JULIO 2026

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martes, 16 de diciembre de 2025

LO QUE NO TE ENSEÑAN SOBRE TRABAJAR EN RRHH

 


Por Franco Andrés Molina. Analista Sr de Administración de Personal, DIRECTV Latin America 

Cuando empecé en RRHH pensaba que todo era charlas, clima laboral y beneficios.

Nadie me dijo que iba a terminar gestionando con:

📊 Bases de datos cruzadas de 5 sistemas distintos
📌 Planillas que hacen malabares entre AFIP, SAP, Excel y (a veces) la paciencia
📬 Consultas legales, laborales y emocionales… todo en el mismo día
🤯 Y con la presión de que los procesos salgan bien sí o sí

Con el tiempo entendí que RRHH es mucho más que “gestionar personas”.

Es entenderlas. Cuidarlas.
Y, al mismo tiempo, hacer que el sistema no se rompa.

¿A vos también te pasó algo parecido cuando entraste al área?


Publicado en LinkedIn en agosto de 2025 y en este espacio con expresa autorización del autor.

Nota: Este articulo ha logrado un número significativo de impresiones, reacciones, re-posteos y comentarios.

miércoles, 3 de mayo de 2023

NBA: Giannis Antetokounmpo ¿Cómo definimos el éxito y el fracaso?


Declaraciones de  Giannis Antetokounmpo tras eliminación 1a ronda PlayOffs 2023.

Giannis Ougko Antetokounmpo es un baloncestista griego-nigeriano que pertenece a la plantilla de los Milwaukee Bucks de la NBA. Con 2,13 metros de altura, juega en la posición de ala-pívot, pero debido a su gran versatilidad es capaz de jugar tanto de alero como de pívot.

miércoles, 8 de marzo de 2023

MEMORIAS DE UN RUNNER LABORAL

 


Por Guillermo Occhipinti, Conferencista, Capacitador, Guionista. 

Top 10 HR Influencers 2022  Autor de Zombie Part Time ¿Esta es la vida laboral que querías? Tour 2022-2025.

No recuerdo con precisión lo que estaba haciendo hace 24 años atrás. Intrascendente. Para esa época tenía una meta obsesiva, rendir las últimas materias de la Licenciatura en Administración de Empresas y marcharme hacia Italia. Así comenzó mi Maratón 30 kilómetros atrás. Inconsciente. El primer tramo los recorrí con desparpajo, casi como un rocker adolescente, me sobraba oxígeno y una precaria planificación.

Ya entrado en el kilómetro 2, me preocupé. Sabía dónde quería llegar, pero corría con miedo, preocupado y angustiado. Al mismo tiempo desbordaba en energía y constancia. Estas cualidades prevalecieron y en el kilómetro 3 ordené y le di forma a mi maratón. Muy rudimentario, primero fue músculo y después cerebro.

¿Qué enseñanzas me dejaron los primeros 30 kilómetros? Recuerdo más los festejos que las penurias. La actitud positiva más que mis miedos. La red, fue mi mayor activo, es decir, gente maratonista que tan gentilmente me ayudó y guio.

Hoy comencé el kilómetro 30, la gente runner lo denomina: El Muro. Momento en donde comienza la entrega, el agotamiento, la falta de energía. Lo construye nuestro propio organismo y la causa principal es el sistema que se utiliza para obtener energía. Agotada la cantera de reservas de glucógeno pasamos a las reservas de grasa de nuestro cuerpo. Ese cambio de fuente de energía genera fatiga. Gran analogía.

El muro se puede derribar. Si hiciste una buena preparación de resistencia muscular, te otorgará inmunidad natural. También puedes disciplinar y engañar al cerebro: “Vas a llegar” “Lo vas a lograr” “¿Quién me mandó a correr? ¡Vos mismo y lo estás logrando!” “Ahora te pido llegar hasta el próximo kilómetro” (jamás decirle: faltan 12 k) “¿Viste que pudiste?”.

Si venís mal preparado, te pido que no te juntes con personas quejosas, son Zombies Part Time (laborales) que te quieren contagiar para que abandones tu carrera. Ellos tienen un manual de increíbles y fascinantes excusas. Si no lo experimentaste, créeme, se van a acercar a tu carrera con más intensidad en el kilómetro 17 (40 años) y no van a claudicar hasta el kilómetro 42,195 (tu retiro). Lo central es tu fortaleza mental y rodearte con gente positiva, porque el Maratón Profesional está para disfrutarse, aún en los fracasos puntuales.

Esta carrera es particular, se corre contra uno mismo, con el objetivo de estar bien y hacer el bien, bienestar. Para mi cerebro, no hay primeros o segundos. A veces me pasan las celebrities, es decir los keniatas y etíopes de mi profesión, me confunden y hasta me generan sentimientos de envidia, pero me ordeno rápido. ¿Vos queres esa carrera? ¿Tenes esas habilidades? ¿Queres ser parte del mainstream? ¿Recordas como queres llegar a la meta? Hay que tener a mano las preguntas que te ubican y te hacen fuerte.

Corro para ayudar, para aprender, para superarme y para divertirme. A veces vuelvo a ser el rocker adolescente, pero ahora integrado a un plan. Las presiones sociales no me hacen mella (casi). A veces se me acerca gente con buenas intenciones que me dice, ¿no sos muy disruptivo? ¿no tenes miedo de perder trabajos? Ya sos senior (viejo). Es sólo cambio de energía, hay que pasar el muro. ¿Quién me quita lo recorrido? ¿Por qué no arriesgarme en estos últimos 12 kilómetros?  Lo importante es darle forma a tu marcha en cualquier momento, aún en un cambio de fuente energética. Por mi parte, se dónde quiero ir, no sé con lo que me voy a encontrar.

 

domingo, 22 de enero de 2023

¡GRACIAS SELECCIÓN ARGENTINA!

 

Ilustración: instagram @malustoons

Por Pablo Maison, CHRO - Chief Human Resources Officer, Grupo Perez Compac

Parte I (escrita al día siguiente de la derrota con Arabia Saudita)

Ayer a la tarde miraba un programa deportivo en el cual se le preguntaba a un periodista cual era el mayor objetivo que tenían los jugadores de Arabia Saudita contra Argentina en el partido de hoy y entre carcajadas respondió: “Poder conseguir la camiseta de Messi al final del partido”.

Me dio vergüenza ajena e increíblemente por un segundo se me paso por la cabeza la idea de que Argentina perdiera hoy, para que él y todos pudiéramos aprender. Ese deseo se pasó rápido porque soy muy hincha de la selección, pero hoy luego del resultado impensado, volvió con fuerza esta idea que llevo hace años respecto de la importancia de la humildad como competencia esencial para que cualquier grupo humano se desarrolle y tenga éxito.

Desde mi mirada la humildad es el valor de época. Es en el que las organizaciones exitosas se basan para poder tolerar infinidad de fracasos, aprender de ellos y volver a intentarlo.
La humildad nos permite sentirnos siempre aprendices.

Estoy seguro de que todo lo que se escribió hasta el día de hoy respecto al liderazgo de Scaloni y de Messi, la capacidad de los jugadores y el invicto de 36 partidos será cuestionado profundamente, básicamente porque todavía somos parte de una cultura nociva que solo valora el éxito y no el camino para llegar a el.

La presión de “ser campeón” antes de jugar es lo que lima la capacidad competitiva y pone sobre los hombros pesadas anclas de las cuales es difícil sobreponerse.

Las organizaciones exitosas en general tienen más dificultades para cambiar, simplemente porque se abrazan a las recetas que las llevaron al éxito, obviando muchas veces los factores externos que varían indefectiblemente. En este caso la selección Argentina pudo haber sido rehén de ese éxito previo, no tanto por los jugadores o el técnico que son gente muy centrada, sino porque el contexto de exitismo previo no ayudo a focalizarse en la dificultad de lo que venía, haciendo inaceptable la derrota. Nada más pesado para el alma que la imposibilidad de pensarse perdedor.  

Por eso el segundo gol de Arabia Saudita derrumbo al equipo anímicamente. La pesada mochila del exitismo es la principal enemiga del éxito. Y el único antídoto para que eso no ocurra es la humildad que nos permite sentirnos falibles.

Agradezco esta gran oportunidad para el equipo y para todos nosotros. El futbol es hermoso porque es una buena metáfora de la vida.

Mas allá de lo que pase, sigo agradeciendo a Messi y al equipo por lo hecho hasta acá. La gratitud no puede depender del éxito final. En la vida y en el futbol se pierde mucho más de lo que se gana.
Lo único importante es aprender en ambos casos.

MUCHAS GRACIAS SELECCIÓN ARGENTINA (PARTE II). (Escrita antes del partido final)

La parte 1 de mi posteo fue el día siguiente a la derrota de Argentina versus Arabia Saudita, agradeciendo a este grupo humano todo lo que habían hecho hasta acá, más allá de un resultado, o de un mundial que eventualmente se hubiese complicado. Esa derrota fue un aprendizaje invalorable para todos los que desde afuera hacían resonar las banderas del exitismo ilimitado.

Pues bien, hoy me parece muy justo agradecer a este Grupo nuevamente por lo dado hasta hoy, independientemente del resultado de la final.
Y lo quiero hacer justamente hoy porque creo que es una gran oportunidad de no dejarnos llevar simplemente por un resultado final, que puede ser positivo o negativo.

Debemos valorar el camino recorrido. Estoy convencido de que la noción más toxica del éxito es aquella que solo premia a los ganadores, y destrata como fracasados a los que no alcanzan el resultado final.
Me siento más cerca del criterio de éxito que permanentemente expresa Luis Scola, medallista olímpico y campeón del mundo de básquet con Argentina: Para él, éxito es “vaciarse” en el camino al resultado. Vaciarse implica, poner todo el compromiso, el sacrificio, el esfuerzo, la planificación y la responsabilidad para conseguir un triunfo.


Pero como los triunfos son tan ocasionales, escasos y azarosos, como validar la idea de salir primero o campeón para definir el criterio univoco de éxito. ¿Si Messi no lograra su primera Copa del Mundo el Domingo, como ocurrió en 2014, seriamos tan injustos de llamar fracaso al camino recorrido, por este genio del futbol mundial que sin dudas ha regalado momentos de inconmensurable felicidad a todos los que amamos el futbol, más allá de la nacionalidad?.


Messi y este equipo se “vacío” en el camino. Dejo todo. Tuvo la resiliencia de levantarse luego de caer en muchas oportunidades, y quizás esa sea otra expresión más acabada y constructiva del éxito. Éxito como la idea de siempre volver a intentar más allá de las inevitables derrotas que nos tocan en el deporte, los negocios o la vida.


Este mundial nos da la oportunidad de aprender una vez más, que ganar o perder, no es la vida o la muerte. Siempre están esas dos opciones inevitablemente. Y como dije en el post anterior, todos perdemos más de lo que ganamos. Por eso espero que este haya sido un camino de aprendizaje para todos. Así como en las organizaciones tenemos infinidad de fracasos y seguimos adelante, esta selección ha hecho lo mismo y le debemos el respeto, más allá del final con o sin la hipotética “gloria”.
Por supuesto que el equipo puede haber cometido errores en este proceso, ¿Qué persona o grupo humano no los tiene?, pero quedémonos con lo más importante: se han “vaciado” para llegar hasta donde llegaron.
Y ese es el mayor triunfo que una persona o grupo humano puede tener, más allá del resultado final. 


domingo, 19 de septiembre de 2021

EL PROPÓSITO Y LA MILLA EXTRA

 













Por Guillermo Ceballos Serra

En un mundo de infinitos grises, la diferencia es aportar claridad.

Un importante empresario indio, Anand Mahindra, decidió realizar a través de su cuenta de Twitter una suerte de test de personalidad. El Sr. Mahindra suele lanzar concursos y desafíos divertidos en la plataforma. Esta vez, pidió a sus casi 8,5 millones de seguidores que compartieran lo primero que les viniera a la mente al ver la fotografía que muestra una tubería construida para rodear la roca que ilustra este posteo.

Al postearlo agregó "Alguien compartió esta foto conmigo, pero eliminé la leyenda con la que venía, porque creo que la forma en que interpretamos esto es una especie de prueba de Rorschach".

El tweet obtuvo más de 8000 respuestas de distinto calibre y profundidad, uno de ellos decía: “Mi trabajo es poner tuberías, no mover piedras”. Por cierto, una respuesta que bien podríamos escuchar de un colaborador. Quizá hasta con frecuencia.

Entiendo que la imagen es suficientemente impactante por lo que vale la pena desarrollar el tema en algo más que los 280 caracteres que permite Twitter.

Pienso que si entrevistando a una persona, ante el “test de la foto”, respondiera algo así, probablemente mi primera reacción sería no contratarlo. Primordialmente porque me remite a un pensamiento que considero desactualizado, muy apegado una un listado de tareas específicas propias de una vieja descripción de puesto, cuando hoy las responsabilidades son “liquidas”. Las organizaciones y las posiciones son dinámicas y desarrollan la capacidad de adaptación que le permite modificar estructuras y roles de forma flexible para vivir en el cambio permanente. Totalmente opuesto a la mentalidad del “Hago estrictamente aquello para lo que me contrataron y por lo que me pagan”.

También lo relacionaría, con aquellos que cuando se les ofrece una actividad de capacitación, requieren el pago de horas extras y no consideran que, aunque beneficie a su empleador actual, esta capacitación les mantiene su empleabilidad más allá del empleador de turno que afronta el costo de la actividad.

Hasta allí las primeras impresiones que aparecen en mi mente. Aquí las segundas… hay mucha gente que hoy piensa así, por tanto, no debe ser por una casualidad del destino.

Podría ser que mi percepción esté sesgada por el hecho de ser un baby boomer. donde en mi escala de valores personal, el trabajo se encuentra en el podio de mis preferencias. En realidad, creo, se trata esencialmente de un tema de propósito y férrea voluntad de compromiso, características que no son monopolio de alguna generación en particular, ya que un emprendedor o un centennial enamorado de lo hace, trabaja 24x7 por su sueño.

Volviendo a la imagen. La empresa contrata a una persona, muy probablemente para que transporte agua del modo más eficiente al lugar de destino (eficacia y eficiencia), no para poner tuberías ni para mover piedras.

Sin duda, podemos asociar la foto con la conocida historia atribuida a Charles Péguy [1], del viajero que en su recorrido se cruza con 3 personas picando piedras a quienes pregunta que hacen y sucesivamente responden, “pico piedras”, “gano el sustento” y finalmente “construyo catedrales”.

Resulta evidente que las personas se mueven por distintas razones. Responden: 1) a distintos estímulos, 2) responden diferente al mismo estimulo y 3) responden a un conjunto de estímulos cuya importancia relativa en su preferencia varía de acuerdo con sus necesidades naturalmente cambiantes.  Ejemplo del tercer supuesto: Si el 100% de la motivación de Juan se compone en un 40 % de la función que realiza, 30% es por quien lo lidera, 20% por el salario y 10% por la distancia al trabajo, la ecuación cambiará drásticamente si le comunican que será padre de trillizos. Podría ser en este caso que el salario ahora sea el 60% y la función el 20% y el jefe y la cercanía un 10% cada uno.

Mas allá de la capacidad de automotivación de cada uno, es el líder el responsable de motivar colectiva e individualmente a los miembros de su equipo del modo adecuado a su personalidad y grado de madurez profesional. Liderazgo situacional y liderazgo servicial en su esplendor.

Evidentemente, al menos para mí, el colaborador que tiende la cañería no tiene claro, ni está motivado del modo adecuado para cumplir el verdadero propósito de la función, ni de lo que se espera de él. No visualiza el propósito de la “empresa” que ha emprendido, no encuentra sentido para ser protagonista, ni cuenta, por tanto, con la motivación necesaria para superar los inconvenientes que pudieran emerger. El hecho es el mismo, la atribución de sentido es completamente diferente.

La responsabilidad es primordialmente del líder. ¿Cómo esperar que alguien encare la tarea de remover piedras en el camino si es liderado por quien se limita a considerar al colaborador como alguien que debe hacer literalmente lo que se le ordene sin cometer error alguno? Acaso ¿no nos recuerda al empleado autómata de la película Tiempos Modernos?... filmada en 1936. Taylorismo a pleno en el siglo XXI.

Los colaboradores son personas, no engranajes. Integran un ecosistema, una comunidad de seres vivos en un medio ambiente determinado.  Donde las tareas que realizan tienen un propósito y es deseable que este propósito sea armonizable con los objetivos personales del colaborador, si es que contamos con las personas correctas en el lugar correcto. Por tanto, requieren líderes que faciliten que puedan encontrar un sentido de trascendencia en su día a día.

Por ello es esencial que los líderes se involucren activamente con su gente, que conozcan acabadamente lo que hacen y sean capaces de reconocer sus motivaciones y merecimientos, creando un vínculo de empatía y confianza en el equipo.

El líder debe realizar un seguimiento de su desempeño a lo largo del tiempo para que pueda ver si su enfoque sobre cómo está liderando a los miembros de su equipo está funcionando y poder determinar cómo desea interactuar con ellos y cómo debería ver cambiar su desempeño con el tiempo, adoptando un abordaje personalizado.

El líder deberá focalizarse en retener y facilitar el crecimiento de los colaboradores de alto rendimiento. Para aquellos “carentes de espíritu” y bajos resultados, descubrir como motivarlos, iluminarlos con el propósito y comprometerlos. Para quienes tienen voluntad y no logran resultados, desarrollar sus habilidades o facilitar los recursos.

En todos los casos, el propósito es esencial, siempre que sea claro, vigente y encarnado en el líder.  Conocerlo  y asumirlo, alinea y compromete al equipo.

Quién conoce el fin de lo que hace y está motivado para hacerlo, hace lo que es necesario, mas allá de una descripción de tareas. No sólo mueve piedras, mueve montañas.

Cuando encontramos sentido, crece la motivación y el compromiso, somos capaces de dar la milla extra, porque “cuando uno elige un trabajo que ama, no tiene que trabajar un solo día”[2].

 


[1] Revista Nouvel Observateur. Entrevista con Boris Cyrulnik. Las llaves de la felicidad. https://bit.ly/38NfUHL

[2] Confucio. Filosofo chino 551 ac – 479 ac

lunes, 24 de mayo de 2021

DE LA EPICA DEPORTIVA A LA REALIDAD CORPORATIVA

 














Por Guillermo Ceballos Serra

Trataré de ser objetivo, tarea harto difícil siendo un “hincha” de River Plate desde la infancia. Me cabe el adjetivo de seguidor no fanático, puedo apreciar cuando un rival juega bien o mejor e inclusive decirlo y aún felicitar a alguien sin complejos ni a escondidas, pero tengo mi corazón en Nuñez. Tuve lágrimas al descender, al volver y por supuesto en la final de Madrid.

Hecha esta aclaración, quiero compartir algunas ideas que me surgieron viendo el triunfo de River el 19 de mayo frente a Independiente Santa Fe de Colombia. Como es sabido, el equipo local tuvo 20 jugadores con Covid entre ellos, los 4 arqueros inscriptos para jugar la copa Libertadores.

