar el lugar donde ese talento no solo existe, sino que cobra sentido.
Porque el talento, como la identidad, no es algo que se tiene. Es algo que se ejerce.
La pregunta entonces es: ¿Estamos diseñando espacios donde el talento pueda ser libre? ¿O seguimos atrapándolo en estructuras que lo limitan?
En un mundo donde la única constante es el cambio, el mayor desafío de las organizaciones no es “atraer talento”, sino crearlo. Sembrarlo con sentido. Hacerlo florecer en su mejor versión.
Y sobre todo, permitirle elegir.
Ante Bajo Cabe Con
"El valor de las organizaciones radica en su gente", repite el coro en cada evento corporativo, en cada informe de cultura organizacional, en cada presentación de liderazgo. Pero muy pocas compañías realmente hacen algo para que ese valor crezca, se multiplique, se expanda, rompa techos y supere su propio mercado.
El talento no es un activo estático en el balance. No se deprecia como un bien de capital ni se mide en hojas de cálculo. Es más parecido a un mercado bursátil en tiempo real: dinámico, impredecible, influenciado por las condiciones del entorno.
↳ Hay talento que cotiza al alza, ese que se reinventa, que encuentra nuevas oportunidades incluso en tiempos de crisis.
↳ Hay talento infravalorado, invisibilizado por estructuras rígidas que no saben reconocer su potencial.
↳ Y hay talento que hace un IPO: rompe con el status quo, se expande, se transforma en referencia.
Las empresas que entienden esto no ven a sus equipos como simples "recursos", sino como inversiones estratégicas. No se limitan a retener talento: lo hacen crecer, lo posicionan, lo desarrollan. Son arquitectas de ecosistemas donde las personas pueden capitalizar su conocimiento, diversificar su experiencia y generar un retorno exponencial en impacto y creatividad.
Porque lo contrario también es cierto: cuando el talento no encuentra su espacio, el mercado lo corrige. Se fuga, busca nuevas oportunidades, encuentra un lugar donde su valor sea reconocido.
En un mundo donde la volatilidad es la norma, las empresas no compiten solo por clientes o tecnología: compiten por talento que sepa navegar la incertidumbre y generar valor en cualquier contexto.
“Un país cultiva lo que honra”...afirmaba ya Platón.
Publicado en LinkedIn el 3 de abril de 2025 y en este espacio con expresa autorización de la autora.
jueves, 27 de febrero de 2025
LA EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO: ¿RITUAL CORPORATIVO O CAMBIO REAL?
Por Alejandro Bagnato. Headhunter | Evaluación de Potencial con Hogan Assessment. Managing Partner - Glasford International Argentina y Uruguay
Donde tus sueños profesionales van a morir, pero con PowerPoint y formato preestablecido.
Hablemos claro, gente: la evaluación del desempeño podría ser una herramienta poderosa. Si se hiciera bien, serviría para alinear objetivos, reconocer logros y empujar el desarrollo de cada uno en el equipo. Pero seamos honestos: lo que suele pasar está a años luz de este ideal.
Ahhh, la evaluación de desempeño… Ese evento anual donde pretenden meter 12 meses de laburo en una escala del 1 al 5, mientras jefe y empleado se miran con cara de póker en una conversación que a nadie le cambia la vida. ¿A quién no le suena a una obra de teatro escrita por Kafka?
El ritual anual: un trámite más que un cambio
En muchas empresas, la evaluación del desempeño es como el asado del domingo, pero sin la parte buena del asado. Se hace porque siempre se hizo, aunque nadie lo disfrute.
¿El problema? El mundo de hoy cambia a la velocidad de la luz, pero seguimos usando sistemas diseñados en una época donde todo era más estable. Revisar cómo trabajaron ustedes una sola vez al año es como usar un mapa viejo para navegar un terreno que cambia todo el tiempo.
La mayor frecuencia es una demanda de las nuevas generaciones. Ellos piden "microfeedback". Quizás la pregunta es: ¿supone inseguridad? ¿Supone necesitar un guiño para seguir avanzando? Por otro lado están los Gen Z que no quieren que les digas los step by step. Interesante contrapunto.
Encima, ¿sabían que el 86% de los empleados dice que estas evaluaciones no les sirven para nada? Según Gallup, solo el 14% siente que estas charlas les inspiran a mejorar. El resto las ve como un trámite más en la lista corporativa.
Más números, menos desarrollo
La obsesión con poner notas o puntajes termina desviando el foco de lo que realmente importa: el crecimiento. En lugar de buscar cómo mejorar, todo se reduce a:
• ¿Qué puntaje me dieron?
• ¿Por qué a Juan le pusieron mejor que a mí?
• ¿Qué tengo que decir para que esta reunión termine rápido?
Además, no se trata solo de puntajes, ¡están los sesgos!
• Sesgo de recencia: "Solo me acuerdo de lo que hiciste el mes pasado".
• Sesgo de similitud: "Me caés bien porque sos de River como yo".
• Sesgo de confirmación: "Decidí que eras mediocre porque no te reíste de mi chiste de Excel, y me pasé el año buscándolo".
¿Resultado? Una evaluación que refleja más al jefe que a ustedes.
¿Motivación o frustración?
Cuando la retroalimentación es una charla genérica y sin seguimiento, el mensaje que les llega es claro: “Tu desarrollo no nos importa tanto”. 😒
Un informe de Deloitte dice que el 58% de los gerentes cree que estas evaluaciones no tienen impacto real en el desempeño. Si ni los que las manejan creen en ellas, ¿cómo quieren que lo hagan ustedes? 🤷♀️
¿Qué hacemos entonces?
Para que esto deje de ser un ritual inútil, hay que cambiar el enfoque. Les dejamos algunas ideas:
• 🔄 Feedback continuo: ¿Qué tal charlas más seguidas, no solo una vez al año?
• 🎯 Objetivos claros: Que todos sepan para qué están laburando y cómo contribuyen al equipo.
• 📊 Datos concretos: Menos opiniones y más métricas reales.
• 🌱 Foco en el desarrollo: Hablemos de sus fortalezas y cómo pueden mejorar.
Y acá entra la tecnología. 💻 Plataformas digitales con feedback en tiempo real, dashboards de desempeño y hasta IA que automatice cosas aburridas (como reportes) pueden hacer este proceso mucho más ágil.
Reflexión final: ¿Evaluamos o solo seguimos la corriente?
Seamos sinceros: el problema no es que las evaluaciones sean imperfectas, sino que seguimos pretendiendo que funcionan bien así. 🤔 Quizás la pregunta no sea cómo mejorar estas evaluaciones, sino si tienen sentido tal como las conocemos.
Como decía Nietzsche: “Y aquellos que fueron vistos bailando, fueron considerados locos por quienes no podían escuchar la música”. 💃🕺 Quizás necesitamos cambiar no solo el ritmo, sino toda la melodía.
¡Yo no dudo que el performance management es un proceso clave para el negocio, pero debemos internalizarlo como tal!
¿Y ustedes? ¿Cómo evalúan el desempeño en sus empresas? ¿Es un ritual más o realmente suma valor? ¿Les inspiró algún episodio existencial su última evaluación?
Dejen sus comentarios, compartan su crisis profesional y no se preocupen: prometemos no usar sus respuestas en la próxima evaluación anual. 😉
________________________________________
Referencias
1. Gallup (2023). "Employee Engagement and Performance Management Report"
- Disponible en: https://www.gallup.com/workplace/performance-management-2023
2. Deloitte (2024). "Global Human Capital Trends"
- Estadísticas sobre impacto de evaluaciones
- https://www2.deloitte.com/human-capital-trends
3. McKinsey & Company (2023). "Performance Management in the New Normal"
- Análisis de sesgos en evaluaciones
- https://www.mckinsey.com/capabilities/people-and-organizational-performance
4. PwC (2024). "HR Technology Survey"
- Implementación de IA en evaluaciones
- https://www.pwc.com/hr-tech-survey-2024
Artículo publicado en LinkedIn el 26/2/25 y en este espacio con expresa autorización del autor.
sábado, 27 de julio de 2024
DE LA PROMESA A LA REALIDAD: LA VERDADERA HISTORIA DEL DESARROLLO DE TALENTO.
Por Guillermo Ceballos Serra
«Si el talento fuera
suficiente, entonces ¿por qué conocemos personas talentosas que no son muy exitosas?» John C. Maxwell.
El potencial y desarrollo de talento son conceptos fundamentales en la gestión de recursos humanos moderna. La identificación y formación de empleados con alto potencial no solo beneficia a los individuos, sino que también ofrece ventajas competitivas significativas para las organizaciones. La gestión profesional de estos programas lleva a enfrentar los desafíos tales como la contingencia del desarrollo profesional y la importancia del uso de herramientas objetivas en la evaluación del talento.
Ventajas competitivas de los Programas de Desarrollo
Incorporar a empleados en programas de jóvenes
profesionales o en programas de mandos medios que garantizan formación
estructurada tiene múltiples beneficios. Estas iniciativas no solo ayudan a los
empleados a desarrollar habilidades específicas, sino que también fortalecen el
compromiso y la lealtad hacia la organización. Algunas ventajas incluyen:
- Mejora de habilidades y conocimientos: Los programas de desarrollo proporcionan una formación intensiva en áreas clave, asegurando que los participantes adquieran las competencias necesarias para desempeñarse en roles más exigentes.
- Retención de talento: Es evidente que cuando los colaboradores ven un
camino claro para su crecimiento dentro de la empresa, es más probable que
permanezcan en ella.
- Creación de una reserva de liderazgo: Estos programas preparan a los empleados para ocupar
posiciones de liderazgo en el futuro, asegurando una sucesión de talento y una
continuidad en la dirección estratégica de la organización.
- Innovación y adaptabilidad: Los empleados formados están mejor equipados para
enfrentar los desafíos del mercado y aportar ideas innovadoras que pueden
impulsar la organización hacia el éxito.
La contingencia del Desarrollo Profesional
Es crucial reconocer que el desarrollo profesional es
una expectativa contingente. Esto significa que, aunque se identifique a
alguien con alto potencial, el éxito futuro no está garantizado. Existen
múltiples factores, tanto internos como externos, que pueden influir en el
desarrollo de una carrera profesional. Estos factores incluyen cambios en la
economía, la evolución de la industria y las propias decisiones y
circunstancias personales del colaborador.
Es fundamental que las organizaciones adopten una
perspectiva realista y flexible respecto al desarrollo de talento. No todos los
empleados con potencial inicial alcanzarán niveles altos de desempeño y es
necesario estar preparado para ajustar las estrategias de desarrollo según las
circunstancias.
Herramientas objetivas para la Evaluación del Talento
Para maximizar la efectividad de los programas de
desarrollo, es indispensable utilizar herramientas que proporcionen datos
objetivos sobre el rendimiento y el potencial de los empleados. Las
evaluaciones basadas en impresiones subjetivas pueden llevar a decisiones
erróneas y favoritismos. Algunas herramientas que pueden ser utilizadas
incluyen:
- Evaluaciones psicométricas: Miden habilidades cognitivas y rasgos de
personalidad que son indicativos del potencial de liderazgo y capacidad de
aprendizaje.
- Feedback de 360°: Reune información de múltiples fuentes, incluyendo compañeros, subordinados y superiores, para obtener una visión completa del rendimiento personal.
- Análisis de desempeño: Utilizacón de métricas claras y objetivas para
evaluar el rendimiento pasado y proyectar el potencial futuro.
- Modelos predictivos: Basados en big data y analytics, estos modelos
pueden identificar patrones y predecir el potencial de los empleados con mayor
precisión.
La realidad del potencial y el paso del tiempo
En el mundo laboral, la percepción del potencial y el
éxito puede cambiar rápidamente. Años atrás en un mundo que evolucionaba
lentamente, las decisiones de invertir en el desarrollo de alguna persona
tenían una vigencia de largo plazo. Hoy en un mundo de cambio cada vez más dinámico
las diferencias con los modelos pasados son sustanciales. Es posible que un empleado con un futuro
brillante de repente sea percibido como "viejo" y con un pasado
intrascendente, sin haber hecho nada para merecerlo en cualquiera de las dos
situaciones.
En la carrera profesional, el brillo del potencial
puede desvanecerse inesperadamente, dejando a algunos empleados con la
sensación de ser "viejos" antes de tiempo, inclusive sin haber
cometido errores significativos. Este fenómeno subraya la volatilidad y
fragilidad del éxito percibido. Aquellos que alguna vez fueron considerados
estrellas en ascenso pueden encontrarse luchando contra la indiferencia y la
invisibilidad en el lugar de trabajo.
Esta realidad nos recuerda la importancia de valorar
continuamente a cada individuo, las carreras hoy no son verticales sino
serpenteantes, por lo que las organizaciones deben focalizarse en brindar
oportunidades constantes para el crecimiento adaptándose a los cambios
inevitables del tiempo. En el corazón de cada organización debe estar la
convicción de que el verdadero talento no se mide solo por sus logros pasados,
sino por su capacidad para reinventarse y seguir contribuyendo de manera significativa,
sin importar la edad ni la etapa de la carrera en la que se encuentren.
domingo, 7 de abril de 2024
EL DÉJÀ VU DEL TALENTO
Por Guillermo Ceballos Serra
“Déjà vu: experiencia que hace sentir a las
personas que están viviendo una situación que ya ocurrió en el pasado, sin reconocer
el motivo por el cual se presenta esta sensación”.
En el dinámico mundo de los Recursos Humanos,
es fascinante observar cómo hay ciertos temas atemporales que se reinventan
constantemente, adaptándose a las tendencias y tecnologías emergentes, aunque
conservando su esencia fundamental. Estos temas perduran a través del tiempo,
demostrando su relevancia en la gestión del talento humano.
Un claro ejemplo de esta evolución es la clásica
noción de "ponerse la camiseta" en el ámbito laboral, que ha
evolucionado hacia el concepto contemporáneo de "engagement". Antes,
los empleados eran alentados a identificarse con la empresa y comprometerse con
sus metas, a menudo representado literalmente por el uso de uniformes
corporativos. Hoy en día, el enfoque se centra en cultivar un compromiso
emocional y motivacional en los empleados, fomentando su conexión con la misión
y valores de la organización.
El concepto de "ownership" o
responsabilidad de dueño, también ha experimentado una transformación
significativa. Antes, los empleados eran instados a asumir la propiedad de sus
tareas y responsabilidades asignadas, pero ahora se les anima a adoptar un
enfoque más holístico, donde asumen la responsabilidad no solo de sus propias
acciones, sino también del éxito general del equipo y la organización.
La gestión del tiempo es otro tema que ha
resistido precisamente la prueba del tiempo, aunque las tecnologías han cambiado la forma en
que lo abordamos. Anteriormente, la gestión del tiempo se centraba en técnicas
como la planificación meticulosa y el uso eficiente de agendas físicas. Hoy en
día, las herramientas digitales y las aplicaciones de gestión del tiempo han
revolucionado este aspecto, permitiendo una mayor flexibilidad y productividad,
pero la esencia de priorizar tareas y optimizar recursos sigue siendo la misma.
Anteriormente, el desarrollo profesional se
asociaba principalmente con programas de capacitación formales y oportunidades
de ascenso dentro de la empresa. En la actualidad, se ha ampliado para incluir
el aprendizaje continuo, el desarrollo de habilidades blandas y el acceso a
recursos educativos en línea, lo que permite a los empleados personalizar su
crecimiento profesional de acuerdo con sus intereses (on demand) y metas
individuales.
