JULIO 2026

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domingo, 26 de julio de 2026

PRESENCIA EJECUTIVA: MUCHO MÁS QUE UNA CUESTIÓN DE IMAGEN

 


Por Guillermo Ceballos Serra

¿Por qué algunos profesionales con excelentes resultados nunca llegan a la alta dirección, mientras otros sí?

La respuesta no siempre está en el conocimiento técnico, la experiencia o los resultados. En muchos casos, la diferencia radica en una competencia de la que todavía se habla poco en Argentina y gran parte de Latinoamérica: la presencia ejecutiva.

Sin embargo, el término suele generar cierta resistencia. Para algunas personas, hablar de presencia ejecutiva remite a la apariencia física, la forma de vestir, el carisma o incluso a un concepto asociado con estereotipos y sesgos.

Nada más alejado de la realidad.

En las organizaciones más avanzadas, la presencia ejecutiva no tiene relación con la imagen personal. Tiene que ver con la percepción que los demás construyen sobre la capacidad de un líder para generar confianza, influir, tomar decisiones, representar la cultura de la organización y conducir equipos hacia resultados sostenibles.

En países como Estados Unidos, esta competencia forma parte de los programas de desarrollo de líderes, de los procesos de planificación de sucesión y del coaching dirigido a ejecutivos de alto potencial. Allí se entiende que, para acceder a posiciones de mayor responsabilidad, no basta con obtener resultados. También es necesario demostrar la capacidad de liderar el futuro de la organización.

Quizás haya llegado el momento de incorporar esta conversación con mayor fuerza en nuestras organizaciones.

No es apariencia, es percepción

La presencia ejecutiva no depende del cargo, de la antigüedad, del estilo personal ni de la personalidad.

Es la percepción que los demás construyen sobre nuestra capacidad para liderar.

Es la confianza que inspiramos, la credibilidad que proyectamos y la influencia que generamos a través de nuestras decisiones, nuestros comportamientos y nuestra forma de relacionarnos.

En definitiva, es la coherencia entre lo que pensamos, lo que comunicamos y la manera en que actuamos.

Los cuatro pilares de la presencia ejecutiva

1. Pensamiento estratégico

El primer pilar es la capacidad de elevar la mirada.

Los líderes con presencia ejecutiva no quedan atrapados en la urgencia del día a día. Comprenden el negocio, anticipan escenarios, conectan información, identifican oportunidades y toman decisiones alineadas con la estrategia de largo plazo.

Mientras algunos administran el presente, ellos ayudan a construir el futuro. Su aporte no se limita a resolver problemas. Aportan criterio, visión y dirección.

2. Comunicación con impacto

La comunicación ejecutiva no consiste en hablar más, sino en generar claridad e influencia.

Es la capacidad de transmitir ideas complejas de forma simple, escuchar activamente, formular preguntas que amplían la reflexión, sostener conversaciones difíciles y adaptar el mensaje a cada audiencia.

Los líderes con presencia ejecutiva utilizan la comunicación para movilizar personas, generar confianza y alinear voluntades hacia un objetivo común.

3. Cómo me perciben los demás

Existe una pregunta que todo líder debería hacerse con frecuencia:

¿Cómo me perciben las personas con las que trabajo?

La presencia ejecutiva no es lo que creemos proyectar. Es lo que los demás experimentan cuando interactúan con nosotros.

Se manifiesta en la serenidad con la que enfrentamos una crisis, en la coherencia entre nuestras palabras y nuestras acciones, en la forma de escuchar, de decidir y de generar confianza.

Las personas recuerdan mucho más cómo las hizo sentir un líder que el contenido exacto de sus discursos.

4. Ser un embajador de la cultura

Todo ejecutivo representa mucho más que un área, un proyecto o un resultado.

Representa la cultura de la organización.

Cada decisión, cada conversación y cada comportamiento transmiten un mensaje sobre qué valores son realmente importantes. Los colaboradores observan cómo sus líderes enfrentan los errores, reconocen los logros, gestionan los conflictos, toman decisiones difíciles y tratan a las personas.

La cultura organizacional no se construye únicamente a través de una declaración de misión o de valores escritos. Se construye, sobre todo, a través del comportamiento cotidiano de quienes lideran.

Un ejecutivo con verdadera presencia comprende que siempre está siendo observado y que, quiera o no, actúa como un embajador de la organización. Su ejemplo fortalece la confianza, refuerza la cultura y genera coherencia entre lo que la empresa dice y lo que realmente hace.

El cargo llega después de la percepción

Existe una realidad que rara vez se conversa en los programas de desarrollo de liderazgo.

Antes de ser nombrado gerente, director o vicepresidente, las personas deben ser percibidas como tales.

Las organizaciones no promueven únicamente a quienes obtienen buenos resultados. Promueven a quienes consideran preparados para asumir responsabilidades de mayor complejidad.

Mucho antes del nombramiento, los líderes ya están siendo observados. Se observa cómo piensan, cómo toman decisiones, cómo influyen sin necesidad de autoridad formal, cómo representan la cultura de la organización y cómo reaccionan frente a la incertidumbre y la presión.

Por esa razón, el nombramiento suele ser una formalidad. Es la confirmación de una percepción que se ha construido a lo largo del tiempo.

Quienes esperan tener el cargo para comenzar a comportarse como líderes suelen llegar tarde. En cambio, quienes desarrollan presencia ejecutiva empiezan a liderar antes del ascenso. Piensan estratégicamente antes de dirigir una unidad de negocio. Influyen antes de ocupar una posición jerárquica. Actúan como embajadores de la cultura antes de recibir un nuevo título.

La presencia ejecutiva no nace con el cargo. Con frecuencia, es precisamente esa presencia la que abre la puerta al siguiente nivel.

El rol del coaching ejecutivo

La buena noticia es que la presencia ejecutiva no es un atributo innato ni un privilegio reservado para unos pocos.

Es una competencia que puede desarrollarse.

El coaching ejecutivo ofrece un espacio de reflexión para fortalecer el autoconocimiento, identificar puntos ciegos, comprender cómo somos percibidos y desarrollar comportamientos que incrementen nuestra influencia y credibilidad.

El objetivo no es construir una imagen artificial ni interpretar un papel. Es desarrollar un liderazgo auténtico, coherente y alineado con los desafíos que demandan las organizaciones actuales.

Una invitación a la reflexión

En las primeras etapas de una carrera profesional, el crecimiento suele depender del conocimiento técnico y de la capacidad para entregar resultados. Sin embargo, a medida que aumentan las responsabilidades, el diferencial cambia.

Las organizaciones necesitan líderes capaces de pensar estratégicamente, comunicar con claridad, influir con credibilidad y representar la cultura que desean construir.

La presencia ejecutiva integra todas esas capacidades. No se trata de parecer un líder. Se trata de convertirse en uno.

Quizás la pregunta más importante que todo profesional debería hacerse no sea:

¿Estoy preparado para mi próximo cargo?

Sino otra mucho más desafiante:

¿Las personas que toman las decisiones ya me perciben como alguien capaz de desempeñarlo?

El liderazgo no comienza el día en que una persona recibe un nuevo cargo. Comienza mucho antes, cuando inspira confianza, demuestra criterio y representa con coherencia los valores de la organización.

El cargo no crea al líder. Simplemente reconoce al líder que los demás ya habían comenzado a ver.

