Hay algo
que muchas empresas todavía no terminan de entender:
La gente
buena no se va solo por dinero.
Esta semana
hablé con un candidato que estaba en una muy buena empresa.
Buen salario. Buen puesto. Buen equipo.
Y sin
embargo, decidió irse.
No fue una
decisión impulsiva.
Fue el resultado de algo que se fue acumulando en el tiempo:
- Falta de feedback real
- Decisiones que no se explican
- Sensación de no estar creciendo
Nada
“grave”.
Pero todo importante.
Porque el
talento no se va de un día para el otro.
Se va cuando deja de encontrar sentido.
Y lo más
complejo es que, cuando eso pasa, ya es tarde.
La empresa
cree que perdió a alguien por una oferta mejor.
Pero en realidad, lo perdió mucho antes.
Ahí está el
verdadero problema.
No es la
salida.
Es todo lo que pasó antes… y nadie vio.
𝗘𝗹 𝘁𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗱𝗲𝗰𝘂𝗮𝗱𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮 𝘀𝘂 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿.

No hay comentarios:
Publicar un comentario