Si bien siempre ha existido la conciencia sobre
la importancia de la diversidad en el lugar de trabajo, el enfoque en la
inclusión y la equidad ha evolucionado de manera exponencial. Antes, se trataba
principalmente de cumplir con requisitos legales, como cupos y políticas de igualdad de
oportunidades. Hoy en día, las organizaciones se esfuerzan por crear culturas
inclusivas que valoren y respeten la diversidad en todas sus formas,
reconociendo los beneficios que aporta a la innovación y al rendimiento del
equipo.
La compensación y los beneficios siempre han
sido importantes para atraer y retener talento, la forma en que se estructuran
y entregan ha cambiado. En otras épocas, la compensación se limitaba
principalmente a salarios y bonificaciones, mientras que los beneficios se
centraban en la atención médica y comedores en planta. Hoy en día, las empresas
están adoptando enfoques más flexibles, mayor componente de compensación
variable, horarios flexibles, modalidades híbridas o remotas, los programas de
bienestar integral, para adaptarse a las necesidades cambiantes de los
empleados.
Además, temas como el liderazgo, la
comunicación efectiva y el desarrollo profesional continúan siendo
fundamentales en la Gestión del Talento. A medida que evolucionan
las dinámicas organizacionales y las expectativas de los empleados, estos temas
se reinventan y se adaptan para satisfacer las necesidades cambiantes del
entorno laboral.
Si bien las tecnologías y las tendencias pueden
cambiar, los temas fundamentales en el ámbito de la Gestión del Talento siguen
siendo esencialmente los mismos, adaptándose y evolucionando para seguir siendo
relevantes en el mundo laboral contemporáneo. La capacidad de comprender y
abordar estos temas con eficacia sigue siendo crucial para el éxito de
cualquier organización en la gestión de su talento humano.
Una suerte de "déjà
vu" donde, aunque cambian las formas en que se abordan o implementan
los temas, la esencia subyacente sigue siendo familiar. Los personajes y la
trama pueden ser diferentes, pero el mensaje central permanece intacto. En el
caso de los temas Gestión de Talento, esto demuestra que, a pesar del progreso
y la innovación, hay principios fundamentales sobre las personas, el talento
humano y la gestión organizacional que siguen siendo universales y perduran a
lo largo del tiempo.
Quizás haya que acumular algunos años para reconocer
y vivenciar la evolución de estas ideas, que a diferencia de la definición de déjà
vu que incluimos al comienzo, sabemos que la sensación de haberlo vivido con
anterioridad se debe al valor perenne del ser humano.
jueves, 27 de abril de 2023
TALENTO LÍQUIDO: LAS HABILIDADES QUE SUMAN EN UN PERFIL CADA VEZ MÁS VERSÁTIL
Por Mauro Lestrange, Fundador & CEO de High Flow Consulting
Los talentos líquidos son los que tienen, entre
sus principales características, habilidades de versatilidad, conocimientos
amplios en diferentes temas y gran nivel de empatía, que permiten trabajar de
forma colaborativa entre diferentes equipos de proyectos o áreas.
Es decir, el concepto de talento líquido se
refiere a la capacidad de una persona para adaptarse y aprender rápidamente en
un entorno cambiante y dinámico.
Se trata de un concepto crucial en el ámbito
corporativo, ya que las organizaciones deben ser cada vez más ágiles y estar en
constante evolución para mantenerse competitivas.
¿Qué es el talento líquido?
Cuando se habla de talento líquido, hacemos
referencia principalmente a 3 competencias:
- la adaptabilidad,
- el aprendizaje continuo
- la mentalidad de crecimiento.
Podemos citar a Carol Dweck y su Libro Growth
Mindset: "Se refiere a la creencia de que las habilidades y capacidades de
una persona pueden desarrollarse y mejorar a través del esfuerzo, la
persistencia y el aprendizaje continuo. Se opone a la 'mentalidad fija', que
sugiere que las habilidades son innatas y no se pueden cambiar
significativamente."