 


domingo, 24 de mayo de 2026

EL ARTE CORPORATIVO DE ARRUINAR A LA GENTE COMPETENTE

 


Por Andrés Hatum. Profesor de la Universidad Torcuato Di Tella – Buenos Aires

Las organizaciones suelen premiar el desempeño pasado sin evaluar si el nuevo rol requiere habilidades distintas.

En muchas empresas hay una escena que se repite como un ritual corporativo. Un directivo anuncia una promoción, alguien sonríe con mezcla de orgullo y nerviosismo, los colegas aplauden y el departamento de recursos humanos redacta un comunicado celebrando el reconocimiento al talento (siempre es bueno dar buenas noticias). Todo parece encajar con la narrativa meritocrática que las organizaciones modernas se cuentan a sí mismas: el esfuerzo es recompensado y el talento encuentra su lugar en la jerarquía.

Sin embargo, detrás de ese momento aparentemente virtuoso se esconde uno de los errores estructurales más persistentes del management contemporáneo. Las empresas suelen promover mirando hacia atrás, no hacia adelante. El ascenso se convierte en una forma de premiar el desempeño pasado, aunque el nuevo rol requiera habilidades completamente diferentes. El mejor vendedor se convierte en jefe de ventas, el analista más brillante pasa a dirigir un equipo, el ingeniero más talentoso termina gestionando personas en lugar de diseñar soluciones. En teoría es una recompensa; en la práctica muchas veces es una mutación del trabajo para la cual nadie fue preparado.

La lógica detrás de este fenómeno fue descrita con ironía hace décadas por Laurence J. Peter, quien observó que en las jerarquías las personas tienden a ser promovidas hasta alcanzar su nivel de incompetencia. El llamado principio de Peter sigue apareciendo con inquietante frecuencia en las organizaciones contemporáneas. Cuando el desempeño individual se utiliza como único criterio de ascenso, el sistema termina reemplazando a excelentes especialistas por gerentes improvisados. La empresa pierde a un gran técnico y gana un líder mediocre e incompetente.

El problema se vuelve aún más complejo cuando se observa cómo se eligen a los líderes. El psicólogo organizacional Tomás Chamorro-Premuzic autor de I, Human (Yo, Humano, Granica 2026) entre otros, ha señalado una paradoja incómoda: muchas organizaciones confunden la apariencia de liderazgo con el liderazgo real: “Hay una enorme diferencia entre los rasgos de personalidad y los comportamientos que llevan a que alguien sea elegido como líder y los rasgos y habilidades que verdaderamente se necesitan para liderar” desafía Chamorro Premuzic. En otras palabras, las características que hacen que alguien parezca líder no necesariamente son las que permiten liderar bien.

Una de las confusiones más frecuentes es la que se produce entre confianza y competencia. Chamorro-Premuzic lo resume de manera brutalmente simple: “La competencia es cuán bueno sos en algo. La confianza es cuán bueno creés que sos en algo”. El problema es que, en los procesos de promoción, la segunda suele ser mucho más visible que la primera. En un comité ejecutivo resulta más fácil detectar seguridad que juicio, es más sencillo percibir carisma que capacidad analítica y es más cómodo confiar en quien habla con aplomo que en quien duda antes de decidir.

La historia reciente de algunas de las empresas más emblemáticas de Silicon Valley muestra hasta qué punto esa ilusión puede ser costosa. Adam Neumann, fundador de WeWork, construyó una narrativa casi mística alrededor de su empresa. Prometía transformar no sólo el mercado de oficinas sino la forma misma en que las personas trabajaban y se relacionaban. Durante años los inversores quedaron fascinados por su carisma y su visión grandilocuente. La organización creció de manera vertiginosa, alimentada por una cultura que premiaba la expansión sin demasiadas preguntas. Cuando finalmente la compañía intentó salir a bolsa, los números revelaron lo que el entusiasmo había ocultado: una empresa profundamente desordenada, con pérdidas gigantescas y una gobernanza frágil. El liderazgo que parecía inspirador resultó ser, en gran medida, una combinación de exceso de confianza y ausencia de controles.

Algo similar ocurrió en Uber durante los años de Travis Kalanick. El crecimiento explosivo de la empresa fue celebrado como un ejemplo de innovación disruptiva, pero la cultura interna terminó revelando un problema más profundo. Investigaciones internas y denuncias públicas mostraron un ambiente marcado por la agresividad competitiva, la presión constante y una tolerancia preocupante hacia comportamientos abusivos. La empresa había construido un liderazgo que funcionaba muy bien para conquistar mercados, pero que resultaba mucho menos eficaz para construir una organización sostenible.

Estos casos extremos no son anomalías aisladas. Más bien iluminan un patrón que aparece en escalas mucho más pequeñas dentro de miles de compañías. Cuando las promociones se convierten en recompensas simbólicas en lugar de decisiones estratégicas sobre liderazgo, las organizaciones terminan construyendo jerarquías llenas de líderes accidentales; personas que llegaron a esos puestos porque eran buenas en otra cosa.

A esta dinámica se suma otro factor menos visible pero igual de decisivo: la política organizacional. Las promociones rara vez son decisiones puramente técnicas; también reflejan reputaciones informales, redes de influencia, percepciones subjetivas sobre quién “tiene madera de líder”. En ese proceso, la visibilidad suele pesar más que la competencia real. Quien habla con seguridad en las reuniones tiene más probabilidades de ser recordado que quien produce resultados silenciosamente.

El propio Chamorro-Premuzic advierte que esta tendencia se ve reforzada por un rasgo psicológico bastante humano: nuestra inclinación a asociar dominancia con capacidad. Por eso, en su trabajo sobre liderazgo sostiene que el verdadero problema no es la falta de talento, sino la dificultad para reconocerlo. Durante demasiado tiempo las organizaciones han premiado rasgos como la confianza excesiva, el narcisismo o la autopromoción, características que pueden impresionar en una entrevista o en una reunión estratégica, pero que rara vez producen equipos saludables o decisiones equilibradas.

La paradoja es que las cualidades que suelen acompañar al buen liderazgo —humildad intelectual, capacidad de escucha, tolerancia a la ambigüedad— no siempre resultan espectaculares en los procesos de promoción. De hecho, muchas veces se confunden con falta de ambición. Bertrand Russell lo expresó con una frase que Chamorro-Premuzic cita con frecuencia: “el problema fundamental del mundo es que los estúpidos están muy seguros de sí mismos, mientras que los inteligentes están llenos de dudas.”

El resultado es un sistema que, sin proponérselo, favorece la seguridad antes que el talento. Las promociones terminan funcionando como un filtro imperfecto que selecciona a quienes mejor interpretan el teatro del liderazgo, y no necesariamente a quienes están mejor preparados para ejercerlo.

Mientras las empresas sigan confundiendo reconocimiento con liderazgo, las promociones continuarán siendo ese extraño ritual corporativo en el que una organización celebra, con aplausos y discursos, la posibilidad de haber creado su próximo problema.

Quizás el desafío más profundo para las organizaciones contemporáneas sea abandonar la idea de que el ascenso jerárquico es la única forma de reconocer el talento. No todo experto necesita convertirse en jefe para seguir creciendo. No todo gran profesional quiere dirigir personas (hay gente que solo quiere ser feliz). Y, sobre todo, no todo gran desempeño individual es una señal de potencial para liderar.

Mientras las empresas sigan confundiendo reconocimiento con liderazgo, las promociones continuarán siendo ese extraño ritual corporativo en el que una organización celebra, con aplausos y discursos, la posibilidad de haber creado su próximo problema.


Publicado en el diario La Nación el 9 de mayo de 2026

sábado, 31 de mayo de 2025

JOB SEEKER: EMPEZAR OTRA VEZ, PERO CON TODO LO APRENDIDO



Por Guillermo Ceballos Serra

Perder el trabajo no define tu valor. En cambio, puede ser una oportunidad para redescubrir tu propósito, reordenar tus prioridades y volver al mercado con más claridad y fuerza.

A lo largo de la vida laboral, todos atravesamos momentos de cambio. Algunos son elegidos, otros nos sorprenden. Perder el empleo es uno de los más duros. Nos confronta con la incertidumbre, afecta nuestra economía, sacude nuestra autoestima y, muchas veces, nos hace replantear quiénes somos sin ese rol o ese título.

En un mundo que nos pregunta “¿y vos qué hacés?” para definirnos, quedarse sin trabajo puede sentirse como una pérdida de identidad. Pero hay algo esencial que conviene recordar: uno no es su puesto, ni su tarjeta personal. Uno es mucho más que eso.

NO SOS TU EMPLEO

Es natural sentir una especie de vacío cuando se pierde el trabajo. Pero ese vacío, bien mirado, puede ser espacio. Espacio para redefinirte, reconectar con tus talentos y elegir hacia dónde quieres ir. Tal vez no lo veas aún, pero esta transición puede convertirse en una bisagra valiosa.

Una frase que me gusta repetir en esos momentos: “Vos sos vos. Con trabajo o sin él.” Parece simple, pero cambia el foco. Porque tu experiencia, tu capacidad, tus valores siguen estando.

BUSCAR TRABAJO HOY: ESTRATEGIA Y ACTITUD

La búsqueda laboral ya no es mandar CVs y esperar. Es un trabajo en sí mismo, que requiere planificación, foco y mucha proactividad:

  • Actualiza tu perfil en LinkedIn y mantente activo: comenta, comparte, genera presencia.
  • Contacta a ex colegas, mentores, referentes: no para pedir, sino para conversar, aprender, visibilizarte.
  • Organiza tu búsqueda como una rutina: establece horarios, metas semanales, pausas, momentos de aprendizaje.
  • Capacitate: aprovecha cursos gratuitos o breves para seguir desarrollándote.

Y lo más importante: no te aísles. Tu red vale oro y muchas veces las oportunidades vienen por personas que nos conocen.

UNA OPORTUNIDAD PARA REINVENTARTE

Evita ese pensamiento repetido de “estoy sin trabajo” como si eso definiera todo de vos. No sos tu empleo, ni tu puesto, ni tu último recibo de sueldo. Estás en transición. Estás en búsqueda. Estás en un proceso. Y todo proceso implica movimiento, transformación y posibilidad.

El modo en que hablás y te presentás impacta directamente en cómo te ven los demás. Cambiar tu discurso, incluso en lo cotidiano —cuando alguien te pregunta “¿en qué andás?” y vos respondés con claridad, energía y enfoque— puede abrir puertas que ni sabías que existían. Empezá por vos. Reescribí tu historia desde la convicción de que tenés mucho para dar, que estás eligiendo y no esperando. 

Esa actitud, que nace en tu propio relato, es lo que primero perciben quienes te escuchan.                Cuando cambia tu relato, empieza a cambiar tu realidad.

CERRAR CICLOS

Cerrar un ciclo laboral no es una derrota, es una etapa que termina. A veces por decisión propia, otras por circunstancias externas, pero siempre con la posibilidad de resignificar lo vivido. Cuando miramos hacia atrás con gratitud —por lo aprendido, por los vínculos, por lo recorrido— abrimos espacio para que algo nuevo pueda comenzar. Como escribió Hermann Hesse: “En todo comienzo hay algo de magia que nos protege y nos ayuda a vivir.”

Cerrar bien no es renunciar. Es honrar el camino y prepararse, con más sabiduría, para lo que sigue. Cerrar bien también es una forma de avanzar con dignidad y claridad.

 TIPS ESENCIALES PARA JOB SEEKERS HOY:

  1. No te identifiques solo con tu puesto: sos más que tu último trabajo.
  2. Activa tu red: no te encierres, habla, participa.
  3. Capacítate: aprende algo nuevo, siempre suma.
  4. Cuida tu marca personal: la imagen que muestras cuenta.
  5. Organiza tu rutina de búsqueda: con constancia y foco.
  6. Confía en vos mismo: ya lo hiciste antes, lo vas a lograr de nuevo.


EL VALOR DE TU HISTORIA

No estás empezando de cero. Estás comenzando desde todo lo que ya viviste, aprendiste y construiste. Y eso marca una gran diferencia. Tu experiencia no es solo un resumen en un CV: es criterio, perspectiva, madurez. Es capacidad para adaptarte, para liderar, para aportar valor real.

Esta etapa no borra lo anterior; lo potencia. Porque cuando sabés de lo que sos capaz, buscás con más foco y elegís con más libertad. Y ese es el verdadero privilegio de quien tiene recorrido: poder empezar otra vez, pero mejor.


Recientemente tuve oportunidad de coachear dos ejecutivos en periodo de transición laboral. A ambos le recomendé la lectura de un artículo que escribí en 2013: "Job Seeker - Tips para recuperar el empleo" , el feedback fue muy positivo, y después de reelerlo, pensé  que hoy podría aportar algo más.

PD: Si esto te sirvió, por favor compartelo, puedes ayudar a otros.

jueves, 27 de febrero de 2025

LA EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO: ¿RITUAL CORPORATIVO O CAMBIO REAL?

 


 Por Alejandro Bagnato. Headhunter | Evaluación de Potencial con Hogan Assessment.   Managing Partner - Glasford International Argentina y Uruguay

Donde tus sueños profesionales van a morir, pero con PowerPoint y formato preestablecido.

Hablemos claro, gente: la evaluación del desempeño podría ser una herramienta poderosa. Si se hiciera bien, serviría para alinear objetivos, reconocer logros y empujar el desarrollo de cada uno en el equipo. Pero seamos honestos: lo que suele pasar está a años luz de este ideal.

Ahhh, la evaluación de desempeño… Ese evento anual donde pretenden meter 12 meses de laburo en una escala del 1 al 5, mientras jefe y empleado se miran con cara de póker en una conversación que a nadie le cambia la vida. ¿A quién no le suena a una obra de teatro escrita por Kafka?


El ritual anual: un trámite más que un cambio

En muchas empresas, la evaluación del desempeño es como el asado del domingo, pero sin la parte buena del asado. Se hace porque siempre se hizo, aunque nadie lo disfrute.

¿El problema? El mundo de hoy cambia a la velocidad de la luz, pero seguimos usando sistemas diseñados en una época donde todo era más estable. Revisar cómo trabajaron ustedes una sola vez al año es como usar un mapa viejo para navegar un terreno que cambia todo el tiempo.

