Por Guillermo Ceballos Serra
Hace un
tiempo entrevisté a un candidato que, en papel, probablemente muchos hubieran
descartado rápido.
El CV no
impresionaba demasiado.
No venía de
una gran empresa.
No tenía un recorrido “perfecto”.
Ni títulos que ocuparan media página.
Pero en la
entrevista pasó algo interesante.
Tenía
claridad.
Capacidad de análisis.
Escucha.
Curiosidad.
Y algo difícil de encontrar: criterio.
Entendía el
negocio.
Hacía buenas preguntas.
Y transmitía una forma de pensar mucho más valiosa que varias líneas en un CV.
Ahí aparece
una reflexión que veo cada vez más en procesos de selección:
Seguimos
usando herramientas muy limitadas para detectar potencial.
El CV
sirve.
Claro que sirve.
Pero
también condiciona.
Porque
muchas veces buscamos validaciones conocidas:
- Marcas
- Títulos
- Empresas reconocidas
- Trayectorias lineales
Y en ese
proceso, podemos dejar afuera perfiles con muchísimo valor.
El problema
no es el CV.
El problema es creer que el CV alcanza.
Las mejores
incorporaciones no siempre son las más obvias.
A veces son las personas que alguien decidió mirar un poco más allá del papel.
Y
probablemente ahí esté una de las habilidades más importantes en selección hoy:
Detectar
potencial donde otros solo ven formato.
No todo
el talento entra en una hoja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario