SEPTIEMBRE 2026

martes, 30 de abril de 2019

COMPETENCIAS DIGITALES



Por Guillermo Ceballos Serra

Los temores de que la máquina y la automatización generen despidos masivos se remonta al siglo XIX y hasta el presente nunca ha ocurrido, porque por cada empleo destruido se crearon nuevos empleos en cantidad superior, generando mejoras en los niveles de vida de la población.

La revolución digital ¿generará el mismo efecto? La realidad es que no tenemos la menor idea de sobre cómo será el mercado laboral en 2030. Si pensamos que quienes comiencen la educación primaria en 2020, se jubilarán en el 2080 aproximadamente, menos aún tenemos idea de cómo tendremos que formar a nuestros niños ni cuáles serán las materias que deberían contener la currícula, ni cuales ni cuantos tipos de empleos se crearán y extinguirán en el camino.

¿Podemos ser optimistas sobre la creación de uno o más empleos por cada uno que se extingue? Hasta ahora lo hemos conseguido. Pero ¿seguirá ocurriendo?

Los humanos, dice Yuval Harari[1], tenemos dos capacidades específicas, la física y la cognitiva. La máquina compitió exitosamente con el ser humano con el campo físico, pero el hombre mantuvo la ventaja en el campo cognitivo. Sin embargo, ahora en la era digital, la Inteligencia Artificial avanza cada vez más aceleradamente para superar a los humanos. Si contar que no sólo está a “minutos” de hacerlo, sino que cuenta con competencias específicas en las que supera exponencialmente a los humanos: la conectividad y la capacidad de actualización.

Las grandes innovaciones tecnológicas han multiplicado su impacto en la vida diaria de las personas.  Todas las actividades de la economía de mercado están sujetas a procesos acelerados de transformación o serán condenadas a la desaparición.

Ante estos desafíos, se abre una disyuntiva que divide tajantemente las opiniones de los actores sociales.

¿La sociedad debería volcarse a proteger los empleos o proteger las personas?

¿Cómo se defenderán empleos, por naturaleza efímeros, si dicha volatilidad atentará contra el proceso de sindicalización?

No sabemos cuáles serán los empleos, pero si podemos imaginar cómo serán las personas.
Por tanto, si es una utopía improductiva pretender defender empleos, podemos en cambio focalizarnos en defender la empleabilidad de las personas.

En estos años han proliferado opiniones sobre que competencias debe contar una persona para ser empleable en la era digital.  Estas opiniones fueron fruto de subjetividades de distintos expertos, pero sin consenso alguno entre ellos. ¿Cómo encarar una formación en materia de competencias digitales si no concordamos en cuales concentrarnos?

Este escenario volátil y caótico ha comenzado a encarrilarse. La Comisión Europea ha emitido el “European Digital Competence Framework for Citizens” que aborda el tema de las competencias digitales para el nuevo tiempo definiendo como de interés directo de los miembros de la comunidad 21 competencias digitales.

  • Vivimos en una sociedad digital y es esencial que todos sean "digitalmente competentes" para acceder a las nuevas oportunidades para aprender, trabajar, crear y participar en una sociedad formada por la tecnología digital.
  • Ser digitalmente competente significa que las personas necesitan tener cierto grado de conocimiento en todas las áreas de Competencias Digitales (DigComp).
  • La Comisión Europea ha desarrollado el Marco Europeo de Competencia Digital como un marco de referencia para explicar lo que significa ser "digitalmente competente".
  • La Comisión sostiene: "Una nueva agenda de habilidades para Europa: Trabajar juntos para fortalecer el capital humano, la empleabilidad y la competitividad", proponiendo maneras de abordar los desafíos de habilidades que Europa enfrenta actualmente.
  • El objetivo es que todos tengan el conjunto clave de competencias necesarias para el desarrollo personal, la inclusión social, la ciudadanía activa y el empleo. 
Para conseguir ese cambio necesitamos crear nuevos hábitos de pensamiento. La mayoría de los líderes políticos no han encontrado mejor forma de pensar en amortiguar el “desempleo tecnológico” que, oponiéndose al progreso, fomentando prohibiciones o intentando regular las industrias del siglo XXI con normativas de comienzos del siglo XX. 

La apuesta por el pasado no ha funcionado nunca en la historia de la humanidad.

El futuro no está exento de riesgos, pero también está pleno de oportunidades.  Si nuestros dirigentes no se suman a co-crear el futuro con los ciudadanos comunes, serán dejados de lado por jóvenes impertinentes que, con sandalias, bermudas y una tableta diseñarán el futuro para ellos.




[1] Harari, Yuval Noah. 21 lecciones para el siglo XXI. Penguin Random House. Buenos Aires, 2018

WALMART INTELLIGENT RETAIL LAB - Long Island - NY





La primera tienda inteligente de Walmart se enfocará en mejorar la disponibilidad del inventario y es una respuesta a Amazon Go. Walmart no pierde el paso a Amazon. 

La cadena minorista más grande del mundo ha abierto al público su primer concepto de ‘tienda del futuro’ en Nueva York, Estados Unidos. Aquí la compañía ha equipado un espacio de aproximadamente 15 mil metros cuadrados con más de 30 mil productos, los cuales son monitoreados con sensores, cámaras inteligentes y pantallas interactivas. 

Este esfuerzo de Walmart surge en momentos en que Amazon está incursionando en el mercado de las tiendas físicas al comprar Whole Foods hace dos años. Ello ha incrementado la presión sobre Walmart y otras tiendas tradicionales como Kroger y Albertsons para incorporar tecnología en sus tiendas.

domingo, 28 de abril de 2019

MASLOW Y LAS REDES SOCIALES



Por Fabiana Losana, MBA, Licenciada en Relaciones Publicas, Licenciada en Recursos Humanos. Experta y Consultora en Comunicación Institucional y Recursos Humanos.  Autora de varios libros sobre su especialidad.

A mediados del siglo XX, Abraham Maslow nos proponía la Pirámide de la Motivación que, escalón por escalón,  nos llevaba a la autorrealización. La pirámide formulaba en su teoría,  una jerarquía de necesidades humanas y sostiene que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide).

Durante décadas la hemos estudiado, enseñado y aplicado en diversas actividades como la economía, las ciencias sociales, la comunicación, los recursos humanos y demás
Hoy, 70  años después,  sigue tan vigente pero con un cambio en las relaciones humanas a causa de la tecnología.





La vigencia de la pirámide está intacta pero es el momento de reflexionar sobre la intrusión de la tecnología en nuestras vidas.

Hablemos de las relaciones humanas.

Cuando nombrábamos las necesidades básicas incluíamos fisiológicas y seguridad: respirar, alimentarse, hidratarse, vestirse, etc. y el orden y seguridad física (salud), económica (ingresos), necesidad de vivienda, etc.

El cambio que la tecnología ha incorporado en estas necesidades básicas es estar siempre comunicados con un teléfono inteligente, si, un celular que llevamos en nuestra mano todo el tiempo. Poseer un celular forma parte de nuestra vida, mirar la pantalla más de 100 veces al día y no poder estar más de unos minutos sin chequearlo.

Pero estar siempre comunicados, ¿no nos aísla de la realidad?, muchas familias cenan mirando cada uno su móvil, otros ven un recital desde el campo a través de su teléfono en lugar de vivirlo, algunos hasta trasmiten el parto de su propio hijo ¿eso es estar presente?

Pero veamos los cambios en otros escalones de la pirámide. 

Las necesidades sociales que Implican el sentimiento de pertenencia a un grupo social, familia, amigos, pareja, compañeros del trabajo, etc. hoy se ven atrapados en los grupos de las Redes Sociales o en aplicaciones de mensajería

Tenemos grupos con amigos, conocidos, ex compañeros de escuela, ex compañeros de algún trabajo, grupo del trabajo o de la facultad, los de un equipo, de papis, del club, de futbol, de yoga, de la organización de una fiesta y así sucesivamente. Nuestras relaciones sociales están plasmadas en el mundo virtual con contactos que tenemos por mensajes, en fotos, videos, comentarios y likes.

No es cuestión de juzgar si está bien o mal, simplemente es así. Si creo necesario separar y darnos cuenta del mundo virtual y nuestra vida real. 

¿Conocemos a la gente con quién charlamos o mejor dicho nos escribimos a través de la pantalla del móvil, o son solo relaciones virtuales?

¿Por qué nos importa, por qué deseamos que nos sigan, por qué nos ofendemos si no nos incluyen en algún grupo?

El caso del siguiente escalón en la Pirámide es más complejo aun. Necesidades de estima o reconocimiento: necesidad del respeto a uno mismo, confianza, logros, independencia y necesidad de atención, aprecio, reconocimiento, reputación, estatus y fama.

Hoy este reconocimiento para muchos es la cantidad de seguidores en las redes sociales o la cantidad de likes que obtuvimos al subir una imagen.

Me pregunto: si no soy una figura pública, ¿para qué deseo tener muchos seguidores?

Las respuestas pueden ser muchas: quiero ser públicamente conocido, necesito ese reconocimiento para mejorar mi autoestima, necesito que me quieran…

Y si la foto o el post no obtienen la cantidad de likes que espero, ¿qué hago? la quito, me deprimo, la edito, le agrego filtros…

En definitiva, este “nuevo“escalón de estima/reconocimiento está cambiando nuestras relaciones reales, nuestras vínculos, estamos dejando de conversar con amigos, familia, compañeros, conocidos por estar pendientes de nuestras redes sociales. 

La cima de la pirámide, la autorrealización, es la necesidad psicológica más elevada del ser humano, tener la sensación de haber llegado al éxito personal. Y en el mundo de las redes sociales alcanzar la autorrealización, ¿será convertirse en influencer? 

Existe una antigua pregunta que aún sigue vigente y genera muchas y variadas respuestas ¿Cómo vamos a lograr la autorrealización?

PERSPECTIVA DE VENTURE CAPITAL SOBRE EL CAPITAL HUMANO: “APOSTAR POR EL JOCKEY O POR EL CABALLO”



Por Gustavo Wurzel, Socio Fundador de WP Consultants - Executive Search

Las firmas de Venture Capital (capital de riesgo) invierten en emprendimientos en fase inicial o de desarrollo temprano. Estas inversiones tienen típicamente una muy alta tasa de fracaso (60% en Estados Unidos según un estudio de Cambridge Associates).

En un artículo reciente publicado en el Harvard Business School Alumni Bulletin, se incluyen las perspectivas de famosos Venture Capitalists, sobre los errores que cometieron y que aprendizajes tuvieron.

El factor común que encontré en todos ellos es el rol central del capital humano, de un equipo que logra convertir ideas en éxitos. Uno de los comentarios más lúcidos fue “la pregunta más relevante antes de invertir en un emprendimiento, es entender si se está apostando en el jockey (equipo) o en el caballo (idea)”. Un buen jockey (equipo) es capaz de cambiar la estrategia o incluso la idea en medio de la carrera, una buena idea no tiene per-se esa capacidad.

“Emprendedores brillantes pueden cambiar una industria y construir una empresa icónica”. Esta es una lección que aprendió un Venture Capitalist que no creyó que Howard Schultz (fundador de Starbucks) podría cambiar la experiencia de cliente y cobrar 2 dólares en lugar de 25 centavos por un café. Si hubiera invertido en ese momento, el retorno de su inversión hubiera sido de más de 500 veces.

Comparto algunos otros comentarios:
  • “Gente extraordinaria es rara de encontrar; ellos logran ser exitosos en entornos hostiles y contra todas las probabilidades”.
  • “El equipo debe tener el ADN correcto para resolver a los problemas más complejos que puedan surgir, responder a preguntas que aún no fueron siquiera formuladas”.
En momentos complejos como los que nos toca vivir hoy en nuestro país, creo que es muy relevante preguntarnos si contamos con el “jockey” (equipo) para lograr un negocio sustentable. Confiar solamente en tener buen “caballo” (productos, marca empresa, red distribución, capacidad de financiamiento, etc.) puede claramente no ser suficiente.

Para reflexionar: ¿sentís que tenés el (o sos parte del) equipo que quisieras para “cabalgar” los desafíos que estás enfrentando?

sábado, 27 de abril de 2019

FLASH LABORAL ARGENTINA - Abril 2019


FLASH LABORAL ARGENTINA - Abril 2019 de Guillermo Ceballos Serra

Síntesis mensual de novedades laborales de Argentina.
Monthly summary of argentinean labor relations news

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domingo, 21 de abril de 2019

MOTIVATION / MOTIVACIÓN


Lo importante es la actitud
What matters is attitude

domingo, 31 de marzo de 2019

¿Y SI DE PRONTO TODOS TUS VECINOS FUERAN VERDES?


Por Guillermo Ceballos Serra

Quiso el destino que Walt Disney no pudiera ver algunos de sus mayores proyectos. Aunque en 1955 había realizado la apertura de Disneyland en Anaheim, California; fallecido en 1966 no pudo ver la inauguración en la Florida de Magic Kingdom en 1971 y mucho menos EPCOT en 1982.

Quizás pocos tengan presente que EPCOT, es el acrónimo de Experimental Prototype Community of Tomorrow, una visión utópica de una comunidad modelo imaginada para 20.000 habitantes de serviría como “ciudad de prueba” para organizar las aglomeraciones humanas del futuro, si se quiere una versión reversionada de La República de Platón o Utopía de Tomás Moro.

En estas obras, no se consideraba una utopía mayor que la construcción de la comunidad ideal, aunque la característica implícita era que Los ciudadanos de estas obras eran en general originarios de las mismas ciudades. La utopía actual, se genera por los procesos y relaciones que genera la convivencia de múltiples culturas que convergen en una ciudad, región o país.