La mayor frecuencia es una demanda de las nuevas generaciones. Ellos piden "microfeedback". Quizás la pregunta es: ¿supone inseguridad? ¿Supone necesitar un guiño para seguir avanzando? Por otro lado están los Gen Z que no quieren que les digas los step by step. Interesante contrapunto.

Encima, ¿sabían que el 86% de los empleados dice que estas evaluaciones no les sirven para nada? Según Gallup, solo el 14% siente que estas charlas les inspiran a mejorar. El resto las ve como un trámite más en la lista corporativa.


Más números, menos desarrollo

La obsesión con poner notas o puntajes termina desviando el foco de lo que realmente importa: el crecimiento. En lugar de buscar cómo mejorar, todo se reduce a:

¿Qué puntaje me dieron? 

¿Por qué a Juan le pusieron mejor que a mí? 

¿Qué tengo que decir para que esta reunión termine rápido? 

Además, no se trata solo de puntajes, ¡están los sesgos!

Sesgo de recencia: "Solo me acuerdo de lo que hiciste el mes pasado".

Sesgo de similitud: "Me caés bien porque sos de River como yo". 

Sesgo de confirmación: "Decidí que eras mediocre porque no te reíste de mi chiste de Excel, y me pasé el año buscándolo". 

¿Resultado? Una evaluación que refleja más al jefe que a ustedes.


¿Motivación o frustración?

Cuando la retroalimentación es una charla genérica y sin seguimiento, el mensaje que les llega es claro: “Tu desarrollo no nos importa tanto”. 😒

Un informe de Deloitte dice que el 58% de los gerentes cree que estas evaluaciones no tienen impacto real en el desempeño. Si ni los que las manejan creen en ellas, ¿cómo quieren que lo hagan ustedes? 🤷♀️


¿Qué hacemos entonces?

Para que esto deje de ser un ritual inútil, hay que cambiar el enfoque. Les dejamos algunas ideas:

🔄 Feedback continuo: ¿Qué tal charlas más seguidas, no solo una vez al año?

🎯 Objetivos claros: Que todos sepan para qué están laburando y cómo contribuyen al equipo.

📊 Datos concretos: Menos opiniones y más métricas reales.

🌱 Foco en el desarrollo: Hablemos de sus fortalezas y cómo pueden mejorar.

Y acá entra la tecnología. 💻 Plataformas digitales con feedback en tiempo real, dashboards de desempeño y hasta IA que automatice cosas aburridas (como reportes) pueden hacer este proceso mucho más ágil.


Reflexión final: ¿Evaluamos o solo seguimos la corriente?

Seamos sinceros: el problema no es que las evaluaciones sean imperfectas, sino que seguimos pretendiendo que funcionan bien así. 🤔 Quizás la pregunta no sea cómo mejorar estas evaluaciones, sino si tienen sentido tal como las conocemos.

Como decía Nietzsche: “Y aquellos que fueron vistos bailando, fueron considerados locos por quienes no podían escuchar la música”. 💃🕺 Quizás necesitamos cambiar no solo el ritmo, sino toda la melodía. 

¡Yo no dudo que el performance management es un proceso clave para el negocio, pero debemos internalizarlo como tal!

¿Y ustedes? ¿Cómo evalúan el desempeño en sus empresas? ¿Es un ritual más o realmente suma valor? ¿Les inspiró algún episodio existencial su última evaluación?  

Dejen sus comentarios, compartan su crisis profesional y no se preocupen: prometemos no usar sus respuestas en la próxima evaluación anual. 😉

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Referencias

1. Gallup (2023). "Employee Engagement and Performance Management Report"

 - Disponible en: https://www.gallup.com/workplace/performance-management-2023 

2. Deloitte (2024). "Global Human Capital Trends"

 - Estadísticas sobre impacto de evaluaciones

 - https://www2.deloitte.com/human-capital-trends

3. McKinsey & Company (2023). "Performance Management in the New Normal"

 - Análisis de sesgos en evaluaciones

 - https://www.mckinsey.com/capabilities/people-and-organizational-performance

4. PwC (2024). "HR Technology Survey"

 - Implementación de IA en evaluaciones

 - https://www.pwc.com/hr-tech-survey-2024

Artículo publicado en LinkedIn el 26/2/25 y en este espacio con expresa autorización del autor.






miércoles, 17 de enero de 2024

FOREVER YOUNG: EL ARTE DE REINVENTARNOS

 


Por Débora C. Gelpi. HR & CSR Corporate Director HR & CSR Corporate Director. Holcim México 

The Rolling Stones, es un grupo británico de rock, nacido en Londres por allá por el año 1962. En el mes de Junio del año pasado sus emblemáticos integrantes: Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Woods fueron fotografiados en Tribeca, Manhattan mientras grababan el video de su disco # 14: Hackney Diamonds, después de 18 años lanzaron en Octubre su última producción discográfica que se posicionó rápidamente en el #1 de ventas en Londres. El álbum fue producido por Andrew Watt, un joven de 32 años que ha trabajado con grandes artistas y a quien se le atribuyen notables "renacimientos" de figuras musicales como Iggy Pop.

Mick, Keith y Ronnie suman entre los tres apenas 236 años y siguen generando proyectos, cumpliendo sueños, tocando buena música y se divierten haciéndolo.

Más allá de las opiniones personales, gusto musical, simpatía por los integrantes, etc. me gustaría traer a nuestra red este claro ejemplo de que la edad es apenas cronológica, no tiene que ver con nuestro mindset, actitud, vitalidad o nuestra creatividad. Me gusta creer que necesitamos una sociedad con menos etiquetas, trayendo ejemplos claros de personas talentosas, que aman lo que hacen y logran altos estándares de performance y "flow" que les permite brillar y trascender y que tienen tanta pasión y ganas de continuar que se reinventan y nos maravillan cada día.

Hay muchas y muchos "rolling stones" rodando por la vida, personas que se reinventan y se aggiornan, evolucionan y crecen, aprenden y dan de sí lo mejor con la energía de sus primeros años. Siempre viv@s, siempre jóvenes.

Hay mucha gente rockeando por la vida, teniendo tanto para dar y continuar aportando y sumando, amalgamando experiencias y generaciones... estoy convencida que vale la pena seguir integrándonos y desde nuestro rol como Recursos Humanos, ser intencionales con la Inclusión, invitando a todas y todos a rockear.

miércoles, 8 de marzo de 2023

MEMORIAS DE UN RUNNER LABORAL

 


Por Guillermo Occhipinti, Conferencista, Capacitador, Guionista. 

Top 10 HR Influencers 2022  Autor de Zombie Part Time ¿Esta es la vida laboral que querías? Tour 2022-2025.

No recuerdo con precisión lo que estaba haciendo hace 24 años atrás. Intrascendente. Para esa época tenía una meta obsesiva, rendir las últimas materias de la Licenciatura en Administración de Empresas y marcharme hacia Italia. Así comenzó mi Maratón 30 kilómetros atrás. Inconsciente. El primer tramo los recorrí con desparpajo, casi como un rocker adolescente, me sobraba oxígeno y una precaria planificación.

Ya entrado en el kilómetro 2, me preocupé. Sabía dónde quería llegar, pero corría con miedo, preocupado y angustiado. Al mismo tiempo desbordaba en energía y constancia. Estas cualidades prevalecieron y en el kilómetro 3 ordené y le di forma a mi maratón. Muy rudimentario, primero fue músculo y después cerebro.

¿Qué enseñanzas me dejaron los primeros 30 kilómetros? Recuerdo más los festejos que las penurias. La actitud positiva más que mis miedos. La red, fue mi mayor activo, es decir, gente maratonista que tan gentilmente me ayudó y guio.

Hoy comencé el kilómetro 30, la gente runner lo denomina: El Muro. Momento en donde comienza la entrega, el agotamiento, la falta de energía. Lo construye nuestro propio organismo y la causa principal es el sistema que se utiliza para obtener energía. Agotada la cantera de reservas de glucógeno pasamos a las reservas de grasa de nuestro cuerpo. Ese cambio de fuente de energía genera fatiga. Gran analogía.

El muro se puede derribar. Si hiciste una buena preparación de resistencia muscular, te otorgará inmunidad natural. También puedes disciplinar y engañar al cerebro: “Vas a llegar” “Lo vas a lograr” “¿Quién me mandó a correr? ¡Vos mismo y lo estás logrando!” “Ahora te pido llegar hasta el próximo kilómetro” (jamás decirle: faltan 12 k) “¿Viste que pudiste?”.

Si venís mal preparado, te pido que no te juntes con personas quejosas, son Zombies Part Time (laborales) que te quieren contagiar para que abandones tu carrera. Ellos tienen un manual de increíbles y fascinantes excusas. Si no lo experimentaste, créeme, se van a acercar a tu carrera con más intensidad en el kilómetro 17 (40 años) y no van a claudicar hasta el kilómetro 42,195 (tu retiro). Lo central es tu fortaleza mental y rodearte con gente positiva, porque el Maratón Profesional está para disfrutarse, aún en los fracasos puntuales.

Esta carrera es particular, se corre contra uno mismo, con el objetivo de estar bien y hacer el bien, bienestar. Para mi cerebro, no hay primeros o segundos. A veces me pasan las celebrities, es decir los keniatas y etíopes de mi profesión, me confunden y hasta me generan sentimientos de envidia, pero me ordeno rápido. ¿Vos queres esa carrera? ¿Tenes esas habilidades? ¿Queres ser parte del mainstream? ¿Recordas como queres llegar a la meta? Hay que tener a mano las preguntas que te ubican y te hacen fuerte.

Corro para ayudar, para aprender, para superarme y para divertirme. A veces vuelvo a ser el rocker adolescente, pero ahora integrado a un plan. Las presiones sociales no me hacen mella (casi). A veces se me acerca gente con buenas intenciones que me dice, ¿no sos muy disruptivo? ¿no tenes miedo de perder trabajos? Ya sos senior (viejo). Es sólo cambio de energía, hay que pasar el muro. ¿Quién me quita lo recorrido? ¿Por qué no arriesgarme en estos últimos 12 kilómetros?  Lo importante es darle forma a tu marcha en cualquier momento, aún en un cambio de fuente energética. Por mi parte, se dónde quiero ir, no sé con lo que me voy a encontrar.

 

viernes, 24 de febrero de 2023

¿CUÁNTO CONOCES LA PERSONALIDAD DEL TALENTO DE TU ORGANIZACIÓN?


Por Fabian Girart, Director General en Girart Coaching & Consulting.


Personalidad es el término utilizado para describir las tendencias y preferencias en la interacción con el mundo que nos rodea. En una persona adulta, en términos generales, la personalidad cambia aproximadamente en un 3%.

Los principales componentes de la personalidad vienen dados por la base genética (temperamento) y por los determinantes sociales y de ambiente (carácter)

La medición a través de realizar un Perfil de Personalidad es un método conciso y completo para entender de dónde surge nuestro comportamiento y el de nuestros colegas .

El Perfil de Personalidad, es el método intuitivo y preciso además de ser el método evaluación más utilizado actualmente.

¿Entonces es positivo realizar los test de personalidad?

Definitivamente, según informes de Michigan State University , mediante el uso de las evaluaciones se logra hasta un 75% de efectividad en las contrataciones y mejora la productividad 2,5X en empleados a través de la utilización de estas herramientas de evaluación .

¿Qué vas a obtener a través de su uso?

· Aporta información valiosa para ayudar a CONTRATAR, DESARROLLAR y RETENER el talento en tu organización.

· Conocer las fortalezas individuales y de equipo y así apalancarse en estas para fortalecer la relación y potenciar resultados.

· Es un proceso rápido, objetivo, online y podes recibir el reporte en minutos para la toma de decisión.

El uso de esta herramientas te permitirá agregar valor a través de la toma de decisión objetiva , crear equipos motivados y de alto desempeño

domingo, 20 de febrero de 2022

PEGARSE UN TIRO EN LOS PIES O ¿APRENDER ALGO?

 


Por Guillermo Ceballos Serra

Una de las palabras mas poderosas en la cultura estadounidense, es el calificativo (negativo) de loser (perdedor) utilizado para describir o insultar a alguien que no ha tenido éxito en su vida, ya que no ha conseguido el éxito profesional, familiar, determinados bienes materiales o destacarse en un ámbito determinado.

En alguna medida, es un corolario, no deseado, del concepto de “american dream”.  Es justamente, la incapacidad para cumplir el sueño americano a nivel personal.   Si bien el concepto está relacionado con la movilidad social ascendente y los bienes materiales, no es menos cierto, que podríamos rastrear sus orígenes a los Padres Peregrinos del Mayflower y sus sueños de libertad civil y religiosa, derechos civiles e igualdad.

Por ello el éxito y su contrafigura, el fracaso, están tan presentes en la cultura y en el mundo corporativo estadounidense.

Mas allá de esta poderosa tradición cultural, en la última década se ha ido abriendo una nueva tendencia que apunta a la revalorización del fracaso, originada particularmente en Silicom Valley. Donde las empresas realizan un impactante storytelling acerca de cómo sucesivos fracasos posibilitaron importantes aprendizajes, donde algunos de estos posibilitaron éxitos posteriores.

Así por ejemplo Stuart Firestein, en su libro Failure: Why Science Is So Succesful, desarrolla la idea de cómo el común denominador en la ciencia son los fracasos sucesivos y simultáneamente el único camino para lograr el éxito.

Los aprendizajes organizacionales a partir del fracaso son igualmente importantes a nivel individual. Obviamente los campos para el aprendizaje individual son múltiples, pero quisiera referirme a los aprendizajes que se desprenden de los fracasos en las entrevistas laborales. 

Si consideramos que por cada búsqueda laboral ingresa una sola persona, significa que, por diferentes razones, todos los demás postulantes fracasan puesto que no logran ingresar. En nuestras vidas laborales, si consideramos todas las veces que nos postulamos sin éxito, concluiremos que hemos “fracasado”. El tema es ¿Qué aprendimos de estos fracasos? Particularmente cuando hubiésemos podido ganar o avanzar a etapas definitorias.

La realidad es que muchas veces no podemos capitalizar ese fracaso simplemente porque no recibimos un feedback adecuado del reclutador porque nos devuelve una frase políticamente correcta, pero sin contenido o simplemente caemos en un limbo existencial donde el reclutador nos deja olvidados y después de un par de semanas de silencio interpretamos acertadamente que no avanzaremos.