River sumó varios jugadores inexpertos, no contó con ningún suplente y de arquero, puso a un excelente mediocampista lesionado (Enzo Pérez) pero un absoluto principiante en el rol. El resultado ya es historia. La propia prensa colombiana tituló, “Santa Fe no pudo contra un equipo que no tenía arquero", “el mérito de River que dio una muestra de entrega, táctica y solidaridad con su arquero". resaltó el periódico El Tiempo, de Bogotá, mientras que El Espectador tituló "hazaña internacional de uno y la decepción del otro".

Mas allá del reconocimiento, podemos encontrar muchos conceptos que utilizamos en las organizaciones… pero esta vez, hechos realidad. Alguno podría decir, comparar un éxito deportivo circunstancial con el éxito de un proyecto empresarial que es fruto de un trabajo continuo, es al menos atrevido.

Pienso que es absolutamente comparable. En todos los talleres de motivación apelamos a ejemplos e historias del ámbito deportivo para generar motivación, resiliencia o invitamos algún coach (directores técnicos de equipos). Personalmente he contratado alguna vez a Los Murciélagos (el equipo argentino multicampeón de futbol integrado por ciegos), experiencia absolutamente reconfortante e inolvidable para el equipo directivo de una importante empresa multinacional. 

También es necesario recordar, que River, es un equipo que atraviesa un ciclo de 7 años con resultados sobresalientes, algo mas que un simple resultado positivo circunstancial.

En este caso, hubo un equipo de alto rendimiento, es decir, un equipo estratégicamente plantado, con un objetivo claro, donde cada integrante sabía lo que tenia que hacer y era responsable por los resultados.

Una de las mayores fortalezas del equipo, resulte un liderazgo claro, con capacidad de comunicar una visión épica de futuro, gran capacidad de comunicación, ya que la calidad del liderazgo depende de la calidad de sus conversaciones. ¿Cómo visualizar una idea? ¿Cómo transmitir que hay un lugar para cada uno? ¿Cómo construir la mística ganadora? ¿Cómo generar cultura de alto rendimiento? ¿Cómo generar el compromiso?

Se armó un equipo con lo disponible, (¿no es lo que ocurre siempre?) donde los recursos y el talento es siempre el disponible, no el que nos gustaría contar, ya que la gestión es el arte de lo posible, lo mejor que podemos con lo mejor que tenemos. Ocupando roles específicos, complementarios y por cierto polifuncionales, pero con libertad para innovar.

Es sin duda la cultura del equipo y la mística ganadora lo que lleva a desarrollar un profundo compromiso y el logro de la “milla adicional”.

Un observador desprevenido podría decir, que, al arquero inventado, (Enzo Perez) apenas le hicieron dos tiros al arco. Fue así como el arquero de Fluminense Marcos Felipe, sobre la actuación de Enzo Pérez en el arco de River dijo “Apenas trabajó durante el juego. Fue considerado el mejor del partido sin haber realizado grandes paradas”. 

Pero, pobre hombre, no entendió nada. (Disculpas, me salió el riverplatense que llevo dentro). La grandeza de Enzo Pérez no fue por lo poco o mucho que atajó, sino por el compromiso que asumió. Un jugador de campo, lesionado, que no hubiera podido jugar siquiera en su posición habitual, se sumó al equipo para poder completar once jugadores. Pero lo que es mas relevante, es que, por el bien del equipo, se atrevió a correr el riesgo de ser inmortalizado como el arquero más goleado de la historia si está aventura no tenía un final feliz. Bastaba con decir que no estaba en condiciones, pero no lo hizo, se sumó y dio gusto ver un equipo que, sabiéndolo, lo protegió como a un bebé en la cuna para que los rivales no lleguen a su arco.

Mañana 25 de mayo, River juega nuevamente, ahora contra Fluminense. No sabemos a ciencia cierta de cuantos jugadores dispone. No sabemos si habrá que jugar en la mismas condiciones, pero sin dudarlo, es un equipo de alto rendimiento, que volverá a dar la milla extra, como siempre, independientemente del resultado. (Perdón apareció nuevamente el hincha).