En el pasado en Roma, capital universal, existía por esa razón, el Pretor Urbano para atender a las cuestiones que afectaban a los ciudadanos romanos y Pretor Peregrino, que atendía las cuestiones que vinculaban a extranjeros (peregrinos) que interactuaban con el estado romano y sus ciudadanos, ambas instituciones del derecho gentes. Se entendía que el derecho a circular, transitar y comerciar eran derechos de todas las personas.

La distancia entre estas actividades que se observaban en ínfima proporción, comparado con las posibilidades actuales de un mundo, se ha achicado en virtud de la tecnología y las comunicaciones, no se limita al contacto virtual, sino también al mundo físico. Nos cruzamos con ciudadanos de todas partes del mundo en nuestro propio vecindario, que nos obliga a pensar cual es la política frente al fenómeno migratorio que debe adoptar el estado del que formamos parte.

Al fenómeno tecnológico se le suma la necesidad y el derecho humano más básico que es la supervivencia. Así millones de personas oriundas de distintos países afectados por las guerras, el hambre, deciden arriesgar lo poco que tienen, pero que para ellos constituye todo lo que tienen, por embarcarse en balsas precarias o caminar miles de kilómetros por la posibilidad de un futuro más humano.

¿Tienen los países la obligación de acoger estos grupos humanos en su territorio, que en la mayoría de las veces son desposeídos y en muchos casos de escaso nivel cultural y poca educación?

En caso de coincidir en que existe obligación, ¿esta se extiende a todos quienes quieren inmigrar?
¿Tienen los mismos derechos (¿incluidos los políticos?) que el resto de los ciudadanos del país anfitrión?

¿Qué obligaciones les caben a los migrantes? ¿Hasta qué punto deben aceptar y asumir las culturas de los países receptores? ¿Qué diferencias son tolerables y cuáles inaceptables para la nación de acogida? 

Sin duda, hay mucho para debatir y sin duda hay argumentos a disposición de todas las posturas con posible participación en un debate.  También corresponde decir que la problemática excede las posibilidades de un estado individual y que se necesitan consensos globales y una distribución de tareas y responsabilidades porque no es justo que una nación vecina a un área convulsionada cargue con todo el peso y costo de la recepción de los migrantes.

Mientras estos debates ocurren, hasta ahora sin mucho éxito, lo concreto que las migraciones se suceden, en algunos casos de masas incultas y en apariencia incompatibles con los países receptores y en otros casos con gente de muy buena formación académica y experiencia profesional.

Las migraciones implican grandes costos económicos y sociales de integración entre personas, por la carga fiscal que implica para los ciudadanos contribuyentes y por la desconfianza, miedos, y muchas veces prejuicios que se generan, más aún cuando una comunidad ve cambiada absolutamente su fisonomía porque la cantidad de migrantes pareciera superar a los locales.

Para las áreas de recursos humanos implican grandes nuevos desafíos, entendidos tanto como riesgos u oportunidades.  Las organizaciones pueden claramente verse potenciadas por los talentos llegados de nuevas latitudes, nuevas visiones, diversidad cultural y en definitiva, abordar el tema con la misma actitud como se abordan los temas de las generaciones, genero o minorías de cualquier tipo.

También existe el prejuicio que “hordas” de migrantes vienen a quitar empleo a los locales. En ocasiones se enfrenta una resistencia sindical al extranjero, bajo la creencia que aceptará peores condiciones laborales desplazando a los trabajadores locales y esto degradará la situación laboral del sector en general.

La realidad es que no hay empleos en el sector privado que por sí mismos sean para locales o extranjeros (siempre que cumplan con los requisitos legales del país), para hombres o mujeres, para amarillos, blancos, negros o “verdes” o cualquier minoría; los empleos deben ser para los más capaces y estos los mantendrán en la medida que sean capaces de continuar aportando valor a través de su trabajo a una organización.

En lo personal, no creo en los cupos, porque podrían obligar a ocupar lugares a quienes no están preparados y si creo que todos los que están en condiciones legales y profesionales de prestar un servicio pueden hacerlo simplemente debido a su competencia, idoneidad o afinidad con la organización que desee emplearlos.

No creo en construir muros en el siglo XXI; para abrirlos, hace más de 2000 años, se inventaron los pasaportes, precisamente inventado para pasar por la puerta de los muros de la ciudad. Sin duda, tenemos que encontrar un modo más razonable de convivencia que enriquezca al conjunto y nos haga más humanos empatizando y encontrando soluciones colectivas frente a los graves problemas humanos globales.