SEPTIEMBRE 2026

viernes, 18 de septiembre de 2026

SEMINARIO EJECUTIVO: EL ARTE DE REINVENTARSE

 



¿饾棖饾椉́饾椇饾椉 饾椏饾棽饾椂饾椈饾槂饾棽饾椈饾榿饾棶饾椏饾椈饾椉饾榾 饾椊饾椏饾椉饾棾饾棽饾榾饾椂饾椉饾椈饾棶饾椆饾椇饾棽饾椈饾榿饾棽 饾榾饾椂饾椈 饾棽饾椇饾椊饾棽饾槆饾棶饾椏 饾棻饾棽 饾棸饾棽饾椏饾椉?

El mundo laboral cambia cada vez m谩s r谩pido. Saber adaptarnos, identificar nuevas oportunidades y transformar nuestra experiencia en nuevas capacidades se convirti贸 en una habilidad clave.

馃幆 ¿饾棨饾棬饾棙́ 饾棭饾棓饾棪 饾棓 饾棫饾棩饾棓饾棔饾棓饾棟饾棓饾棩 饾棙饾棥 饾棙饾棪饾棫饾棙 饾棪饾棙饾棤饾棞饾棥饾棓饾棩饾棞饾棦?

• Estrategias para gestionar el cambio y la transformaci贸n profesional.
• Identificaci贸n y desarrollo de nuevas competencias clave.
• Herramientas de liderazgo adaptativo para desenvolverse en entornos inciertos.

馃懃 饾棗饾椂饾椏饾椂饾棿饾椂饾棻饾椉 饾棶: ejecutivos, gerentes, emprendedores, consultores y profesionales que est茅n atravesando un cambio o quieran proyectar una nueva etapa en su desarrollo profesional.
馃寪 Conoc茅 el programa, las fechas e inscribite ac谩:
https://lnkd.in/dkqzHbFW

馃帣️ A cargo de Guillermo Ceballos Serra
Escuela de Negocios - Universidad del Museo Social Argentino

jueves, 17 de septiembre de 2026

DEJAR DE SER MEDIOS PARA UN FIN: TRANSFORMANDO NUESTROS RECURSOS HUMANOS EN ALGO M脕S (O MUCHO M脕S)

 


Por Juan Manuel Garibaldi, Director de Capital Humano en Autopistas Urbanas S.A. (AUSA)

Recursos Humanos, Personal, People, HR, Capital Humano… pueden ser simplemente nuevas formas de nombrar la misma 谩rea o pueden representar algo mucho m谩s profundo: una evoluci贸n de nuestro rol dentro de las organizaciones.

En un principio, nuestra 谩rea era esencialmente un lugar de “servicios”. Una estructura que acompa帽aba de manera casi satelital al negocio principal —que muchas veces ni sab铆a c贸mo nos llam谩bamos— y que se ocupaba principalmente del “qu茅”, bastante menos del “c贸mo” y pr谩cticamente nada del “para qu茅”.

Eso cambi贸.

Hoy nuestro servicio se transform贸 en un partnership necesario para que el negocio pueda desarrollarse, transformarse y mejorar. Aportamos ideas, participamos de la mesa de decisi贸n, ayudamos a repensar procesos y estructuras, discutimos nuevos formatos de equipos y analizamos qu茅 capacidades, habilidades y conocimientos necesita la organizaci贸n para enfrentar lo que viene.

Pero ah铆 aparece la pregunta del mill贸n:

¿Estamos realmente preparados desde Capital Humano para semejante desaf铆o?

¿Tenemos dentro de nuestros propios equipos las capacidades necesarias para comprender el negocio, la tecnolog铆a y las nuevas formas de trabajo? ¿Estamos preparados para integrar personas, organizaci贸n, datos e inteligencia artificial? ¿O seguimos intentando responder a problemas nuevos con estructuras, perfiles y herramientas pensados para otro momento?

Hay que poner las barbas en remojo.

Durante mucho tiempo fuimos quienes ayudamos a que otras 谩reas aprendieran, acompa帽amos a los l铆deres en procesos de transformaci贸n y hablamos de reskilling, nuevas competencias y cambio cultural. Ahora tenemos que ser capaces de aplicar esa misma l贸gica sobre nosotros mismos.

Y probablemente 茅sta sea una de las grandes tendencias que est谩 redefiniendo nuestra profesi贸n: pasar de administrar puestos y estructuras a gestionar capacidades.

La planificaci贸n de personas ya no puede limitarse a preguntarnos cu谩ntas personas necesitamos. Tenemos que preguntarnos qu茅 capacidades necesita el negocio, cu谩les tenemos hoy, cu谩les debemos desarrollar y cu谩les podemos potenciar con tecnolog铆a e inteligencia artificial.

Eso modifica profundamente nuestro rol.

Capital Humano tiene la oportunidad de convertirse en un verdadero dise帽ador de la organizaci贸n y del trabajo: ayudar a definir c贸mo se combinan personas, equipos, tecnolog铆a y AI para producir mejores resultados.

Y para hacerlo tenemos que estar mucho m谩s cerca.

Participar de las reuniones. Entender el negocio. Conocer los problemas que todav铆a no tienen soluci贸n. Leer datos. Preguntar sin verg眉enza. Cuestionar procesos. Entender de tecnolog铆a. Y, sobre todo, influir sobre las capacidades que el negocio necesita desarrollar.

No desde un rol de staff ni como el “sheriff” de la compa帽铆a, sino como verdaderos socios estrat茅gicos.

Tambi茅n tenemos que revisar el famoso —y nunca bien ponderado— concepto de “cambio cultural”.

Muchas veces se lo utiliza como una forma elegante de romper lo existente sin construir algo mejor. Y 茅se es un error grave. Porque cuando una transformaci贸n no logra traducirse en nuevas formas concretas de trabajar, decidir, liderar y generar valor, no s贸lo fracasa su implementaci贸n: deja adem谩s un sabor amargo que condiciona cualquier intento futuro.

Hoy la transformaci贸n tiene otra complejidad.

La AI ya no deber铆a ser solamente una herramienta que Capital Humano recomienda utilizar. Nos obliga a redise帽ar el trabajo. La discusi贸n dej贸 de ser simplemente qu茅 tareas puede automatizar una m谩quina. La verdadera pregunta es qu茅 combinaci贸n entre capacidades humanas y tecnol贸gicas puede generar m谩s valor.

Y ah铆 aparece algo parad贸jico: cuanto m谩s tecnol贸gica se vuelve una organizaci贸n, m谩s importante se vuelve su dimensi贸n humana.

Adaptabilidad, pensamiento cr铆tico, aprendizaje continuo, colaboraci贸n, liderazgo y capacidad para interpretar y cuestionar los resultados que produce la tecnolog铆a empiezan a ser tan relevantes como las competencias t茅cnicas.

Por eso creo que tenemos una oportunidad magn铆fica.

Podemos evolucionar como trabajadores, como l铆deres y como organizaciones. Pero para hacerlo Capital Humano tambi茅n tiene que transformarse.

Herramientas de gesti贸n, datos para tomar mejores decisiones, aplicaci贸n seria de la AI, aprendizaje continuo, equipos m谩s flexibles y conocimiento profundo del negocio son parte de esa transformaci贸n.

Quiz谩s el futuro de Recursos Humanos no consista en encontrar un nuevo nombre para nuestra 谩rea.

Quiz谩s consista en dejar definitivamente de ser un medio para que otros alcancen un fin, para convertirnos en uno de los actores que ayudan a definir hacia d贸nde va la organizaci贸n, qu茅 capacidades necesita para llegar y c贸mo hacemos para que personas y tecnolog铆a puedan construir juntas ese futuro.

Y para eso, antes de transformar a los dem谩s, tenemos que estar dispuestos a transformarnos nosotros mismos.


Publicado en LinkedIn el 14 de septiembre de 2026 y en este espacio con expresa autorizaci贸n del autor.



martes, 15 de septiembre de 2026

LOS RIESGOS DE LA IA: ¿QU脡 PASAR脥A SI TU JEFE PUDIERA VER TODO LO QUE LE PREGUNTASTE A CHATGPT?

 


Por Leo Piccioli, Disrupting Management | Speaker | Ex-CEO |

OpenAI lanza ChatGPT Employer, una plataforma que permite a jefes ver qu茅 buscan sus empleados. Todav铆a no es verdad, pero podr铆a serlo.

12 de septiembre de 2026

Delegar la duda, el dilema, el an谩lisis, es regalar lo 煤nico que nos va a quedar como humanos, que es pensar y decidir.

Dos matem谩ticos (Tristan Buckmaster y Levent Alp枚ge) ven铆an hace un a帽o avanzando en la investigaci贸n de la soluci贸n a un mega problema, con un mill贸n de d贸lares de premio (Navier-Stokes). "De repente", hace unas semanas, OpenAI (due帽a de ChatGPT) decide meterse a fondo a estudiarlo.

Anunci贸 que lo hab铆a resuelto en apenas 80 horas. Fueron, en realidad, 88 horas de trabajo de 10.000 agentes de un modelo que todav铆a no fue lanzado comercialmente. M谩s de 880.000 horas de trabajo.

Por educaci贸n, OpenAI convers贸 sobre el tema con Buckmaster. No con Alp枚ge, que trabaja en Anthropic, una de sus competidoras. Durante la charla, el matem谩tico les hizo una pregunta bastante l贸gica:

“¿Pueden garantizarme que no usaron mis avances para llegar a su soluci贸n? Porque, si los usaron, ser铆a nuestra soluci贸n”.

Y fue todav铆a m谩s espec铆fico:

“¿El modelo fue entrenado con mis sesiones en Codex?”.

Cri, cri.

Inserte aqu铆 una respuesta poco contundente.

Modelos voraces

El asunto es el siguiente: los grandes modelos de lenguaje —los LLM, o la IA, como nos gusta llamarlos— mejoran a partir de los datos que reciben.

Im谩genes, audios, videos y, por supuesto, textos.

Los devoran. Los leen, los interpretan, los incorporan al modelo y luego los descartan.

Hace poco supimos, por ejemplo, que algunas empresas compraban libros para escanearlos y despu茅s destruirlos. Necesitaban los textos una sola vez: para incorporarlos a sus sistemas.

Tambi茅n conocemos los enormes conflictos judiciales entre estas compa帽铆as y los medios period铆sticos, las editoriales y los autores por el uso de sus contenidos.

Incluso comenzaron a aparecer textos “sint茅ticos”: una IA genera textos que luego sirven para entrenar a otra IA.

Suena un poco a un problema de casamientos entre primos.

Ahora imaginemos el trabajo del “gerente de adquisici贸n de datos”: una persona cuya misi贸n es encontrar, por todas partes, informaci贸n con la que alimentar a los modelos para que sigan mejorando.

En mayo cerr贸 Spirit Airlines, una aerol铆nea estadounidense de bajo costo. La empresa fue liquidada y se vendieron todos los activos que pudieron venderse.

Hubo una compra que llam贸 especialmente la atenci贸n.

Google, la empresa detr谩s de Gemini, pag贸 diez millones de d贸lares por todos sus datos: correos electr贸nicos, comunicaciones internas, planillas de c谩lculo, transacciones, reservas y hasta informaci贸n de recursos humanos sobre sus empleados, aunque sin datos que permitieran identificar individualmente a cada persona.

La segunda mejor oferta hab铆a sido de 7,5 millones de d贸lares, realizada por Mercor, otra compa帽铆a vinculada al mundo de la inteligencia artificial.

La conclusi贸n es sencilla: los datos con los que se alimentan los grandes modelos de lenguaje son cada vez m谩s valiosos.

Te juro que no lo voy a tocar

Y ahora viene la parte inc贸moda.

Todas estas empresas de inteligencia artificial tienen muy cerca —en realidad, ya dentro de sus sistemas— algo extremadamente valioso: los textos que escribimos los humanos.

Nuestros prompts.

Nuestras ideas.

Las cosas que queremos revisar.

Las preguntas que hacemos.

Los problemas que intentamos resolver.

Cada vez que alguien escribe:

“¿C贸mo le digo a mi jefe que es t贸xico?”.

“Me ofrecieron un trabajo por menos dinero, pero m谩s cerca de casa. ¿Qu茅 hago?”.

“¿C贸mo hago para fingir que estoy enfermo y poder irme a casa?”.

Todo eso queda registrado.

Y asociado al usuario que lo escribi贸.

Lo mismo ocurre cuando cargamos una presentaci贸n para un cliente y pedimos que la revise. O cuando subimos un estado de resultados, una liquidaci贸n de comisiones o una carta documento para que la analice.

Todo queda registrado, nada se pierde

Y las empresas de inteligencia artificial est谩n cada vez m谩s desesperadas por conseguir datos. La competencia es feroz.

Tanto que algunas compa帽铆as est谩n dispuestas a ser m谩s agresivas de lo que originalmente hab铆an previsto con sus “salvaguardas” para evitar problemas de seguridad y hackeos.

Ah铆 est谩, por ejemplo, lo ocurrido con Hugging Face y los agentes de OpenAI que, seg煤n se inform贸, escaparon de los l铆mites establecidos durante una prueba.

La escena podr铆a ser perfectamente esta:

“¡Necesitamos m谩s datos y los necesitamos ya!”, le grita el gerente de adquisici贸n de datos a su equipo.

El gerente mira hacia la derecha.

All铆 est谩n.

Los prompts.

Los archivos.

Las im谩genes.

Las conversaciones que millones de usuarios cargaron.

Todo dentro de una enorme caja que dice: No tocar.

Hasta que alguien decide tocarla.

Esto ya est谩 pasando

Y ac谩 hay que hacer una aclaraci贸n importante.

Esto no es algo que podr铆a pasar en el futuro.

Ya est谩 sucediendo.

Desde que empezamos a utilizar las versiones para consumidores de estos productos.

OpenAI lo explica de manera bastante clara: ChatGPT puede utilizar las conversaciones de los usuarios para mejorar sus modelos, salvo que el usuario desactive esa opci贸n.

Al mismo tiempo, la compa帽铆a establece que, por defecto, no utiliza para entrenar sus modelos los datos de usuarios de sus productos empresariales, como ChatGPT Business, Enterprise y la API.

¿Qu茅 podemos hacer?

Antes que nada, entender que este problema no es exclusivo de OpenAI. Es un problema que alcanza a todos los grandes modelos de lenguaje, aunque resulte m谩s visible en los productos que utilizamos con mayor frecuencia.

Lo primero que podemos hacer es tomar conciencia.

Saber es mejor que no saber.

El problema es que estas herramientas son demasiado 煤tiles.

No utilizarlas puede significar una desventaja frente a nuestros competidores: otras empresas, otros empleados, otras personas que s铆 las utilizan.

Podemos prohibir su uso. Pero, claramente, no podremos evitarlo por completo.

S铆 podemos tomar algunas precauciones.

Desactivar la opci贸n “Mejorar el modelo para todos”. Utilizar el chat temporal. O contratar planes empresariales, en los que, bajo determinadas condiciones, los datos no se utilizan para entrenar los modelos.

Tambi茅n existen modelos de lenguaje locales, que funcionan directamente en nuestra computadora o en nuestros propios servidores y no necesitan enviar la informaci贸n a un proveedor externo.

Ofrecen una ventaja importante en materia de privacidad.

Pero tienen un costo: requieren conocimientos t茅cnicos, necesitan actualizaci贸n permanente y, en muchos casos, implican trabajar con modelos menos avanzados que los disponibles en la nube.

O podemos hacer lo que probablemente terminemos haciendo: seguir como hasta ahora.

Pero sabiendo.

Sabiendo que, as铆 como las empresas de tecnolog铆a ya pod铆an anticipar qu茅 quer铆amos comprar, ahora tambi茅n pueden empezar a saber qu茅 deseamos, qu茅 nos preocupa, qu茅 pensamos hacer o qu茅 problemas estamos tratando de resolver.

Tal vez eso nos obligue a ajustar un poco nuestras consultas.

Tal vez nos ayude a no delegar todo nuestro pensamiento en las m谩quinas.

Tal vez nos permita cuidar un poco m谩s nuestra individualidad y nuestra privacidad.

El titular con el que empec茅 es falso.

Por ahora.

Pero la materia prima ya est谩 guardada

Tiene tu nombre.

Y ya hubo alguien dispuesto a pagar diez millones de d贸lares por bastante menos.

Si sabemos esto, quiz谩 debamos escribir un poco menos y pensar un poco m谩s.

Delegar la redacci贸n est谩 bien.

Delegar una correcci贸n tambi茅n.

Delegar las tareas repetitivas, incluso, puede ser una excelente idea.

Pero delegar la duda, el dilema, el an谩lisis y la decisi贸n es otra cosa.

Es regalar aquello que, al final, puede ser lo 煤nico que nos quede como humanos:

Pensar y decidir

Cuando finalmente aparezca el verdadero titular, que no nos encuentre pregunt谩ndole a ChatGPT qu茅 debemos hacer.


Publicado en MDZOL el 12 de septiembre de 2026.

lunes, 7 de septiembre de 2026

CULTURA: ES C脫MO SE HACEN LAS COSAS

 

Por Gary Burnison, Chief Executive Officer, Korn Ferry. USA.

Preg煤ntale a seis personas que definan cultura y probablemente obtendr谩s doce respuestas diferentes. Algunos dicen que es la misi贸n y los valores; para otros, son las mesas de ping-pong y la vestimenta laboral.

Sin embargo, la cultura se reduce a una sola definici贸n: es c贸mo se hacen las cosas.

Cuando era ni帽o, en cuanto entraba en casa de mi t铆a, ten铆a que quitarme las zapatillas en la puerta. ¿La raz贸n? El orgullo de esa casa del Medio Oeste era una alfombra blanca de pelo largo, y mi t铆a la manten铆a impecable. Hab铆a tapetes de pl谩stico transparente sobre la alfombra para caminar, que combinaban con las fundas de pl谩stico de los muebles. Y lo mejor de todo: rastrillaban la alfombra con un rastrillo especial para que pareciera nueva.

Yo no ten铆a que hacer nada de eso en casa, pero en su casa, sus reglas. Sin embargo, cuando crec铆 un poco, comprend铆 por qu茅 estas cosas eran tan importantes. Mis t铆os no ten铆an mucho dinero y trabajaron duro para conseguir todo lo que ten铆an: ella como enfermera y 茅l en una refiner铆a de petr贸leo.

Sus normas comunicaban su 茅tica laboral y sus valores. Esa era la cultura que convert铆a su casa en un hogar.

Hoy en d铆a, todos estamos decidiendo las "normas de la casa" a medida que avanzamos. Para algunos, est谩 bien trabajar en cualquier lugar y a cualquier hora. Otros quieren volver a los tiempos en que todos estaban en la oficina. Muchos se encuentran en un punto intermedio.

Pero al igual que el rastrillo para alfombras y las alfombras de pl谩stico, todo eso es solo la forma : los protocolos y los procedimientos. Mucho m谩s importante es la esencia : c贸mo las personas se relacionan e interact煤an entre s铆. No lo encontraremos explicado en ning煤n manual. No est谩 plasmado en un eslogan en un sitio web o en un cartel en el pasillo.

El lenguaje de la cultura es la emoci贸n: el esp铆ritu de c贸mo hacemos las cosas. Y es m谩s probable que se sienta que se exprese con palabras. Como me coment贸 esta semana Khoi Tu , experta en cultura de nuestra divisi贸n de Consultor铆a en la oficina de Londres: «La cultura es una celebraci贸n de lo que consideramos importante, de lo que creemos y valoramos. Y es responsabilidad del l铆der transformarla de invisible a visible. De lo contrario, es dif铆cil cambiarla».

La cultura puede ser un tema complejo. Recuerdo una reuni贸n con un cliente hace unos a帽os, en la que se pidi贸 a cada miembro de su equipo directivo que definiera su cultura. A medida que cada uno hablaba, quedaba claro que se centraban 煤nicamente en la forma, no en la esencia. Pero cuando la pregunta cambi贸 —«¿C贸mo es ser empleado aqu铆?»— las respuestas fueron sinceras, sin jerga, y se centraron en c贸mo se realiza el trabajo.

Hoy en d铆a, definir la cultura va mucho m谩s all谩 de simplemente elegir el espacio de oficina y los bienes ra铆ces. Es obvio que cualquier estigma en torno al teletrabajo ha desaparecido, dada la gran productividad que algunas personas pueden alcanzar trabajando de forma remota. Y ciertamente no se trata del logotipo de la empresa en una camiseta o de llevar al perro al trabajo, lo que los expertos denominan los artefactos de la cultura. Lo que m谩s importa es lo que hay detr谩s de esos artefactos: las creencias, los comportamientos y la mentalidad compartida que constituyen el n煤cleo de una cultura colectiva.

Como me coment贸 esta semana Sarah Jensen Clayton , quien lidera Cultura y Cambio en Norteam茅rica para nuestra firma: “Para las empresas de hoy, se trata de un reinicio cultural, un paso simb贸lico hacia atr谩s en un cap铆tulo dif铆cil. Dejamos atr谩s el pasado y miramos hacia adelante. Esto transforma la transici贸n cultural de algo meramente t谩ctico a algo inspirador”.

Dado lo lejos que hemos llegado y todo lo que hemos logrado, es momento de reflexionar sobre el futuro. Debemos preguntarnos: ¿C贸mo seguimos empoderando a las personas? ¿C贸mo interactuamos y nos ayudamos mutuamente? ¿C贸mo deber铆a ser la colaboraci贸n? ¿C贸mo surgir谩n las mejores ideas? ¿Necesitamos estar f铆sicamente cerca para que un encuentro casual en el pasillo o al tomar un caf茅 propicie conversaciones enriquecedoras? ¿O podemos replicar eso de otras maneras?

En resumen, toda gira en torno a la cultura: qui茅nes somos, qu茅 representamos, en qu茅 creemos y c贸mo hacemos las cosas.

Aqu铆 les comparto algunas reflexiones:

El dilema de la cultura. Lograr la cultura adecuada, en el momento oportuno y con las personas id贸neas, puede ser un reto para muchas empresas. A menudo, se trata m谩s de arte que de ciencia. En una encuesta realizada por nuestra firma, casi tres cuartas partes de los ejecutivos describieron la cultura como extremadamente importante para el desempe帽o organizacional. Sin embargo, solo un tercio afirm贸 que su cultura estaba totalmente alineada con su estrategia empresarial. Hoy en d铆a, todos nos encontramos en la misma situaci贸n, ya que la importancia de la cultura ha aumentado para pr谩cticamente todas las empresas del planeta. Estamos presenciando m谩s cambios que en los 煤ltimos diez a帽os. Ser谩 necesario realizar un trabajo diferente, y este deber谩 realizarse de manera diferente. Eso implica cultura. No existe una f贸rmula 煤nica para todos: nadie puede decirnos qu茅 es o deber铆a ser la cultura. Debe vivirse, respirarse y experimentarse a diario.

Las reglas no escritas. Las pol铆ticas y los procedimientos sin duda tienen su lugar: son una forma importante de que las personas se unan como sociedad, comunidad u organizaci贸n. Pero estas estructuras, por s铆 solas, no describen adecuadamente la cultura. Para ello, debemos fijarnos en las reglas no escritas, y toda organizaci贸n las tiene. «Las organizaciones pueden cambiar las pol铆ticas cuanto quieran, pero sigue existiendo un "c贸digo" sobre c贸mo hacemos las cosas», me dijo esta semana Lynn Foster , miembro de nuestro equipo de Cultura y Cambio de Norteam茅rica. En algunos lugares, todo gira en torno al rendimiento: la cultura empresarial de «pedir perd贸n, no permiso». Otros ser谩n m谩s jer谩rquicos. Variar谩 seg煤n el liderazgo, el sector, la historia y las personas. Pero dentro de cada empresa, existen redes informales y reglas no escritas que nunca se encontrar谩n en ning煤n manual del empleado.

Cultivar la cultura. En lo que respecta al cuidado y desarrollo de la cultura, el l铆der desempe帽a un papel fundamental. De hecho, la cultura comienza en la cima, donde se crea y se moldea. Por eso, nuestro Instituto Korn Ferry describe a los l铆deres con dos funciones principales. Primero, son los promotores de la cultura : modelos a seguir que encarnan la mentalidad, las creencias y los comportamientos deseados. Segundo, son los arquitectos de la cultura : se aseguran de que existan las estructuras adecuadas para respaldar esos comportamientos deseados. Con sus palabras y su ejemplo, los l铆deres garantizan que una cultura sana e inclusiva eche ra铆ces y crezca. Pero esto requiere tiempo; o, como dijo Khoi Tu en nuestra conversaci贸n: «Si le gritas m谩s fuerte a una planta, no crecer谩 m谩s r谩pido. Se necesitan las condiciones adecuadas para su cultivo».

Un deporte de equipo. Como cualquier entrenador te dir铆a, un gran equipo juega con libertad, por amor al juego. Cuando el objetivo es jugar de forma brillante, ganar es la consecuencia. Del mismo modo, cuando la confianza y la fe impregnan la cultura, la gente se esfuerza y ​​logra resultados. Para profundizar en este tema, nuestra firma realiz贸 una extensa investigaci贸n sobre la cultura organizacional durante la pandemia. Entre los muchos hallazgos, cabe destacar que, a medida que las empresas se ven presionadas a ser m谩s 谩giles, las personas se sienten m谩s empoderadas y tienen mayor libertad para expresarse. Con ese empoderamiento, los empleados se quedan. Y eso es crucial hoy en d铆a. Porque si bien el l铆der inicia el cambio, se necesita un movimiento para impulsarlo.

Debe encontrarse en las paredes y en los pasillos, pero, sobre todo, en el coraz贸n y la mente de cada persona. Y eso es cultura. Dif铆cil de definir, poderosa cuando se siente profundamente y mejor vivida en compa帽铆a. De hecho, es la clave para lograr nuestros objetivos.

 

Publicado originalmente por  Korn Ferry Insights Special Edition el 12 de abril de 2021.

mi茅rcoles, 26 de agosto de 2026

DEL «PONERSE LA CAMISETA» A TRABAJAR CON IA: EL NUEVO CONTRATO PSICOL脫GICO

 


Por Guillermo Ceballos Serra

Durante d茅cadas, la relaci贸n entre una persona y una organizaci贸n se sostuvo sobre algo m谩s amplio que el contrato laboral: un conjunto de expectativas no escritas sobre estabilidad, desarrollo, reconocimiento, compromiso y lealtad, es lo que conocemos como contrato psicol贸gico.

Pero ese contrato ha evolucionado y la IA y el trabajo h铆brido est谩n acelerando una nueva transformaci贸n.

De la camiseta al mercado

El contrato psicol贸gico tradicional ten铆a una fuerte dimensi贸n emocional.

La empresa ofrec铆a estabilidad, carrera y pertenencia. A cambio esperaba compromiso, permanencia y lealtad. En nuestro lenguaje cotidiano hab铆a una expresi贸n que lo resum铆a perfectamente: “tener puesta la camiseta”.

El acuerdo impl铆cito era: “Yo cuido a la organizaci贸n y la organizaci贸n cuida de m铆.”

Ahora bien, las reestructuraciones, fusiones, tercerizaciones y transformaciones competitivas comenzaron a romper esa promesa.

A fines del siglo XX, Peter Cappelli describi贸 en The New Deal at Work (1) una relaci贸n laboral cada vez m谩s influida por el mercado. Si la organizaci贸n ya no pod铆a garantizar empleo de largo plazo, tampoco pod铆a esperar lealtad de por vida.

La pregunta del profesional comenz贸 a cambiar:

“¿Qu茅 valor tendr谩 esta experiencia para mi carrera?”

Apareci贸 una nueva moneda: la empleabilidad.

El acuerdo pas贸 a parecerse m谩s a: “Mientras trabajemos juntos, generemos valor para ambos.”

El contrato de la era del conocimiento

La econom铆a del conocimiento produjo otro cambio.

El colaborador dej贸 de ser visto solamente como alguien que ocupa un puesto y ejecuta tareas. Su conocimiento, experiencia, creatividad, relaciones y capacidad para resolver problemas se convirtieron en activos fundamentales.

La organizaci贸n deb铆a crear un contexto donde las personas quisieran aprender, desarrollarse y aportar, donde el talento ten铆a una particularidad: pod铆a irse.

As铆, prop贸sito, cultura, liderazgo, experiencia del empleado y aprendizaje adquirieron un peso creciente en el contrato psicol贸gico.

Hasta que lleg贸 la IA.

La inteligencia artificial no solamente automatiza tareas. Comienza a realizar actividades cognitivas que hasta hace poco consider谩bamos exclusivamente humanas.

Al mismo tiempo, el trabajo h铆brido rompe la asociaci贸n hist贸rica entre trabajar y estar f铆sicamente en un lugar.

Dos certezas que organizaron el mundo del trabajo durante d茅cadas reciben su certificado de defunci贸n: que el puesto define nuestro trabajo y que la oficina define d贸nde ocurre.

La IA rompe la primera. El trabajo h铆brido, la segunda.

Cuando ambas desaparecen simult谩neamente, no estamos simplemente frente a un cambio tecnol贸gico o de modalidad de trabajo. Estamos renegociando el contrato psicol贸gico.

Creo que esta renegociaci贸n puede resumirse en cinco grandes transiciones.

1. De estabilidad a empleabilidad

Pocas organizaciones pueden prometer hoy: “Tu puesto siempre estar谩 aqu铆.”

Pero pueden ofrecer algo diferente:

“No puedo garantizarte que tu puesto seguir谩 siendo el mismo, pero puedo ayudarte a desarrollar las capacidades necesarias para seguir siendo relevante.”

Upskilling y reskilling dejan as铆 de ser simples programas de capacitaci贸n. Se convierten en parte del nuevo contrato.

La organizaci贸n ofrece oportunidades de aprendizaje. La persona asume responsabilidad por mantener su empleabilidad.

2. De presencia a contribuci贸n

Durante mucho tiempo confundimos presencia con compromiso. El trabajo h铆brido obliga a cambiar la pregunta.

De “¿d贸nde est谩s?” a “¿qu茅 est谩s aportando?”

Esto exige objetivos claros y l铆deres capaces de gestionar resultados en lugar de supervisar presencia.

Adicionalmente, implica evitar el sesgo de proximidad: si quienes van m谩s a la oficina reciben mejores oportunidades, la flexibilidad prometida termina convirti茅ndose en una flexibilidad penalizada.

3. De control a confianza

El trabajo distribuido hace menos relevante controlar actividad.

La alternativa es confianza con responsabilidad.

El nuevo acuerdo podr铆a ser:

“Te doy mayor autonom铆a para organizar tu trabajo; vos asum铆s mayor responsabilidad por tus resultados y compromisos.”

La confianza deja entonces de ser un valor escrito en una pared para convertirse en infraestructura organizacional.

4. De carrera a aprendizaje permanente

La carrera tradicional ten铆a forma de escalera. La nueva se parece m谩s a una red. Movimientos laterales, proyectos, nuevas especialidades y reinvenciones profesionales convivir谩n con las promociones tradicionales.

La introducci贸n de la IA genera que las competencias se transformen r谩pidamente; por lo que nuestro valor depender谩 cada vez menos de lo que sabemos hoy y m谩s de nuestra capacidad para aprender lo que necesitaremos ma帽ana. Aprender deja de ser algo que hacemos fuera del trabajo.

Aprender pasa a ser parte del trabajo.

5. De tecnolog铆a como herramienta a IA como compa帽ero de trabajo

Esta puede ser la transici贸n m谩s profunda.

Durante d茅cadas utilizamos tecnolog铆a para hacer nuestro trabajo. Ahora comenzamos a trabajar con sistemas capaces de realizar parte del trabajo cognitivo junto con nosotros.

Surge entonces una pregunta inevitable:

Si la IA puede hacer parte de lo que hago, ¿d贸nde est谩 mi valor?

Probablemente cada vez m谩s en el criterio, el contexto, el pensamiento cr铆tico, la creatividad, la empat铆a, las relaciones y la responsabilidad por las decisiones. El contrato no puede limitarse a: “Usa IA para producir m谩s.”

La organizaci贸n deber铆a comprometerse a utilizar la IA para aumentar las capacidades de las personas, no solamente su productividad.

Corresponde al profesional aprender a utilizarla sin delegar en ella su criterio ni su responsabilidad.

De la camiseta a la reciprocidad

Vista en perspectiva, la evoluci贸n es interesante:

  • En el contrato emocional, la moneda era la lealtad.
  • En el contrato profesional, la empleabilidad.
  • En la econom铆a del conocimiento, el talento y el aprendizaje.
  • En la era de la IA y el trabajo h铆brido, probablemente sean la adaptabilidad, la confianza y la reciprocidad.

La camiseta no desaparece, pero ya no alcanza con pedirle al colaborador que se la ponga. La organizaci贸n tambi茅n tiene que demostrar por qu茅 vale la pena llevarla.

Aqu铆 aparece una pregunta estrat茅gica para Recursos Humanos.

M谩s all谩 de discutir cu谩ntos d铆as debemos ir a la oficina o qu茅 herramientas de IA vamos a implementar:

¿Cu谩l es el nuevo acuerdo que estamos proponiendo a nuestra gente?

¿Qu茅 puede esperar leg铆timamente una persona de la organizaci贸n y qu茅 puede esperar la organizaci贸n de ella?

Cuando cambia el trabajo, tambi茅n cambia el contrato y la pregunta m谩s importante no parece ser c贸mo ser谩 el trabajo del futuro, sino:

¿Qu茅 estamos dispuestos a prometernos mutuamente para construirlo?

 

(1) Peter Cappelli —de quien tuve la oportunidad de ser alumno en Wharton— describi贸 en The New Deal at Work (1999) una transformaci贸n que hoy resulta especialmente vigente: el paso de una relaci贸n laboral basada en la estabilidad y la lealtad hacia otra m谩s determinada por el mercado, el valor profesional y la empleabilidad.

martes, 25 de agosto de 2026

EL ARTE DE EMPEZAR DE NUEVO

 


Por Andr茅s Hatum, Profesor en la Universidad Torcuato Di Tella. Lic. en Cs. Pol铆ticas, MBA, PHD in Management & Organization.

Despu茅s de a帽os de construir experiencia y prestigio, muchos ejecutivos descubren que lo m谩s dif铆cil no es cambiar de trabajo, sino redefinir qui茅nes quieren ser.

Hay un momento particularmente raro en muchas carreras profesionales que no necesariamente ocurre despu茅s de un despido, de una crisis espectacular ni de una pelea con el jefe. A veces aparece silenciosamente una ma帽ana cualquiera, mientras se mira la computadora y se piensa: “S茅 que esto ya no lo quiero, pero no tengo la menor idea de qu茅 quiero”. Bienvenidos al limbo profesional.

Es ese territorio extra帽o en el que el pasado laboral empieza a quedar chico, pero el futuro todav铆a es una hoja en blanco. Se tiene un cargo, una profesi贸n, una reputaci贸n, experiencia y probablemente un buen curr铆culum. El problema es que todo eso explica perfectamente qui茅n fue uno, pero cada vez menos qui茅n quiere ser. Y ah铆 comienza la desesperaci贸n.

Porque nos educaron para pensar las carreras como si fueran autopistas: se eleg铆a una profesi贸n, se ingresaba a una organizaci贸n, se ascend铆an algunos escalones y, con suerte, se llegaba a destino. Hab铆a desv铆os, por supuesto, pero el camino estaba m谩s o menos se帽alizado. El problema es que las carreras actuales se parecen bastante menos a una autopista y bastante m谩s a esos caminos donde, de repente, aparecen varias bifurcaciones y ning煤n cartel.

La primera reacci贸n suele ser buscar la respuesta correcta. ¿Qu茅 deber铆a hacer? ¿En qu茅 soy realmente bueno? ¿Cu谩l es mi pasi贸n? ¿D贸nde me veo dentro de diez a帽os? Y entonces vienen los tests, el coach, los libros, las conversaciones, los fines de semana introspectivos y, en algunos casos, una sobredosis de TED Talks. Todo puede ayudar. Pero existe una trampa: creer que uno tiene que descubrir su pr贸xima vida profesional antes de empezar a vivirla.

Herminia Ibarra, profesora de London Business School y una de las principales investigadoras sobre transiciones de carrera, lleva a帽os demostrando algo bastante contraintuitivo. En su libro Working Identity, basado en su investigaci贸n sobre profesionales que cambiaban de carrera, plantea que la reinvenci贸n no suele funcionar siguiendo la secuencia “primero descubro qui茅n quiero ser y despu茅s act煤o”. Muchas veces ocurre exactamente al rev茅s: se act煤a, se experimenta y, a partir de esas experiencias, se va descubriendo qui茅n se podr铆a llegar a ser.

Nadie resuelve una crisis de carrera meditando en un sill贸n. Pensar es necesario; quedarse exclusivamente pensando puede convertirse en una forma bastante sofisticada de no hacer nada. La obsesi贸n por encontrar “la respuesta definitiva” genera par谩lisis por an谩lisis: se recorren veinte escenarios posibles en la cabeza y se descartan todos antes siquiera de haber probado uno (y mientras tanto uno sigue sentado frente a la computadora, cuestion谩ndose la vida).

Ibarra utiliza una idea particularmente potente: los “provisional selves”, algo as铆 como identidades profesionales provisionales. En una investigaci贸n publicada en Administrative Science Quarterly, observ贸 que las personas que asum铆an nuevos roles profesionales ensayaban distintas versiones de s铆 mismas: observaban modelos, probaban comportamientos y luego evaluaban qu茅 les resultaba aut茅ntico y qu茅 no. Es decir, la nueva identidad no aparec铆a por revelaci贸n, sino que se iba construyendo mediante experimentos. Esto explica por qu茅, frente al limbo profesional, es preferible hablar de micro experimentos antes que de grandes decisiones.

Quien crea que podr铆a dedicarse a otra actividad no necesita renunciar de inmediato: primero puede participar en un proyecto vinculado con ese inter茅s. Si le atrae otra industria, conviene conversar con al menos cinco personas que ya trabajen en ese 谩mbito. Si hay algo que despierta su curiosidad, aunque todav铆a no sepa para qu茅 podr铆a servirle, puede hacer un curso corto. Y si fantasea con ense帽ar, emprender, asesorar o escribir, lo mejor es probarlo en una escala peque帽a. El objetivo del micro experimento no es alcanzar el 茅xito, sino generar informaci贸n.

Bill Burnett y Dave Evans utilizan una l贸gica similar en Designing Your Life, desarrollado a partir de su experiencia en Stanford: aplicar herramientas del design thinking a las decisiones vitales. Frente a problemas donde no se conoce de antemano la soluci贸n, proponen construir prototipos. En lugar de imaginar durante meses c贸mo ser铆a determinada vida profesional, postulan hacer una versi贸n peque帽a y barata de ella y aprender de la experiencia. La palabra clave es curiosidad.

Mark Savickas y Erik Porfeli, dos referentes en investigaci贸n sobre adaptabilidad de carrera, identifican precisamente cuatro recursos para afrontar transiciones laborales: preocupaci贸n por el futuro, control sobre las propias decisiones, curiosidad por las posibilidades y confianza para perseguirlas. La curiosidad no es entonces un lujo intelectual, es una competencia profesional que hay que desarrollar. Permite explorar futuros antes de comprometerse con ellos.

Hay, sin embargo, otra dificultad. Para reinventarse hay que aceptar temporalmente algo que a muchos profesionales exitosos les resulta insoportable: volver a ser principiantes. Despu茅s de veinte o treinta a帽os construyendo expertise, reconocimiento y estatus, no resulta sencillo entrar a un lugar donde nadie nos conoce demasiado, hacer preguntas elementales o descubrir que alguien veinte a帽os menor sabe much铆simo m谩s que uno. Nuestra experiencia, que fue una enorme ventaja durante a帽os, puede convertirse en un yunque si se pretende que el futuro sea simplemente una extensi贸n del pasado.

William Bridges llam贸 “zona neutral” a ese espacio de transici贸n en el que lo anterior termin贸 psicol贸gicamente pero lo nuevo todav铆a no comenz贸 del todo. Es inc贸modo porque las personas se quedan moment谩neamente sin las referencias que les daban seguridad. Pero Bridges advert铆a que esa zona aparentemente improductiva es tambi茅n un per铆odo de reorientaci贸n. No hay que atravesarla desesperadamente, hay que aprovecharla.

Quiz谩s ese sea uno de los grandes desaf铆os de las carreras contempor谩neas: aprender a tolerar per铆odos en los que la identidad profesional todav铆a est谩 en construcci贸n. Durante d茅cadas a los profesionales les ense帽aron a acumular certezas: t铆tulo, cargo, especialidad, experiencia, reputaci贸n. Todo deb铆a llevarlos hacia una definici贸n cada vez m谩s precisa de sus personas: “Yo soy esto”. Pero una carrera larga probablemente requiera decir varias veces: “Yo fui esto. Ahora estoy viendo qu茅 puedo ser”.

No significa tirar por la borda treinta a帽os de experiencia. Al contrario. La experiencia es capital acumulado, es criterio, relaciones, conocimiento y cicatrices de errores que ya se cometieron. Pero ese capital puede combinarse de maneras diferentes. El problema aparece cuando se confunde experiencia con identidad.

Hay personas que no extra帽an su trabajo anterior, sino que extra帽an la jerarqu铆a que ten铆an. Otras no extra帽an la empresa, extra帽an la sensaci贸n de saber perfectamente qu茅 hacer. Y muchas descubren que lo m谩s dif铆cil de cambiar de carrera no es aprender algo nuevo, sino abandonar la explicaci贸n que durante a帽os les dieron a los dem谩s —y a s铆 mismas— sobre qui茅nes eran. Por eso el limbo profesional no se resuelve necesariamente encontrando una gran respuesta sino que se atraviesa acumulando peque帽as evidencias.

Una carrera no se dise帽a solamente corriendo y mirando hacia adelante. Se puede construir caminando y, posiblemente, haya momentos en los que no se sabe exactamente hacia d贸nde se est谩 yendo. No importa. Cuando el mapa todav铆a no existe, el pr贸ximo paso puede ser m谩s importante que conocer el destino.

 

Publicado en el diario La Naci贸n el 15 de agosto de 2026.

LA IA COMO CABALLO DE TROYA: LINDA POR FUERA, INGOBERNABLE POR DENTRO

Por Enrique Parborell Socio y Director de Estrategia de Sostenibilidad de ESTRATEGA.org

El problema nunca fue la tecnolog铆a en s铆. El problema es lo que entr贸 junto con ella, sin que nadie lo inventariara.

Citando la referencia del director de Odissea, Christopher Nolan sobre la IA en su nueva pel铆cula, la inteligencia artificial lleg贸 prometiendo exactamente lo que promete todo caballo de Troya: un regalo demasiado bueno para rechazar. Optimiza y automatiza procesos que antes tomaban semanas, detecta fraude antes de que ocurra, diagnostica enfermedades con una precisi贸n que ning煤n humano iguala, y eleva la productividad a niveles estratosf茅ricos. Ning煤n directorio, ning煤n gobierno y ninguna persona que la adopt贸 lo hizo por ingenuidad — lo hizo porque funciona, y funciona cada vez mejor. El problema nunca fue la tecnolog铆a en s铆. 

El problema es lo que entr贸 junto con ella, sin que nadie lo inventariara: personas que la usan sin que sus organizaciones lo sepan, decisiones automatizadas sin nadie que las audite, datos sensibles que viajan a servidores que nadie controla, algoritmos que replican sesgos humanos a una escala que ning煤n sesgo humano individual podr铆a alcanzar. La IA no vino a destruir desde afuera. Vino puertas adentro, con la confianza que le dimos nosotros mismos — y ah铆, dentro de las murallas, es donde el desgobierno se instal贸.

Seg煤n Gartner, firma de investigaci贸n y consultor铆a y referente mundial de tendencias tecnol贸gicas, expuso que el gasto mundial en IA se proyecta en 2,52 billones de d贸lares en 2026, un 44% m谩s que el a帽o anterior, mientras que el gasto global en plataformas de gobernanza de IA se proyecta en apenas 492 millones de d贸lares en 2026, duplic谩ndose reci茅n hacia 2030 — es decir, la gobernanza representa una fracci贸n m铆nima (~0,02%) del gasto total en IA. Est谩 claro el poco foco que se le est谩 poniendo a la Gobernanza de la IA, y esto trae sus consecuencias…

La IA no es una herramienta, no es un tema tecnol贸gico, es mucho m谩s que esto... Es una “tercerizaci贸n” (muchas veces inconsciente) de nuestra inteligencia. Es tambi茅n es una cuesti贸n organizativa que est谩 afectando simult谩neamente al cumplimiento normativo, la 茅tica, la responsabilidad legal y la estrategia empresaria.

La Ley de IA de la UE desde agosto de 2026 (que est谩 convergiendo en EEUU, y luego lo har谩 en Latinoam茅rica) convierte la gobernanza de la IA en una obligaci贸n legal para sistemas de alto riesgo en Europa. Las empresas que utilicen inteligencia artificial en decisiones de recursos humanos, concesi贸n de cr茅ditos o infraestructura cr铆tica necesitar谩n un sistema de gesti贸n de riesgos documentado, documentaci贸n t茅cnica y supervisi贸n humana. Sanciones por infracciones: hasta 35 millones de euros o el 7 por ciento de la facturaci贸n anual.