¿No es lo que tratan de hacer todos los días los equipos de alto rendimiento de las organizaciones?


viernes, 1 de junio de 2018

¿QUÉ COMPROMETE A LAS PERSONAS CON SU ORGANIZACIÓN ESTE AÑO?


Por Fernando Troilo, Talent and Rewards Practice Leader, AON Argentina

Luego de una caída sufrida el año pasado, el Índice Global de Compromiso de los Empleados aumentó dos puntos, de 63% a 65%, volviendo a recuperar los máximos históricos, según el Estudio Global de Compromiso 2018 de Aon, que representa los puntos de vista de más de 5 millones de empleados en más de 1.000 empresas de diversas industrias en 164 países.

Este dato resulta muy positivo para las organizaciones, y en especial para quienes desempeñan posiciones de CEO, Directores de Recursos Humanos y líderes en general, dado que implica una recuperación del compromiso, es decir del "estado emocional y racional de los empleados que los motiva a dar lo mejor de sí en el trabajo, contribuyendo positivamente con los resultados del negocio".

El compromiso de las personas creció en sus tres componentes: el hablar favorablemente de la organización, la intención de permanecer y de contribuir dando el mejor esfuerzo. Estos tres elementos del índice de compromiso han aumentado entre uno y dos puntos. El "hablar", de un 68% a un 70% favorable. El "permanecer", de 59% a un 61% favorable. El "contribuir", de 63% a 64% de favorabilidad.

En cuanto a los diferentes niveles de compromiso, un 27% de todos los empleados se ubica dentro de la categoría "altamente comprometidos" y otro 38% en la categoría de "moderadamente comprometidos", comparado con el año anterior cuando el 24% de los empleados encuestados estaban "altamente comprometidos" y 39% estaban "moderadamente Comprometidos." La categoría "pasivos" pasó de 22% a 21% y los "no comprometidos" cambió de 15% a 14%.

En relación a los factores que influyen en el compromiso, el estudio encontró que los cuatro impulsores con mayor impacto fueron remuneración y reconocimiento, el liderazgo de la alta gerencia, las oportunidades de carrera y la propuesta de valor al empleado, en ese orden.
Latinoamérica, con un 75%, continúa teniendo el índice de compromiso más alto a nivel global, con índices de favorabilidad en sus tres comportamientos.

En la Argentina, el nivel de compromiso de los empleados resultó ser 59%, un punto porcentual inferior al año anterior, siendo el valor más bajo de su región. Localmente, las dimensiones que surgen del estudio como aquellas con mayor impacto en el nivel de compromiso son atracción y retención del talento, la propuesta de valor al empleado y el liderazgo de la alta gerencia.

Trabajar para fortalecer el compromiso de los empleados es una tarea fundamental para los líderes que buscan ejecutar sus planes de acción, dado que impacta considerablemente en los resultados del negocio, en indicadores claves como incremento de ventas, margen de utilidad y tasa de retorno a los accionistas.

En este sentido, los resultados a nivel local demuestran que para elevar el índice de compromiso, en primer lugar las organizaciones deben implementar acciones que lleven a atraer, promover y fidelizar de una manera más eficiente a las personas críticas y con mayor potencial para hacer crecer el negocio.

En segundo lugar, se debería poner el acento en ayudar a que los empleados puedan reconocer y saber explicar el valor diferencial de trabajar en sus organizaciones. Para esto es vital que las organizaciones puedan implementar y hacer vivir a sus empleados las experiencias que promete. Por último, resulta fundamental el rol de los altos directivos de la organización, que deben estar visibles y accesibles para los empleados, siendo abiertos y transparentes en sus comunicaciones, además de proveer una dirección clara y contagiar entusiasmo por el futuro de la organización.


Publicado  en el diario La Nación de Buenos Aires.