Hay innumerable literatura sobre cómo prepararse para enfrentar una entrevista laboral. Si googleamos la frase “preguntas para entrevistas laborales”, podemos ver el comentario “Cerca de 13,900,000 resultados (0.69 segundos)”. Hay suficiente material sobre las preguntas mas frecuentas y respuestas más aceptables para hacer frente a un reclutador.

El problema no son esas preguntas, son los comentarios desafortunados que los postulantes que espontáneamente manifiestan y que conspiran contra el objetivo de obtener la posición buscada.

Las historias que describiré brevemente son reales, algunas ocurridas a buenos profesionales en un lapsus de falta de atención, otras dejando en evidencia que no son la persona indicada para la posición, pero todas tienen el objetivo el aprendizaje, surgidas de entrevistas y feedback de los reclutadores.

Tomaré casos de mandos medios.  Caso 1:  el postulante preguntado por el modo y características sobre cómo se trabaja en su área en su compañía actual, dice que se trabaja con tranquilidad “al punto que es buscado por quienes están cursando carreras universitarias ya que permite estudiar”. Imaginen que es lo que percibe el reclutador de la empresa que sabe que el sector donde pretende ingresar está “prendido fuego”.

Caso 2: El postulante para un rol de QA/Tester de TI manifiesta en la entrevista conmigo, que normalmente sus comentarios son mal recibidos por tu compañeros que no terminan de entender su función. Después de profundizar en el comentario y no encuentro una conducta recurrente sino una mala experiencia de su último empleo, agradezco su sinceridad y le explico que ese comentario puede preocupar y generar suspicacias en el reclutador y que, de no ser preguntado por ello, no sería oportuno mencionarlo. 

Lo cierto es que unos minutos después de haber tenido la entrevista en la empresa, el gerente me dice, que la persona cubría holgadamente todos requisitos técnicos, pero que hizo un comentario de la nada, sobre como sus puntos de vista eran mal recibidos por sus compañeros. El gerente agregó “tengo suficientes problemas técnicos como para agregar uno mas que me afecte la buena relación en el equipo”.

Caso 3: El postulante era jefe de un área que se postulaba para una posición gerencial. Le pido que describa como sería el jefe ideal con quien le gustaría trabajar (no cómo es él cómo líder, respuesta posiblemente preparada); en su respuesta enfatizó que debiera ser alguien que estuviera profundamente conocedor de los detalles de la operación en el día a día. Lamentablemente no mencionó en ningún momento algo relacionado a la estratégica del negocio y del sector.

Caso 4: Un postulante senior con el que tengo una muy buena entrevista, sólidos conocimientos técnicos, comenta varias iniciativas emprendidas en su posición actual, buen relacionamiento y que percibo apto para presentar a la organización. Coordinamos la entrevista, un rato más tarde envía un mensaje preguntando entre que calles era la dirección de la empresa. Omití mencionar que la empresa queda en pleno centro de CABA en una avenida importante. Obviamente fue informado al cliente. (El diablo está en los detalles).

Como se ve, se trata de cuatro situaciones muy diferentes. Caso 1: era un buen candidato, pero transmitió una impresión errónea sobre él mismo. Candidez e incontinencia verbal; Caso 2: Experiencia anterior traumatizante no resuelta; Caso 3: Falta de condiciones de liderazgo, expresamente verbalizadas; aquí aplica la frase de Marshall Goldsmith, “lo que te trajo hasta aquí, no te llevará allá. El Caso 4: Carencia real de iniciativa y emprendedurismo, (los casos que mencionó en la entrevista, en el mejor de los casos los acompañó, pero no fueron iniciativas propias).

Los dos primeros, podrían haberse evitado simplemente, no hablando sobre lo que no les fue preguntado. Cabe perfectamente la frase referida a pegarse un tiro en los pies. Los últimos dos casos, evidencian que se carece de las condiciones para la posición. No puede esconderse frente a un reclutador responsable, que lo detecta con facilidad. Lo interesante es que quien comete estos deslices, no se da cuenta de ellos. NO hay forma de mostrar lo que no se tiene ni ocultar aquellas cosas que nos son naturales.

Podemos, sin embargo, encontrar un común denominador, la búsqueda de empleo es mas que una o varias entrevistas, es un proceso que se inicia antes de la primer entrevista. Es una preparación continua de desarrollo personal que nos permitirá eventualmente acceder a la meta que aspiramos.  Excede la preparación de las respuestas a las preguntas de un reclutador. Es integral, es lo que permite abordar a un candidato un proceso sin temor a carecer de una respuesta preparada porque contesta naturalmente.

Sabemos que la búsqueda de talento y la búsqueda de empleo, no son procesos infalibles. Ambas cuentan con una buena dosis de aleatoriedad y error humano (de ambas partes), pero podemos aprender en el proceso.  

Nadie es un fracasado por no ser elegido en una búsqueda, simplemente porque puede haber mejores candidatos, mejor química con el entrevistador, no ser una empresa para uno o uno puede no ser el candidato adecuado para la empresa y eso no descalifica de manera alguna al postulante, lo importante es rescatar un aprendizaje de la experiencia. Es un camino de introspección que puede contar con la ayuda del feedback sincero del reclutador. Podríamos decir en este caso, que a veces se gana y a veces se aprende, ¿no son ambos triunfos?

domingo, 26 de diciembre de 2021

ATENCIÓN: FEEDBACK DE FIN DE AÑO

 


ATENCIÓN: FEEDBACK DE FIN DE AÑO

Por Daniel Posternak, Co-Founder and Partner de WP Consultants I Executive Search I People & Teams

Diciembre es una época donde en muchas compañías, se suele tener las reuniones de desempeño o evaluación. Algunos salen muy contentos porque recibieron halagos, mientras que otros salen muy decepcionados porque no escucharon lo que esperaban.

Te propongo que te detengas un instante y consideres los siguientes puntos, antes de darle sentido a lo que recibas o des a otros, como feedback.

1) Cuidado con la ametralladora de la honestidad brutal. En mi opinión cualquier cosa que se haga bajo el título de feedback debe ser algo que Feed (alimente o nutra a quien lo recibe), sino está mal hecho.

2) El feedback no es ni bueno ni malo, el feedback solo es información y depende de nosotros cómo lo tomamos y que carga (+ o - ) le demos. Si el feedback implica una sorpresa muy grande, algo no estuvo funcionando bien durante el año.

3) Mucho dependerá de la habilidad comunicacional para dar feedback. Hay muchos que lamentablemente carecen de la formación o la capacidad para hacerlo.

4) Las personas suelen dar feedback como son, por ejemplo, si alguien por su personalidad no necesita reconocimiento, lo mas probable es que a él/ella no le surja reconocer a otros y no solo no lo haga, sino que ni siquiera se de cuenta de ello.

5) Algo útil es diferenciar AUTO-ESTIMA de OTROS-ESTIMA haciendo un juego con las palabras. En el 2do caso le estoy dando el poder al otro sobre mis sentimientos, quién soy o mi felicidad. Y en mi opinión eso es un gran error. Lo que te digan es solo una parte de ti, no todo.

6) Si la asimetría entre lo que esperas escuchar y lo que te dicen es muy grande, tu responsabilidad es hacer preguntas para entender y exponer tu punto de vista de modo de cerrar la brecha de opiniones, entre ambos.

Espero que estos puntos te sean de utilidad y que nos encontremos el año entrante conectados en ideas, proyectos o realizaciones.

 

 

domingo, 29 de agosto de 2021

SU ZONA DE CONFORT SERÁ EL FIN DE SU PROGRESO

 















Por Horacio Gennari. Fundador y Presidente del Directorio de Business Bureau.

Que mejor podía estar Lucrecia (Lu) que trabajando desde su nuevo departamento, alquilado con mucho esfuerzo y bajo garantía de sus padres. Era mínimo, pero vestido con buenos colores y con permanente música “chill out” le daban la atmósfera ideal para querer estar siempre allí. Lu podía caminar descalza por él, ya que su profesora de yoga le había enseñado que a través de la planta de sus pies y complementando con una buena respiración, el “prana” fluiría por su sistema nervioso dando más armonía a cuerpo y mente. Coronaba el cuadro unas lindas velas aromáticas que le había regalado Agustín (Agus) su reciente compañero conocido en Tinder y con quién ya llevaban algunas semanas de tórridos intercambios. Lu se sentía feliz, sobre todo porque la empresa había anunciado que hasta marzo del año entrante no debería volver a la oficina. Esto significaba ahorrarse un par de horas en el 138 y estar expuesta a los consabidos peligros de la calle. Ella odiaba la cercanía colectiva de extraños que encorsetados viajaban casi cual ganado. Su casa era estar en el paraíso, ya que podía manejar sus horarios fácilmente, en el Zoom se “muteaba” y hasta apagaba su cámara, salvo cuando aparecía algún retrógrado jefe que le exigía prenderla. La elasticidad de la nueva vida le permitía usar los amenities del edificio (un par de cintas para correr y una bicicleta). Por un momento pensó que había alcanzado su plenitud y nada más quería que el futuro fuera igual o parecido a este pandémico presente. Lu se sentía a resguardo. Ella era feliz aquí y ahora y era consecuente con un libro que había leído (en realidad en forma salteada y unas pocas páginas) acerca que lo importante es el hoy ya que lo demás vendría solo.

Tengo muy claro que ciertos relatos míos deben parecer que vienen emanados por alguien que aún vive en el paleolítico. Desde este espacio he combatido la “educación a distancia”, la adoración casi religiosa por el “home office”, la estupidez de una sociedad “donde no se premie el mérito” y hoy vengo a entrarle de punta a una de las más sublimes de las necedades como es la “zona de confort”. Primero vamos a definir a dicha zona según el entendimiento más masivo, que es el de un espacio donde una persona sencillamente se encuentra cómoda y satisfecha, manteniendo allí un equilibrio entre sus ingresos y necesidades. Vive bien con lo que tiene, le gusta lo que hace, no quiere salirse de ese espacio y cree incluso que manteniendo esa posición de alguna manera mágica le vendrán más oportunidades. La persona se siente plena y auto realizada. Su frase de cabecera es “deben aceptarme como soy”. En estos años de pandemia comenzaron a pulular acérrimos defensores de las “zonas de confort”, bendecidos porque la mayoría de las empresas (sobre todo las de servicios) trataron de mantener sus plantillas de personal, pagando sueldos para que las personas trabajen desde sus casas. Dichas empresas entraron en estos tiempos de encierro, sin tener tanto software de control, sistemas de reuniones ni nada de todo lo que en Silicon Valley existe. Para aquellos que no tienen hijos, que quizás viven solos o en pareja, con muy buena banda ancha y están en empresas que no requieren de contactos interpersonales presenciales, sin dudarlo que esto fue y es un enorme encantamiento.

El gigantesco y monumental error de los que piensan de esta forma, es creer que el futuro será una mera traslación del presente. En otras palabras, que todas las variables sociales, económicas, competitivas seguirán iguales desde hoy y hacia siempre jamás. No solo no será así, por el contrario, en situación post pandemia aparecerán aquellos que saldrán muy rápidamente de su “comodidad” para ascender y ganar más que los apoltronados en onda zen. A la inversa, aquellos lobos esteparios que creen que llegaron al paraíso por que pueden trabajar desde su living verán como indefectiblemente en cuestión de unos pocos años quedarán cada vez más atrás en la pirámide social-económica. Una persona que no esté expuesta a la efervescencia de un grupo, a estar bajo presión de ambientes laborales competitivos o que no pueda aprender de terceros y que no tenga el coaching de pares o superiores se tornará calmosamente en un perdido pez sin cardumen y ya ni siquiera será ese lobo antes mencionado. Messi es más Messi por que juega contra los grandes. Si jugara siempre con equipos de ligas menores, la ley del mínimo esfuerzo también le correría a nuestro ídolo. En tiempos pasados, cuando aún los modernos no habían irrumpido con estos léxicos superficiales, pretendiendo dar por tierra que todo lo pasado era malo, todos en el barrio bien sabíamos quién era un vago o quien la remaba todo el día. No encuentro un sinónimo a “zona de confort” que fuera usado décadas atrás. Quizás terminaría cayendo en palabras como dejadez, quedado, gandulería, en contra posición a dinamismo, laboriosidad, diligencia.

Usted sabrá que en mis trabajos siempre trato de hacer un aporte de conocimientos, tratando de desasnarme primero a mí mismo y luego a mi seguidor. Los estudios que dieron pie a todo lo que hablamos fueron realizados por Robert Yerkes y John Dodson en el año 1908. Llegaron a la conclusión de que el rendimiento aumenta ante una excitación fisiológica o mental, pero hasta un punto determinado, ya que, si se aplican demasiados estímulos, el rendimiento decrece. Cuando los niveles de excitación se vuelven demasiados altos el rendimiento disminuye. La curva que mejor lo ilustra es la que ellos mismos trazaron:

Para llegar a esta conclusión, utilizaron ratas a las que les sometían tenues descargas eléctricas para que puedan encontrar la solución y salir de un laberinto. Las ratas que no recibían ningún estímulo tendían a quedarse en su lugar, comer lo que tenían y solo esperaban a que le volvieran a dar comida (zona de confort). Aquellas otras ratas que recibían leves descargas tendían a andar por el laberinto en busca de más comida, pero cuando la descarga era mucho más alta, las mismas ratas se alteraban de tal manera que perdían el rumbo y trataban de escapar o terminaban chocando contra las paredes de la caja. Por lo tanto, bajo un nivel moderado de stress, el rendimiento y motivación eran mejores que sin los mismos.

Claramente el concepto de “zona de confort” es el espacio donde la persona se siente segura, ya que bajo su control están las coordenadas de tiempo y espacio. Es allí donde Lucrecia (Lu) no siente ni ansiedad ni miedo pues no corre riesgo alguno. Alguien en algún momento deberá decirle que, en ese rincón, nunca crecerá. Se me puede saltar a la yugular y decirme que no crecer es una opción del ejercicio de la libertad. Sin embargo, en la sociedad moderna, no crecer no es estancarse, directamente es retroceder lenta e indefectiblemente en la escala de valores que Ud. decida (economía, conocimientos, sociabilización). Con el correr de los años, esa persona terminará entregada a la apatía, a la monotonía, al desgaste y al tedio. Será un sombra de la radiante Lucrecia del mono ambiente con máquinas en el gimnasio. Quedarse allí nos limita y falsamente nos da una sensación de saciedad, la cual es una sentencia final a nuestro fracaso.

No lejos de la casa de Lucrecia y bien de mañana temprano, Yanina salía a la calle enfrentando el viento y la lluvia. Yani vivía aún con sus padres y compartía dormitorio, baño y sueños con su hermana Zaira. Si bien la empresa no había sido clara sobre volver o no a las oficinas, ella prefería salir de combate, ponerle la jeta y el cuerpo al esfuerzo y sobre todo quería estar en contacto directo con los pocos compañeros que metían agitación en las oficinas. Yani sentía que ese era el lugar donde se tomaban las decisiones, donde todos podían verse y donde seguramente si hubiera oportunidad de algún reparto de nuevas funciones y responsabilidades, ella estaría cerca de ese “queso”. Ella sabía que detrás de un monitor y en su casa, sería más fácil que se olvidaran de su existir. Va de suyo que en la escuela era de las que siempre se sentaban adelante y estaba siempre a tiro de la mirada de la maestra. Se sentía segura de si misma y creía que casi ninguna adversidad podría hacer mella sobre ella. Era consciente que seguramente perdía un par de horas en viajes, pero había sido formada por el ejemplo de los viejos que trabajaron de sol a sombra durante muchos años de sus vidas. Le pregunto, ¿cuál de las dos tienen alguna chance de llegar más lejos?


lunes, 3 de febrero de 2020

¿TALENTO NÓMADE O LA ASPIRADORA DEL TALENTO?



Por Guillermo Ceballos Serra

En algunas de las distintas compañías que tuve la suerte de trabajar, ocupé posiciones de carácter regional focalizadas especialmente en Latinoamérica.  Tuve oportunidad de conocer bastante bien varios países de la región. En general, más allá que la realidad se imponía siempre, planificaba al menos un viaje por semestre a los países con negocios más desarrollados y una vez al año a los más pequeños.

Esta tarea me permitió conocer colegas muy capaces y con el tiempo, en algunos casos, a sus propias familias o desarrollar una confianza que, en esas cenas al fin de la jornada, se traducen en compartir temáticas personales y familiares, aunque no los conociera personalmente.

Si bien en distinto grado, advertí que muchos casos, sus hijos, con acceso a una buena educación, optaban por migrar de sus países para estudiar o trabajar (sin intención de volver), tomando ventaja de una doble nacionalidad, a través de una inversión significativa en educación o una oferta laboral atractiva.

El motivo esencial no era necesariamente obtener una experiencia universitaria o profesional, sino la falta de expectativas favorables para su futuro personal en sus países de nacimiento.
Si bien a nuestro país (Argentina) no le han faltado crisis, no observaba ese fenómeno aquí con la misma intensidad en esos tiempos, aunque si se ha acrecentado sensiblemente en la última década. 

Esta temática que estaba depositada en algún archivo de mi cerebro reflotó curiosamente por un tema que podría denominar como trivial. El disparador fue precisamente la final de la copa mundial de clubes de futbol que en 2019 ganó el Liverpool de Inglaterra. De repente caí en la cuenta de que hacía tiempo que ningún equipo sudamericano ganaba este torneo.

Decidí entonces chequear mi sensación con los datos. Desde 1960 hasta 2019, se jugaron 58 finales sumadas las Copas Intercontinentales y su sustituta la Copa Mundial de Clubes; de las cuales equipos europeos ganaron 34 y los equipos sudamericanos lo hicieron en 24 ocasiones. Hasta aquí el dato en bruto.

Ahora bien, cuando lo desagregamos, encontramos que de 1960 a 1999, los europeos ganaron 18 y los sudamericanos 20; pero al analizar los años 2000 – 2019 se produce un cambio sustancial, los europeos ganaron 16 y los sudamericanos 4, sin haber ganado en los últimos 7 años.

Lo que ha ocurrido es que con el correr de los años se ha acelerado exponencialmente la transferencia de los mejores jugadores de América hacia Europa, siendo observados desde niños y reclutados antes de los 20 años por sumas escalofriantes para las economías desfallecientes de los clubes locales, lo que concluye generando la absoluta falta de competitividad de estos frente a sus pares europeos.

Para los sudamericanos, no importa cuantos talentos tengan en su nómina, son imposibles de retener a la hora de las grandes competencias.

Analógicamente, lo mismo está ocurriendo con las naciones. Las grandes economías actúan como aspiradoras globales de talento, descapitalizando a los países periféricos, quitándoles toda posibilidad de competir en una economía globalizada.

Este fenómeno que se observa entre las naciones, también se replica en las distintas regiones de los países desarrollados generando grandes desbalances. La actividad económica se va concentrando geográficamente de modo acelerado.   

Existe una creencia generalizada de que en la era digital y con las facilidades que brindan las comunicaciones, las geografías se tornarán crecientemente irrelevantes porque las personas pueden trabajar desde distintas latitudes. En la práctica no esta ocurriendo. 

“En los últimos años, las desigualdades en los ingresos a nivel regional dentro de las economías avanzadas no solo no han mejorado, sino que se han agravado. En Estados Unidos, San Francisco tiene un ingreso promedio per cápita de US$ 38.000 mientras que el ingreso per cápita de Laredo, Texas, se ubica por debajo de los US$ 11.000; en Europa, en 2013, el PIB per cápita de Extremadura, en España fue de 16.900, mientras que en Madrid fue de 31.000. Una de las razones de esta disparidad de ingresos es que los nuevos trabajos se aglomeran.

Especialmente desde la revolución de la informática de la década de 1980, los nuevos trabajos surgieron de modo preponderante en las ciudades que albergaban grandes cantidades de trabajadores calificados (Berger & Frey, 2016). El ejemplo típico es el área de la bahía de San Francisco, que es sede de muchas empresas líderes de la revolución digital, entre ellas, Google, Instagram, Dropbox, Uber, Facebook, eBay, LinkedIn. A medida que los trabajos en el sector tecnología tienden a agruparse, la demanda de servicios locales se vuelve, cada vez mas concentrada” (Trabajadores versus robots, Carl Benedikt Frey, Oxford Martin School -  Robotlución - BID).

Así como los clubes europeos incorporan lo mejor del resto del mundo, las grandes economías y esencialmente los centros de innovación, convocan los mejores talentos.

Los países hoy ya no invitan a gente de buena voluntad de espíritu laborioso como los Estados Unidos en el siglo XIX y XX, sólo a los que parecen como mas capacitados. Hoy los mejores talentos buscan las oportunidades donde quiera que se encuentren y en general, las visas de trabajo son sólo para ellos, generando una capitalización de talento que amplía las diferencias.

La ventaja de la economía digital es el costo marginal cero del incremento de su oferta de servicios, por lo que, si bien en todos los países pueden adquirirlos a muy bajo costo, la producción y la innovación están en otra parte, perpetuando así las diferencias.

En la medida que los países no estén en condiciones de ofrecer políticas de estado que fomenten la innovación tecnológica en el largo plazo, seguridad jurídica para los inversores y se facilite la transición de los trabajadores hacia los nuevos empleos, la rueda no girará en sentido contrario.

Quisiera que nuestros hijos sean migrantes voluntarios y no forzados, también que mi equipo vuelva a ser campeón del mundo. Estas son cosas suficientemente importantes como para trabajar en ellas y “cuando algo es suficientemente importante, lo haces incluso si las probabilidades de que salga bien no te acompañen” (Elon Musk).