Las personas con talento líquido son capaces de
adaptarse a nuevas situaciones, aprender velozmente y esto, les permite
desarrollarse de manera exitosa en nuevos roles y contextos.
¿Cómo promover el talento líquido?
Para desarrollar el talento líquido, es
importante fomentar la curiosidad, la creatividad, la colaboración y
proporcionar oportunidades de aprendizaje y desarrollo continuo.
También es importante promover una cultura
organizacional que apoye la adaptabilidad y la innovación.
Desde el lado del colaborador, éste no tiene
que esperar que le llegué. El concepto de "líquido" hace referencia
al agua: fluye, se adapta a distintas superficies y llega a ciertos lugares
donde otros elementos no pueden alcanzar.
Este concepto fue planteado por el sociólogo
polaco Zygmunt Bauman para referirse a la búsqueda de la identidad personal en
un mundo cambiante. Según su planteo, "en la modernidad líquida el único
valor que sirve como referente es la necesidad de hacerse con una identidad
flexible y versátil, que haga frente a las distintas mutaciones que el sujeto
ha de enfrentar a lo largo de su vida."
Este estado de "flow" es ese instante
en que se alcanza un estado mental de inmersión completa, una concentración en
una actividad que es intrínsecamente satisfactoria y gratificante.
El formato de trabajo híbrido y especialmente
compañías con una cultura de trabajo digital, demanda potenciar sistemas de
organización flexibles.
En la sociedad líquida, las empresas pueden y
deben adaptar las tareas, objetivos estratégicos y recursos humanos a las
necesidades concretas de los proyectos de cada momento. Así, los colaboradores
ganan en libertad y autonomía. Son mucho más flexibles, y desempeñan un papel
activo fluyendo entre distintos roles.
Otros de los desafíos que nos enfrentamos en la
actualidad. Continuamos viendo como ciertas compañías tradicionales, continúan empeñándose
en seguir contratando perfiles estáticos enfocados únicamente en "hard
skills" y esto claramente no es recomendable.
Los talentos de hoy seguramente queden
obsoletos y deben reconvertirse. Así que no se trata solo de reconocer los
beneficios del talento líquido, sino de asumir que la digitalización, la
movilidad y la readaptación constante, son los ejes del actual mercado laboral.
¿Qué pueden hacer las empresas?
Desde el área de "People" es
necesario que las compañías impulsen una estrategia que les permita atraer y
desarrollar el talento líquido. Empezando por aggiornar sus modelos de jornada
laboral, aceptando que la forma de trabajo estática, con 100% presencialidad y
desarrollo de la carrera profesional en la misma empresa durante toda la vida,
está quedando obsoleta.
Por otro lado, enfocándose en el bienestar de
los colaboradores. Es importante evitar el estrés laboral que termina generando
incertidumbre en la compañía.
Es importante poder comunicar que el talento
líquido es adaptativo, sabiendo que, ante un cambio de estructura o estrategia,
los colaboradores tienen que tener la posibilidad de plantear una movilidad
interna, recibiendo una formación continua que les puede permitir desempeñar
otros tipo de tareas o roles.
Otro tema fundamental es reinventar la
experiencia del colaborador dentro de las organizaciones. Generando espacios de
conexión, escucha, contención y orientación para fortalecer el vínculo y
compromiso con el propósito en el nuevo entorno de trabajo.
El nuevo talento líquido, que lidera el cambio,
ansía experiencias en distintas áreas, países, culturas y personas. Se siente
atraído por nuevas oportunidades que le permitan desplegar lo mejor de sí,
siendo el aprendizaje un modo de vida en términos profesionales y personales.
Esta variedad de aprendizajes aporta a la
gestión del cambio organizacional derribando silos, barreras culturales,
paradigmas e impulsando la innovación a partir de la esencia misma del cambio:
la persona.
Como lo acabamos de evidenciar, los talentos
líquidos son colaboradores claves dentro de las organizaciones, y es necesario
que se sientan cómodos para desarrollar su mejor versión.







