Por Guillermo Ceballos Serra
Durante
años, escuché la misma frase repetirse en reuniones, entrevistas y directorios:
“No
encontramos talento.”
Claro que
hay búsquedas difíciles.
Claro que existen perfiles escasos o altamente demandados en el mercado.
Pero
incluso en esos casos, la dificultad no suele estar solo en la falta de
talento.
Muchas veces, lo que llamamos “escasez” es en realidad el resultado de cómo
definimos el perfil, cómo buscamos y, sobre todo, cómo tomamos decisiones sobre
ese talento.
Después de
trabajar con distintos equipos, industrias y contextos, la conclusión es otra:
Las
empresas no tienen problemas de talento.
Tienen problemas de decisiones.
El problema
rara vez es la falta de talento.
El problema son las decisiones que se toman (o no se toman) sobre ese talento.
EL MITO
DE LA ESCASEZ
Claro que
hay perfiles difíciles de conseguir.
Claro que hay mercados competitivos.
Pero en la
mayoría de los casos, lo que parece un problema de talento es en realidad:
• Búsquedas
mal definidas
• Expectativas irreales
• Procesos de selección lentos o confusos
• Liderazgos que no desarrollan
• Culturas que expulsan
No es que
el talento no exista.
Es que no estamos sabiendo atraerlo, elegirlo o sostenerlo.
DECISIONES
QUE DESTRUYEN TALENTO (SIN QUE LO NOTEMOS)
A lo largo
del tiempo, hay patrones que se repiten:
1.
Buscar el “candidato perfecto”
Perfiles
imposibles, híbridos irreales, años de experiencia que no se justifican.
Resultado:
procesos eternos y oportunidades perdidas.
2.
Contratar desde la urgencia
Cuando la
presión aprieta, baja la calidad de la decisión.
Resultado:
malas contrataciones que después cuestan el doble.
3.
Promover sin preparar
Convertir a
un buen técnico en un mal líder.
Resultado:
pérdida de talento + equipos desmotivados.
4. No
dar feedback (o darlo mal)
Evitar
conversaciones incómodas es una de las decisiones más caras.
Resultado:
bajo desempeño sostenido en el tiempo.
5. Tolerar culturas que
desgastan
Ambientes
donde el talento entra motivado… y se va agotado.
Resultado:
rotación que se interpreta como “falta de compromiso”.
EL
VERDADERO PROBLEMA: DECISIONES DESCONECTADAS DEL NEGOCIO
Muchas
decisiones sobre talento se toman sin responder preguntas clave:
- ¿Qué impacto tiene este rol en
el negocio?
- ¿Qué tipo de perfil realmente
necesitamos?
- ¿Qué estamos dispuestos a
ofrecer a cambio?
- ¿Qué tipo de cultura estamos
construyendo?
Cuando
estas respuestas no están claras, el resultado es predecible:
ruido, frustración y rotación.
CAMBIAR
EL FOCO: DE TALENTO A DECISIONES
Las
organizaciones que gestionan bien el talento no necesariamente tienen más
candidatos.
Tienen algo
distinto:
toman mejores decisiones.
Decisiones como:
- Definir bien antes de salir a
buscar
- Capacitar a la línea para
entrevistar
- Priorizar
potencial sobre perfección
- Invertir
en desarrollo real
- Medir
impacto, no solo actividad
- Construir entornos donde la
gente quiera quedarse
UNA
PREGUNTA INCÓMODA (PERO NECESARIA)
Antes de
decir “no hay talento”, quizás valga la pena preguntarse:
¿Qué
decisiones estamos tomando que hacen que el talento no llegue, no crezca o no
se quede?
¿Entonces?
El talento
no es un recurso escaso.
Lo escaso es la capacidad de gestionarlo bien.
Y eso no
depende del mercado.
Depende de nosotros.

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