Esto cambia fundamentalmente el c谩lculo. Hasta ahora, la gobernanza de la IA era cuesti贸n de mejores pr谩cticas. A partir de ahora, es una cuesti贸n de responsabilidad, no solo de estas empresas en Europa, sino de empresas europeas en Latinoam茅rica. Los miembros del consejo o el “board” que no puedan demostrar una estructura de gobernanza se exponen a un riesgo personal (recordar la analog铆a con SOX Sarbanes-Oxley hace 20 a帽os).

Algunos hechos inquietantes por imprevistos de la IA…

Hecho 1:

Hacemos unos d铆as, le铆mos esta noticia. El 21 de Julio de este a帽o, OpenAI inform贸 p煤blicamente algo preocupante sobre “un incidente de ciberseguridad sin precedentes”. Esta empresa, estaba testeando un Modelo no lanzado aun con t茅cnicas de hackeo en un ambiente de prueba interno. Pero sucedi贸 lo que no esperaban… este Modelo sali贸 de este entorno interno, encontr贸 un acceso a Internet dentro de las oficinas de OpenAI, sali贸 y ejecut贸 c贸digo indebido en servidores de otras empresa, Hugging Face. La IA empieza a tomar sus propias decisiones, m谩s all谩 del alcance que le dieron sus dise帽adores.

Hecho 2:

Unos meses antes, en Noviembre de 2025, la Corte Suprema de Colombia, en un hist贸rico fallo sobre el uso de la IA en ese pa铆s, anul贸 una decisi贸n judicial apoyada en citas falsas generadas por la misma IA, en lo que empez贸 a llamarse “alucinaciones de la IA”, incluyendo citas inexistentes en leyes o jurisdicciones.

Hecho 3:

Para mencionar un caso de discriminaci贸n racial hecho por algoritmos de IA (dise帽ados antes por humanos que tambi茅n discriminaban), Derek Mobley, un hombre afroamericano mayor de 40 a帽os, present贸 su CV a m谩s de 100 empleos en empresas que usaban el software de selecci贸n de Workday y fue rechazado todas las veces (una vez, apenas 55 minutos despu茅s de enviar la solicitud, a la 1:50 AM…). Este proceso es ejecutado 100% por algoritmos de IA de la aplicaci贸n. En mayo de 2025 una jueza federal de California autoriz贸 que el caso avance como demanda colectiva nacional bajo la ley antidiscriminaci贸n por edad, pero hecha por IA….

¿C贸mo puede manifestarse el desgobierno?

En la indefinici贸n de d贸nde debe usarse la IA, muchas veces por no integrar la 茅tica en las decisiones. Por ejemplo, le pregunto al lector, ¿ser铆a 茅tico integrar la IA en armas para uso militar que matan humanos? O para espiar caras sin consentimiento de ciudadanos o consumidores?

El caso de desgobierno en el uso de datos, no 铆ntegros o de baja calidad, es anterior a este boom de la IA, pero 茅sta agrava el problema porque usa estos datos para tomar decisiones por nosotros, con una base err贸nea de datos o hip贸tesis equivocadas. O sea, resultados indeseados.

Otro caso donde sufrimos las consecuencias del desgobierno, est谩 relacionado con las funciones para las cuales fueron dise帽ados los Modelos con IA, pero que luego aprenden nuevas funciones en forma aut贸noma, sin la autorizaci贸n de su dise帽ador como el caso de OpenIA.

Vayamos al desgobierno por no control de las acciones de IA, como el caso de Workday. ¿Qui茅n controla que no haya sesgos en el mismos algoritmos? A煤n con la existencia de herramientas de IA que detectan sesgos en otros algoritmos de IA, ¿cu谩ntas empresas usan estos detectores de sesgos? Poqu铆simas…

Los algoritmos al inicio de su existencia, con Modelos Matem谩ticos bien elegidos, tienen un porcentaje muy bajo de falsos positivos. Dicho de otra manera, aciertan con m谩s de 95% de certeza sus resultados. Pero… con el correr del tiempo, pierden efectividad hasta tal punto que pueden estar 50% equivocados en sus conclusiones. Lo alarmante que su dise帽ador o la organizaci贸n que los usa, no lo saben porque estuvieron en su concepci贸n, pero no monitorearon su evoluci贸n. Siguen confiando en sus algoritmos como el 1er d铆a. Justamente la nueva ISO 42001 con foco en el Gobierno de la IA, obliga a tener procesos de revisi贸n frecuente de los algoritmos y de sus resultados.

¿C贸mo bajamos la probabilidad de ser v铆ctimas de algoritmos de IA defectuosos o no 茅ticos?

La IA no es responsabilidad del CIO o del Gerente de Sistemas. Es responsabilidad de todos los usuarios, sin jerarqu铆as. No obstante, alguien tiene que gestionar las consecuencias y su comunicaci贸n. La ISO 42001 obliga a la definici贸n de un Comit茅 de IA con Directores que son responsables del uso de la misma en cada 谩rea que lideran.

Al mismo tiempo debe existir una Pol铆tica de uso de Algoritmos de IA, estableciendo d贸nde se aplicar谩n y d贸nde no, evaluando riesgos y validando el impacto sobre proveedores, empleados y clientes.

Debe definirse qui茅n es qui茅n en el uso de la IA (Proveedor, Productor, Usuario, Impactado, etc), y qu茅 debe medirse como resultado de ejecuci贸n de estos algoritmos.

Pero lo m谩s importante, es no tercerizar “nuestro pensamiento cr铆tico”. Podemos tercerizar en la IA tareas repetitivas, preguntar sobre abordajes, revisar pol铆ticas, pero de ninguna manera, podemos perder nuestra capacidad de tomar decisiones en funci贸n a quienes somos, qu茅 queremos, sobre qu茅 cultura organizacional operamos, y sobre todo, del timing justo de la ejecuci贸n. Al final, las organizaciones, aun con grandes instalaciones y f谩bricas, son grupos humanos con objetivos de resultados. No tercericemos en la IA, sin aplicar nuestro pensamiento cr铆tico y conciencia de sus resultados, y menos, si no ejercemos un gobierno maduro de la misma. Si entra un Caballo de Troya, prepar茅monos para gobernar las soluciones a sus consecuencias.


Publicado en El Cronista el 22 de agosto y en este espacio con expresa autorizaci贸n del autor.